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Académica uruguaya en la Universidad de Chile

Natalia Montealegre: “Las universidades públicas tenemos la obligación de contribuir a las garantías de no repetición"

Natalia Montealegre: Universidades públicas y garantías de no repetición
Natalia Montealegre Alegría: “La extensión universitaria es clave para compartir saberes y transformar las problemáticas sociales”
Natalia Montealegre destacó el valor de la extensión universitaria para compartir saberes y abordar problemáticas sociales.
Natalia Montealegre Alegría presentó dos ponencias en el Quinto Congreso IEI 2026, realizado en la Universidad de Chile.
Natalia Montealegre Alegría presentó dos ponencias en el Quinto Congreso IEI 2026, realizado en la Universidad de Chile.
"Las universidades públicas tenemos la obligación de contribuir a las garantías de no repetición de graves violaciones a los Derechos Humanos por parte de los Estados", indicó Montealegre.
“Las universidades públicas tenemos la obligación de contribuir a las garantías de no repetición de graves violaciones a los derechos humanos por parte de los Estados”, indicó.
Doctora en Antropología Social, integra el equipo académico del Prorrectorado de Extensión y Programas Integrales de la Udelar.
Doctora en Antropología Social, integra el equipo académico del Prorrectorado de Extensión y Programas Integrales de la Udelar.

La interdisciplina como una forma de construir conocimiento junto a otros saberes y como una herramienta para abordar problemas que desbordan los límites de una sola disciplina fue uno de los ejes de la participación de Natalia Montealegre Alegría en el Quinto Congreso de Investigación y Educación Superior Interdisciplinaria (IEI) 2026, realizado en la Universidad de Chile. 

Doctora en Antropología Social, integra el equipo académico del Prorrectorado de Extensión y Programas Integrales de la Universidad de la República (Udelar). Desde hace dos décadas, sus investigaciones se han desarrollado en colaboración con organizaciones sociales y se han concentrado especialmente en las afectaciones producidas por la violencia estatal y los procesos de impunidad en Uruguay. Desde 2020, forma parte del Núcleo Interdisciplinario “Trayectorias en situación de calle. Un fenómeno multidimensional”, espacio desde el que trabaja junto a distintas disciplinas y organizaciones sociales.

Durante el Congreso IEI 2026, la investigadora presentó las ponencias “La interdisciplina a la calle. Universidad y organizaciones sociales desarrollando prácticas para comprender y transformar un fenómeno multidimensional” y “Desafíos interdisciplinarios para reconstruir historias clínicas de víctimas durante el terrorismo de Estado en Uruguay”. Ambas experiencias dan cuenta de una perspectiva en la que la producción académica no se concibe separada de la extensión ni de la enseñanza, sino como parte de un mismo proceso de construcción colectiva de conocimiento.

En conversación con Visitantes, Montealegre aborda la importancia de fortalecer los vínculos entre las universidades públicas y las organizaciones sociales, el papel de la interdisciplina frente a los desafíos contemporáneos y la responsabilidad de las instituciones de educación superior en materia de memoria, derechos humanos y garantías de no repetición. 

- ¿Qué significa para usted estar hoy en este Congreso en la Universidad de Chile?

Como profesora, como investigadora y también como extensionista de la Universidad de la República, para mí es un enorme placer estar en una de las principales universidades públicas de la región, un ámbito que tradicionalmente comparte principios con nuestra universidad, que supo tener su tradición de cogobierno, de gratuidad, de bien público y que mantiene gran parte de esos principios en clave de atender los problemas sociales relevantes. 

Encontrarnos es siempre un motivo de celebración porque nos ayuda a profundizar el pensamiento, a construir lazos más fuertes, a encontrar objetos, desafíos, preguntas, procesos que nos interpelan por sus similitudes y sus diferencias. Además, en el actual contexto, juntarnos para atender la complejidad y la necesidad de la interdisciplina desde una perspectiva de derechos humanos nos ayuda a afrontar de mejor manera este mundo contemporáneo tan complejo.

- ¿Por qué es relevante integrar la interdisciplina en el trabajo de la extensión universitaria? 

Yo integro en la Universidad de la República un núcleo interdisciplinario sobre situación de calle y sinhogarismo que articula y pone en relación en su práctica, en su labor universitaria, el trabajo de producción de conocimiento con organizaciones sociales, es decir, que aúna la extensión con la investigación e incorpora esos saberes y a parte de nuestras interlocutoras e interlocutores en los procesos de enseñanza. Entonces, no pensamos y no practicamos la investigación separada de la extensión, ni separada de la enseñanza. 

Nuestra postura epistemológica implica necesariamente la integralidad de estas funciones sustantivas del quehacer universitario. A la vez, por la complejidad del problema, requiere de la integración de la interdisciplina, entonces es el ámbito privilegiado para intercambiar. 

Paralelamente, cocoordinamos con la colega Guadalupe Herrera de la Facultad de Medicina un proceso de investigación sobre la relación entre prisión política y prevalencia y letalidad del cáncer, que surge de la inquietud de las organizaciones del campo de la memoria y los derechos humanos de que las personas que sufrieron la prisión política en Uruguay tendrían más cáncer y habría más muertes prematuras por cáncer, producto de las condiciones sufridas durante el periodo del terrorismo de Estado, tanto por las torturas como por las condiciones de reclusión.

En ambos casos, el vínculo con las organizaciones es directo y ahí la extensión universitaria, en el sentido que le da el modelo de universidad latinoamericana, es clave, porque las personas de las organizaciones son quienes tienen saberes de los que nosotros carecemos y nosotros tenemos saberes para compartir que pueden facilitar su trabajo y el acceso a la justicia, ayudar a comprender mejor las problemáticas y, ojalá, ofrecer herramientas para transformarlas.

