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A 53 años del golpe de Estado

Campus Juan Gómez Millas de la U. de Chile inaugura Plaza de la Memoria para honrar a 78 víctimas de la dictadura cívico-militar

Campus Juan Gómez Millas de la U. de Chile inaugura Plaza de la Memoria
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“Hoy no inauguramos solamente un memorial y un tótem. Inauguramos un espacio con vida, pensado para honrar la vida de quienes fueron asesinados, hechos desaparecer y exonerados de nuestra comunidad triestamental”, se señaló al inicio de la ceremonia.
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“No hay universidad pública sin memoria”, afirmó la profesora Pilar Barba, vicerrectora de Extensión y Comunicaciones.
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“Las transformaciones sociales son posibles, son urgentes y son necesarias”, señaló Ximena Póo, presidenta del Consejo de Campus Juan Gómez Millas.
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Los académicos de la Facultad de Artes e integrantes del equipo artístico de la iniciativa, María de los Ángeles Cornejo y Luis Montes, relataron la historia del memorial que cruza la Plaza de la Memoria.
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“Es muy significativo que este memorial se haya hecho con estudiantes, funcionarios y profesores”, señaló María Luisa Ortiz, hija de Fernando Ortiz.
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“Nunca más volví a ver a mi amado padre”, recordó María Eugenia París, hija del médico psiquiatra Enrique París Roa, quien llamó a resguardar la Plaza de la Memoria para que las nuevas generaciones cuenten con un espacio de encuentro y recogimiento.
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La ceremonia reunió a la Rectora Alejandra Mizala, los exrectores Víctor Pérez, Ennio Vivaldi y Rosa Devés, además de autoridades universitarias, familiares de las víctimas e integrantes de la comunidad triestamental.
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“La estrella de la esperanza nos guía; una estrella que no promete un camino fácil ni una historia sin sombras, pero que insiste en mostrarnos que hay un camino”, señaló Carmen Luz Pérez, consejera funcionaria del Campus Juan Gómez Millas.
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Doris Ojeda, funcionaria de la Facultad de Ciencias Sociales, bailó la cueca sola como parte de un homenaje marcado por la memoria, la emoción y el recuerdo de las víctimas de la dictadura cívico-militar.
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“La democracia y la humanidad no se dan por sentadas; hay que abrirles espacio todos los días”, señaló Benjamín Campos, consejero estudiantil del Campus Juan Gómez Millas.
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“Estamos recordando y, a la vez, colocando una cicatriz en este campus, en un ejercicio de memoria que no solo tiene que ver con el trauma, sino también con las luchas estudiantiles, con la resistencia”, señaló María Eugenia Domínguez, coordinadora del Núcleo de Memorias de la Facultad de Comunicación e Imagen.

“Hoy no inauguramos solamente un memorial y un tótem. Inauguramos un espacio con vida, pensado para honrar la vida de quienes fueron asesinados, hechos desaparecer y exonerados de nuestra comunidad triestamental: estudiantes, funcionarias, funcionarios, académicas y académicos de esta casa de estudios”. Con estas palabras se dio inicio a la inauguración de la Plaza de la Memoria del Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile.

Se trata de un memorial desarrollado principalmente por la Facultad de Artes, la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones (VEXCOM) y el Consejo de Campus. La organización del encuentro estuvo a cargo de la Red de Extensión del campus, la Plataforma Cultural y la Casa Central de la Universidad.

La primera en tomar la palabra fue la profesora Pilar Barba, vicerrectora de Extensión y Comunicaciones, quien apoyó la construcción del memorial que cruza esta Plaza de la Memoria. La autoridad señaló que este memorial “no es neutro, es una forma de toma de posición de una memoria que fue violentamente interrumpida y que también por años fue acallada por la dictadura”.

Agregó que la memoria no es solo un ejercicio sobre el pasado, sino un deber ético sobre el presente. Esto lleva a no olvidar y a que este espacio permanezca como una marca activa de la comunidad. En ese sentido, destacó el rol de la casa de estudios subrayando que “no hay universidad pública sin memoria”.

