Con el propósito de recordar y honrar a las víctimas de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, la Universidad de Chile se reunió este jueves 10 de septiembre en el Salón de Honor de la Casa Central para conmemorar el Día de los Derechos Humanos y la Memoria, una ceremonia instaurada por decreto universitario en 2021 y que se realiza anualmente desde 2013.
El encuentro fue la ocasión para condecorar con la Medalla Derechos Humanos y Democracia 2026 al abogado Nelson Caucoto y para entregar un título póstumo a la familia de Héctor Ricardo Pincheira Núñez, estudiante de Medicina de la Universidad de Chile detenido desaparecido en 1973.
"Hay una coincidencia muy significativa entre los dos reconocimientos que acabamos de entregar", explicó en la ceremonia la Rectora de la U. de Chile, Alejandra Mizala. "Nuestra Universidad ha otorgado el título póstumo y simbólico de Médico Cirujano a Héctor Pincheira Núñez, y hemos distinguido con la Medalla Derechos Humanos y Democracia a Nelson Caucoto Pereira, quien representó a la familia de Héctor en su larga búsqueda de verdad, justicia y reparación. Se encuentran así, en esta ceremonia, una historia que la violencia interrumpió, una familia que durante más de cinco décadas no ha dejado de buscar justicia y la trayectoria de quien ha dedicado su vida profesional a acompañar a las víctimas y sus familias en esa búsqueda", afirmó.
"Educar para la democracia y los derechos humanos es una tarea permanente de una universidad pública, una responsabilidad que debemos renovar con cada generación de estudiantes. La democracia también se aprende. Los derechos humanos también se enseñan", expresó. "La memoria no nos pide vivir mirando hacia atrás. Nos pide aprender de nuestra historia para cuidar aquello que nunca podemos considerar definitivamente asegurado. Cuidar la democracia. Cuidar los derechos humanos. Cuidar nuestra capacidad de convivir en la diferencia. Y enseñar a las nuevas generaciones que el 'Nunca Más' no es solo una afirmación sobre nuestro pasado. Es un compromiso que cada generación debe aprender a hacer suyo", cerró la Rectora Mizala.

La vicerrectora de Extensión y Comunicaciones, Pilar Barba, destacó que "nos reunimos para conmemorar el Día de los Derechos Humanos y la Memoria en nuestra Universidad y reafirmar una convicción que pertenece al corazón mismo de nuestra misión pública: que la dignidad humana, la democracia y los derechos humanos no pueden darse nunca por definitivamente conquistados, deben ser protegidos, enseñados y ejercidos por cada generación".
A la ceremonia asistieron autoridades universitarias como la prorrectora Dorotea López, la exrectora Rosa Devés, los exrectores Víctor Pérez y Ennio Vivaldi, las y los vicerrectores, decanas y decanos, y miembros del Senado Universitario. También participó la senadora Fabiola Campillai; el diputado Roberto Celedón; el director del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), Yerko Ljubetic; la presidenta nacional del Colegio Médico y académica de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, Anamaría Arriagada; la presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP) y Medalla Derechos Humanos y Democracia U. de Chile 2023, Alicia Lira; la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Gaby Rivera; así como representantes de agrupaciones de familiares, organizaciones de derechos humanos y miembros de la comunidad universitaria.

50 años en la defensa de los derechos humanos
Uno de los momentos centrales de la ceremonia fue la entrega de la Medalla Derechos Humanos y Democracia, que, en su cuarta edición, reconoció la incansable labor del abogado y figura fundamental de la Vicaría de la Solidaridad, Nelson Caucoto. El reconocimiento fue otorgado de manera unánime por el jurado el pasado 28 de agosto y este jueves el galardonado recibió la medalla.
Al comenzar sus palabras, dedicó el honor a sus compañeras y compañeros de la Vicaría. "No es casualidad que se me haya designado en el año de los 50 años de la Vicaría de la Solidaridad, esa alma máter que nos educó, nos disciplinó y nos permitió trabajar alegremente en una vida tan triste. Porque no es fácil trabajar en derechos humanos, nunca ha sido fácil, y solo ha sido posible con el esfuerzo, el acompañamiento, la alegría y el entusiasmo con el cual los trabajadores de la Vicaría asumieron este empeño. Todos juntos hicimos esta tarea y enarbolamos las banderas de los derechos humanos para servir a nuestros semejantes", señaló.
"Yo no sé si he sido formador de generaciones de abogados de derechos humanos, pero sí me siento muy orgulloso de la oficina especializada en derechos humanos de la Corporación de Asistencia Judicial, que nace con el espíritu de la Vicaría. Esa oficina ha dado fruto, porque ha recibido a centenares de jóvenes egresados de Derecho para hacer su práctica profesional. Es una buena nueva para el país, porque tenemos cientos de defensores de los derechos humanos. Ya no estamos en la orfandad en la que nos encontrábamos el 11 de septiembre de 1973, de manera que las dictaduras del futuro están alertadas: hoy día sí tenemos una gran cantidad de jóvenes que van a asumir esta tarea tremendamente noble", agregó el abogado.

