“La igualdad de género no es accesoria, es parte de nuestro proyecto como Universidad, porque es la única forma en que vamos a hacer que todos los talentos se desplieguen. Eso significa, en la práctica, que formamos y evaluamos con perspectiva de género; es decir, que este enfoque permea todas las actividades que realizamos en la Universidad. Agradezco el trabajo de la directora de la Dirección de Igualdad de Género (DIGEN), Carmen Andrade, de su equipo y de las unidades de género de todas las facultades e institutos. Han consolidado una red fundamental para el cumplimiento de nuestra misión institucional”, señaló la Rectora Alejandra Mizala al abrir la sesión.
En esta nueva etapa, el Modelo Genera Igualdad amplió su alcance a todas las facultades e institutos, lo que plantea el desafío de consolidar los avances alcanzados durante los últimos años. La estrategia busca incorporar de manera sistemática la igualdad de género y la no discriminación en el conjunto del quehacer universitario, a través de ocho dimensiones que van desde la formación y la investigación hasta la corresponsabilidad en el cuidado y la prevención de la violencia de género.
Durante la jornada, la directora de Igualdad de Género, Carmen Andrade, presentó un panorama general de los planes de igualdad. “Lo que hemos construido demuestra que la igualdad de género es un camino sin retorno en la Universidad de Chile. Vamos en la dirección correcta, pero el desafío actual es lograr que estos planes no queden aislados en las unidades de género, sino que se integren en la agenda cotidiana de cada dirección y facultad como parte de nuestra gestión regular”, afirmó.
Avances en ocho dimensiones
El balance dio cuenta de avances en las ocho dimensiones que aborda el Modelo. En formación, la igualdad de género se incorporó como principio y competencia del Modelo Educativo, con nuevos cursos, guías para una educación no sexista y su integración gradual en los perfiles de egreso. En investigación, se sumaron criterios de género en los fondos concursables y se crearon instrumentos para apoyar la finalización de publicaciones lideradas por investigadoras. En el ámbito laboral, se elaboraron perfiles de cargo sin sesgos y lineamientos para procesos de selección sin discriminación.
En materia de corresponsabilidad del cuidado, la Universidad cuenta con el Reglamento de Corresponsabilidad Estudiantil, becas y apoyos parentales, salas cuna y jardines infantiles en sus campus e infraestructura para la lactancia. Frente al acoso sexual y la violencia de género, consolidó un modelo integral que articula primera acogida, atención sociojurídica, investigación especializada y apoyo psicológico. En el plano institucional, aprobó su Política de Igualdad de Género y conformó Unidades Locales de Género en todas las facultades e institutos.
Los nudos por resolver
Con todo, las autoridades identificaron nudos por resolver. Uno de los más señalados fue la difusión: pese a los avances, el Modelo sigue siendo poco conocido en las comunidades universitarias. La vicerrectora de Extensión y Comunicaciones, Pilar Barba, señaló: “La cuenta que dio Carmen nos permite tener una ruta, una guía de prioridades. También es claro que necesitamos reforzar la difusión, comunicar de una manera más efectiva y estratégica a nuestras comunidades, para que realmente el sello genere igualdad e implique un cambio de cultura permanente al interior de nuestras comunidades”.
El Comité también puso el foco en las brechas que persisten en la formación de pregrado y postgrado. El director del Departamento de Postgrado y Postítulo, Leonardo Sáenz, planteó: “Es notoria la desigualdad que hay, tanto en pregrado como en postgrado, y si bien hemos impulsado diversas iniciativas, todavía hay muchas cosas que se pueden hacer y que debemos seguir impulsando. Sabemos que las facultades son independientes y tienen visiones e identidades muy diversas, por lo que no es fácil; pero una iniciativa interesante es solicitar que en la creación de programas de postgrado, postítulo y doctorado haya medidas de igualdad de género que puedan verificarse. Los indicadores son importantes, porque son los que realmente muestran los avances”.
La sesión abordó, además, los desafíos del contexto actual. Frente a los cuestionamientos en torno a la igualdad de género, la Universidad busca reforzar la formación de sus estudiantes como un aporte a la defensa de la democracia. En paralelo, se planteó volver a priorizar la prevención de la violencia de género -especialmente entre estudiantes de los primeros años, grupo en el que se ha observado un incremento de casos- y ampliar las políticas de cuidado para reconocer a los “cuidadores principales”, en línea con la nueva legislación.
Al finalizar el encuentro, la rectora Mizala y Carmen Andrade hicieron entrega de los diplomas de Reconocimiento en Estándares de Igualdad de Género a las facultades que participaron en la segunda fase: Facultad de Economía y Negocios; Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas; Facultad de Ciencias Sociales; Facultad de Filosofía y Humanidades; Facultad de Medicina y Facultad de Derecho.
Una trayectoria reconocida
El Modelo Genera Igualdad se desarrolla por etapas sucesivas desde 2019. En 2022, al cierre de su primera fase, la Universidad de Chile se convirtió en la primera institución de educación superior del país en recibir la certificación Sello Genera Igualdad; en 2025, tras la segunda fase, las unidades participantes recibieron el Reconocimiento en Estándares de Igualdad de Género por parte de un comité conformado por la UNESCO, el Ministerio de Educación, la Subsecretaría de Educación Superior y el CUECH. Actualmente se desarrolla la tercera etapa (2025–2027), a la cual se sumó el resto de las facultades e institutos, por lo que hoy el Modelo Genera Igualdad abarca a toda la Universidad.