La académica y el académico de la Facultad de Artes e integrantes del equipo artístico de la iniciativa, María de los Ángeles Cornejo y Luis Montes, relataron la historia de este memorial, que llevó diez años de desarrollo y en el cual también participó el artista visual Francisco Sanfuentes. El proyecto incluye, además, un libro titulado Rastros de Vida. Un relato Visual. Memorial Campus Juan Gómez Millas.

El memorial recuerda a 78 víctimas de la dictadura cívico-militar, asesinadas, torturadas o desaparecidas. “Quisiéramos agradecer profundamente a los familiares que compartieron sus historias para el memorial y para el libro”, dijeron los artistas.

En representación del Consejo de Campus Juan Gómez Millas (JGM), que sostuvo este proceso desde el trabajo triestamental, Carmen Luz Pérez, consejera funcionaria del campus, señaló que una comunidad viva necesita una brújula. “La estrella de la esperanza nos guía; una estrella que no promete un camino fácil ni una historia sin sombras, pero que insiste en mostrarnos que hay un camino”, afirmó. “Ese camino se traza desde el diálogo y se sostiene con la fuerza de nuestra triestamentalidad”.

Benjamín Campos, consejero estudiantil del campus, añadió que cada vez que este campus discute sobre convivencia, cogobierno y sobre cómo queremos vivir juntas y juntos, “lo hace parándose —aunque no siempre lo digamos en voz alta— sobre lo que este lugar aprendió de la manera más dura: que la democracia y la humanidad no se dan por sentadas; hay que abrirles espacio todos los días. Y en este Campus Juan Gómez Millas, con sus disputas, sus asambleas y sus tomas, la democracia y la humanidad han insistido, una y otra vez, en abrirse paso”.

Ximena Póo, presidenta del Consejo de Campus, cerró las intervenciones del Consejo señalando que “por eso también, hoy, queremos decirles a quienes recién llegan a esta Universidad, y a quienes llevan años en ella, que las transformaciones sociales son posibles, son urgentes y son necesarias”.

“A las familias que hoy nos acompañan: gracias por confiarle, una vez más, a esta Universidad la memoria de quienes buscan. A la Red de Sitios de Memoria de la Región Metropolitana: gracias por sostener, en tantos lugares de nuestra ciudad, la misma tarea que hoy inauguramos aquí. Y a toda la comunidad de este campus: esta Plaza no se termina hoy”, complementó la profesora Póo.

La académica ha destacado en diversas oportunidades que esta inauguración de la Plaza de la Memoria contó con el apoyo de la Red de Extensión y Comunicaciones de las facultades, la VEXCOM, la Plataforma Cultural y el Consejo de Campus, enfatizando que “es necesario resistir al negacionismo haciendo más comunidad, encontrándonos, celebrando la vida en este espacio —con actividades culturales, festivas, reflexivas— para devolver a la vida a quienes se les quitó el derecho a existir”.

Por su parte, la académica María Eugenia Domínguez, coordinadora del Núcleo de Memorias de la Facultad de Comunicación e Imagen (FCEI), recordó ante una concurrida Plaza de la Memoria que el Campus JGM es parte de la Ruta de la Memoria. En esta ocasión, afirmó, “estamos recordando y a la vez colocando una cicatriz en este campus, en un ejercicio de memoria que no solo tiene que ver con el trauma, sino también con las luchas estudiantiles, con la resistencia”.

Familiares de víctimas de la dictadura presentes en el encuentro

Un momento especial se vivió en el acto cuando hablaron familiares de las personas homenajeadas. Entre ellas estuvo María Luisa Ortiz, hija de Fernando Ortiz, profesor de Historia y Geografía de la Universidad de Chile, detenido, torturado y asesinado.