- ¿Es posible buscar puntos de mejora en cuanto a la interdisciplina y la extensión universitaria?

Sí. Como integrante de la unidad académica del Departamento de Extensión y Programas Integrales de la Universidad de la República, parte de nuestro trabajo es contribuir a construir políticas que permitan mejorar y ampliar las experiencias de extensión en toda la Udelar. Es decir, facilitar la formación y la práctica de la extensión, promoviendo por lo tanto el trabajo interdisciplinario, en las distintas facultades o centros universitarios de nuestra Universidad.

Parte del desafío es preguntarse sobre los cómos (las metodologías de abordaje); y los cómos son tan dinámicos y complejos como los problemas a investigar y la dinámica social. Entonces, para abordar las distintas complejidades, uno de los elementos claves es construir puentes más robustos de diálogo, de intercambio y de encuentro que promuevan la libertad del pensamiento entre las y los académicos, a la vez que eso nos permita disponernos a reconocer otros saberes.

- ¿Cómo analiza la extensión universitaria en Chile?

El encuentro con colegas que desarrollan experiencias de extensión universitaria en otros países siempre es nutritivo, siempre hay aprendizajes e intercambios profundos. Creo que sería muy atrevido de mi parte opinar sobre la extensión universitaria en Chile. Chile es un país grande, diverso, que tiene muchas universidades que conceptualizan la extensión de distintas maneras. Hay algunas miradas más en clave de transferencia de conocimiento, que es algo que se aleja del concepto de extensión universitaria con el que nosotros trabajamos. Hay otros que están pensando más en clave de vinculación con el medio. Hay quienes unen la extensión más a prácticas de comunicación o actividades culturales. 

Los procesos de extensión universitaria comparten un posicionamiento ético, político, que se traduce en un compromiso con el respeto a los derechos humanos, con las garantías de no repetición y con la búsqueda de herramientas para, junto con las personas directamente involucradas, incidir en materia de políticas públicas, en prácticas reparatorias que reduzcan tanto las vulneraciones de derechos sostenidas en el tiempo, pensando en las últimas dictaduras cívico-militares de nuestra región, como el sufrimiento extremo que supone la situación de calle en el presente.

Creo que una fortaleza de nuestras prácticas en extensión universitaria y en producción de conocimiento vinculada a esos procesos de extensión es el diálogo y el intercambio. Generar espacios de construcción colectiva regionales, construir agendas desde el Cono Sur, seguir compartiendo espacios que no sean solo de intercambio de exposiciones, sino espacios de diálogo profundo, de debate genuino, de generosidad intelectual. Creo que eso distingue las prácticas más virtuosas en términos de extensión, porque son las que nos disponen genuinamente al encuentro. Ahí está el concepto de integralidad, que lo podríamos ubicar en un triángulo entre integridad, integrar e integral. Y en esto de integral e integrar está la interdisciplina como un eje transversal, es un buen punto de encuentro para el quehacer académico.

- Nos encontramos en septiembre, mes de los Derechos Humanos y la Memoria. ¿Por qué es importante que las universidades públicas aborden estas temáticas?

Las universidades públicas tenemos la obligación de contribuir a las garantías de no repetición de graves violaciones a los derechos humanos por parte de los Estados. En el contexto actual, dar a conocer las gravísimas violaciones a los derechos humanos que se cometieron durante la dictadura civil militar en nuestros países, contribuir a los procesos de acceso a la verdad y la justicia, profundizar las agendas de investigación para seguir investigando aquellos crímenes que cometió el Estado o sus agentes u otras personas con anuencia del Estado en ese contexto resulta indispensable. Contribuir a la reparación a los familiares, a las víctimas y atender a los derechos colectivos que tienen que ver con conocer lo que pasó, con transformar la impunidad que se mantiene en el presente, con no naturalizar ningún discurso de odio, con contribuir a una sociedad más justa, más democrática, son parte de la razón de ser de nuestras universidades y ojalá fueran la razón de ser de todas.

En lo personal, para mí es especialmente conmovedor el golpe de Estado en Chile, porque tiene un sentido familiar muy profundo. Tengo la suerte de tener una familia integrada por personas sensibles, bienpensantes, generosas y muchas de ellas vivían en Chile en septiembre de 1973. Y sabemos que para los autoritarismos las personas sensibles, bienpensantes y generosas suelen ser un blanco de la violencia. La poesía y los escritos de mi propio padre, Jorge Montealegre, son una de tantas fuentes sobre ese proceso.

Hace relativamente poco tiempo, me tocó editar un libro con una colega chilena, Adriana Goñi, que se tituló “Memorias en altavoz. Relato coral de una historia viva” (LOM Ediciones), que trata sobre las experiencias infantiles vinculadas a la violencia estatal en Chile. En este momento se está reeditando en Alemania. En esa publicación hay, además de múltiples experiencias y testimonios, evidencia de cómo la violencia estatal estuvo vinculada a romper el lazo social, a romper sociedad, a romper solidaridad. Cualquier teoría de los dos demonios, cuando uno conoce las experiencias sufridas por las infancias, se desmorona. Y esa defensa de los derechos de las infancias que están tan vinculados a los derechos humanos y tan presentes hoy en el mundo, cuando vemos las noticias y demás, requieren de nuestra atención y de nuestro compromiso y cuidado.

- ¿Qué mensaje entregaría a las nuevas generaciones?

Que es maravillosa la capacidad creativa que tenemos los seres humanos. Que no hay que olvidarse de que toda cultura es parte de una construcción y que, por lo tanto, siempre podemos cambiarla.