Nelson Caucoto ha sido representante en causas como la de Víctor Jara, el caso Degollados, la Operación Colombo y la muerte de Eduardo Frei Montalva. Se integró a la Vicaría apenas se tituló como abogado en 1976 y tramitó casos de presos políticos y de detenidos desaparecidos hasta su cierre en 1992. Continuó su labor judicial en la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (FASIC), en la Oficina de Derechos Humanos de la Corporación de Asistencia Judicial (CAJ), donde fue abogado jefe, y en la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación, continuadora de la llamada Comisión Rettig.
El reconocimiento fue presentado por María Luisa Sepúlveda, Medalla Derechos Humanos y Democracia 2025 y compañera de Nelson Caucoto en su trabajo en la Vicaría. En sus palabras, indicó que el galardonado ha recibido otras distinciones y reconocimientos, "pero esta tiene una particularidad, que es el vínculo explícito entre democracia y derechos humanos".
"Nuestro homenajeado también está cumpliendo 50 años en la defensa de tantos, en la búsqueda y establecimiento de verdad y justicia, en el acompañamiento a víctimas y familiares que confían en su calidad humana y trabajo profesional. Confiamos en que este momento sea un estímulo más para continuar en esta importante tarea a través del estudio especializado en derechos humanos que dirige desde el año 2005", destacó María Luisa Sepúlveda, agregando que el jurado le confirió la Medalla "por todo este trabajo, por su calidad humana, por el respeto que tantos le tienen y porque confiamos en él".
La Medalla Derechos Humanos y Democracia es una distinción universitaria creada por decreto y tiene por objetivo distinguir a una persona que haya "realizado una destacada contribución en materia de derechos humanos y democracia en el ámbito nacional". Se instauró en 2023, en el contexto de los 50 años del golpe de Estado, y hasta ahora ha reconocido a Alicia Lira, Cecilia Medina, María Luisa Sepúlveda y Nelson Caucoto.
Un acto de justicia necesario
Durante la ceremonia también se entregaron un título póstumo y simbólico y un grado académico póstumo y simbólico a la familia de Héctor Ricardo Pincheira Núñez, estudiante de Medicina de la Universidad de Chile detenido desaparecido en 1973 y cuya familia fue representada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) precisamente por Nelson Caucoto.
Su historia fue presentada por el profesor Claudio Nash, coordinador académico de la Cátedra de Derechos Humanos de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones. La Cátedra, fundada en 2015 con el objetivo de desarrollar actividades de extensión, investigación y docencia en el ámbito de los derechos humanos en la U. de Chile, es la encargada de llevar adelante el trabajo de reconocimiento de grados póstumos.

Al respecto, el profesor Nash se refirió a esta distinción, recibida por la entonces pareja de Pincheira, Livia Sepúlveda, "como un acto de justicia, tardío pero necesario". En tanto, destacó que este caso "debe servir como recordatorio de que el compromiso con el 'Nunca Más' es una tarea inconclusa que, a todas y todos nosotros, nos exige una vigilancia constante y un compromiso permanente que la U. de Chile en este acto vuelve a reiterar con la comunidad".
Se trata de un compromiso adquirido en 2017, cuando mediante el decreto exento N.º 0030766 se crearon "las distinciones universitarias de título póstumo y simbólico y grado académico póstumo y simbólico para exestudiantes de la Universidad de Chile" detenidos/as desaparecidos/as y ejecutados/as políticos/as por la dictadura cívico-militar entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1990.
Hasta la fecha, la U. de Chile ha otorgado el título universitario a 127 estudiantes víctimas de ejecución política y de desaparición forzada durante la dictadura.
La importancia de la memoria
La ceremonia congregó a importantes representantes de la lucha por los derechos humanos, como la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Gaby Rivera, quien entregó un saludo y resaltó la forma en que "duele septiembre para nuestros familiares".
En sus palabras, señaló que en estos días tenemos que llegar con el mensaje y la historia "a los jóvenes que nos están escuchando, a los alumnos, a los que comienzan a saber esta historia, porque a veces se verbaliza una frase que es muy importante: yo no nací en dictadura. Pero es parte de esta historia, es parte de este país", dijo. Así, señaló que la memoria corre peligro "si nosotros, los que hemos sobrevivido, no contamos la verdadera historia". "¿Y cómo tenemos que escribir la verdadera historia? Con estos homenajes, con este compromiso", añadió Gaby Rivera.
En tanto, para la presidenta de la AFEP y Medalla Derechos Humanos y Democracia U. de Chile 2023, Alicia Lira, quien también entregó palabras, "este acto solemne representa la empatía, la convicción de justicia y de reparar". "Qué legado más grande y humano le está dejando [la Universidad] a sus jóvenes, a sus estudiantes, que abrazar la humanidad, la calidad y la empatía. No importa que no pensemos igual", mencionó.
Otro importante momento durante la ceremonia fue la presentación de Maj Trío, una agrupación musical integrada por Cristóbal Zamorano en trompeta, Pablo Sanhueza en guitarra y Álvaro Godoy en contrabajo, quienes interpretaron emotivas versiones de El arado y Manifiesto, de Víctor Jara.
La ceremonia completa está disponible en nuestro canal de YouTube.