María Luisa comentó que es muy significativo “que este memorial se haya hecho con estudiantes, funcionarios y profesores. Recuerdo cuando hace varios veranos atrás un joven estudiante de acá me contactó sobre la idea de este memorial. Me alegra mucho que se haya concretado”, y destacó que esto es fruto de la perseverancia ejercida durante todos estos años.

También se contó con la participación de María Eugenia París, hija del médico psiquiatra Enrique París Roa. Recordó que su padre, a sus 40 años, el 11 de septiembre de 1973 se dirigió temprano al Palacio de La Moneda para estar junto a sus compañeros y junto al presidente Salvador Allende.

Desde ese 11 de septiembre, “nunca más volví a ver a mi amado padre”, relató. Lo llevaron al Regimiento Tacna y, tras años de búsqueda con ayuda de familiares, amigos, abogados y la Vicaría de la Solidaridad, entre otros actores, se esclareció su paradero. Permaneció en el Regimiento Tacna; luego, agentes del Estado lo acribillaron junto a otros presos políticos y los lanzaron a un foso. Su nombre está en el Informe Rettig.

Volviendo al presente, María Eugenia París recalcó que se debe resguardar el Plan Nacional de Búsqueda de Verdad y Justicia. Asimismo, señaló que esta Plaza “debemos resguardarla y cuidarla para que las nuevas generaciones tengan momentos de encuentro y recogimiento”. Cabe también preguntarse si “estamos a la altura de ellos”, una interrogante que, dijo, “nos debiera acompañar cada día”.

Desde este 9 de septiembre, este espacio es de toda la comunidad de la Universidad de Chile y “es nuestro deber llenarla de vida, donde todas las expresiones culturales tengan cabida, donde la risa nunca sea arrebatada, donde los sueños se conecten con los sueños de quienes hoy regresan para nunca ser olvidados ni olvidadas”.

“Que el Nunca Más no sea solo una frase que repetimos una vez al año, sino una tarea concreta que asumimos cada día: en cómo habitamos esta Plaza, en cómo cuidamos su memorial y su tótem, en cómo se los mostramos a quienes recién llegan a este campus”, se señaló al cierre del acto.

A la actividad asistieron los cuatro últimos rectores de la Universidad, convocados por el Consejo de Campus: Víctor Pérez, Ennio Vivaldi, Rosa Devés y la actual Rectora Alejandra Mizala.

También asistieron decanas y decanos del campus: Guillermo Soto, decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades; Fernando Carrasco, decano de la Facultad de Artes; Nicolás Giuliani, decano de la Facultad de Ciencias; Carlos Ossa, decano de la Facultad de Comunicación e Imagen; Anahí Urquiza, decana de la Facultad de Ciencias Sociales; y Jorge Babul, director del Programa Académico de Bachillerato. Además, participaron autoridades universitarias, vicedecanos y vicedecanas, integrantes del Senado Universitario y representantes de la comunidad triestamental.

Un homenaje con el arte presente en múltiples expresiones

Las melodías y danzas cargadas de emotividad se hicieron presentes con la Tribu Lebert, la cueca sola bailada por Doris Ojeda, funcionaria de la Facultad de Ciencias Sociales, y Amanda Ortiz, intérprete de danza de la Facultad de Artes, con un solo titulado Catarsis de una Ausencia.

A continuación, desde el Campus Juan Gómez Millas se realizó un especial agradecimiento a familiares y agrupaciones que asistieron a la ceremonia: Beatriz Contreras, jefa Metropolitana del INDH; Gaby Rivera, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos; Lena Salamanca, vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos; Inés Erazo, fundadora de la Agrupación de Mujeres Democráticas; María Eugenia París, hija de Enrique París; María Luisa Ortiz, hija de Fernando Ortiz; Marta Cisterna, directora ejecutiva de Fundación 1367 – Casa Memoria José Domingo Cañas; y Álvaro González, representante del Sitio de Memoria Irán 3037, además de representantes de agrupaciones de familiares y organizaciones de derechos humanos.