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Informe 2023–2026

Gratuidad alcanza al 44,9% del estudiantado de pregrado en la U. de Chile

Gratuidad alcanza al 44,9% del estudiantado de pregrado en la U. de Chile
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El informe identifica una brecha entre el estudiantado perteneciente al 60% de menores ingresos y quienes acceden efectivamente a la Gratuidad, abriendo nuevas líneas de análisis sobre permanencia y trayectorias académicas.
Pamela Díaz-Romero Monreal, vicerrectora de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios.
Pamela Díaz-Romero Monreal, vicerrectora de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios, destaca que “casi la mitad de la matrícula de pregrado cuenta con este financiamiento”, lo que releva la importancia de la Gratuidad para avanzar hacia una educación superior más inclusiva.
Ricardo Pertuzé Concha, director de Bienestar y Desarrollo Estudiantil.
Ricardo Pertuzé Concha, director de Bienestar y Desarrollo Estudiantil, señala que “contar con evidencia basada en información propia, rigurosa y actualizada es fundamental para orientar la toma de decisiones y aportar al debate público”.
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La cobertura de la Gratuidad en la Universidad de Chile aumentó de 40,8% a 44,9% entre 2023 y 2026, alcanzando a 17.094 estudiantes de pregrado.

La Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios (VAEC) y la Dirección de Bienestar y Desarrollo Estudiantil (DIRBDE) de la Universidad de Chile presentan el informe “Beneficios Externos: evolución del perfil del estudiantado con Gratuidad 2023-2026”, elaborado por la Unidad de Gestión de la Información para caracterizar cómo ha cambiado el acceso al principal mecanismo de financiamiento estudiantil del sistema. El documento se difunde en un momento clave del debate público sobre la sostenibilidad de este beneficio.

El estudio se publica en el marco de una discusión que atraviesa al sistema de educación superior chileno, donde autoridades, investigadores/as y referentes del área debaten sobre la sostenibilidad, focalización y proyecciones futuras de este mecanismo. 

El informe constata que la cobertura de Gratuidad en la Universidad de Chile aumenta de 40,8% a 44,9% del total de la matrícula, lo que se traduce en 17.094 estudiantes con este financiamiento en 2026. En paralelo, la proporción de jóvenes pertenecientes al tramo de hasta el 60% de mayor vulnerabilidad socioeconómica crece 13,2 puntos porcentuales, pasando de 46,7% a 59,9%. Esta expansión más acelerada abre una brecha que se triplica en el período, alcanzando 15 puntos porcentuales en 2026, con 5.730 estudiantes vulnerables aún sin acceso al beneficio.

Para la Vicerrectora de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios (VAEC), Pamela Díaz-Romero Monreal, el diagnóstico confirma el rol estratégico de la Gratuidad para la equidad en el sistema:

“Los datos recogidos en el informe confirman la importancia de la Gratuidad para consolidar las oportunidades de acceso y permanencia en la Universidad de Chile de estudiantes meritorios procedentes de los hogares de menores ingresos. Hoy, casi la mitad de la matrícula de pregrado cuenta con este financiamiento, lo que releva la importancia de la Gratuidad como una política pública que ha permitido avanzar hacia una educación superior más inclusiva, en la que el origen socioeconómico dejó de ser la principal barrera para acceder y proyectarse en nuestra institución”.

Asimismo, Díaz-Romero enfatiza el compromiso institucional con la permanencia estudiantil: “Como Universidad pública, valoramos profundamente este avance y reafirmamos nuestro compromiso con ampliar y diversificar las condiciones necesarias para que todas y todos los estudiantes con las competencias y habilidades necesarias puedan no solo acceder, sino también permanecer y desarrollar plenamente su trayectoria académica y su experiencia universitaria”.

El informe también revela una distribución diversa del beneficio al interior del plantel. Mientras las facultades de Gobierno (66,3%) y de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza (61,3%) lideran la cobertura, en Derecho (33,0%), Economía y Negocios (33,8%) y Ciencias Físicas y Matemáticas (35,7%) solo uno de cada tres estudiantes accede al financiamiento estatal. La Gratuidad mantiene además una marcada presencia femenina —56,8% en 2026— y una relevancia decisiva para grupos prioritarios: alcanza el 60,4% entre quienes se identifican con pueblos indígenas, 49,4% en jóvenes provenientes de regiones y 43,7% entre el estudiantado trabajador. 

Sobre el aporte de este trabajo al debate actual, el director de Bienestar y Desarrollo Estudiantil, Ricardo Pertuzé Concha, valora la generación de evidencia institucional propia:

“En un escenario en que la Gratuidad universitaria vuelve a estar en discusión, contar con evidencia basada en información propia, rigurosa y actualizada es fundamental para orientar la toma de decisiones y aportar al debate público. Como DIRBDE, nuestro compromiso implica acompañar y apoyar integralmente al estudiantado a lo largo de toda su trayectoria universitaria, comprendiendo sus realidades y desplegando los mecanismos necesarios para asegurar su permanencia y desarrollo pleno en la Universidad de Chile”.

En esta línea, desde la experiencia acumulada en la gestión operativa del beneficio, la subdirectora de Bienestar y Acompañamiento Estudiantil de la DIRBDE, Tairhi Gortari Estay, quien lideró el área de Beneficios Externos hasta 2026, describe el trabajo detrás de estas cifras: “Acompañar a miles de estudiantes en sus procesos de asignación y renovación de beneficios como la Gratuidad ha sido un trabajo de mucho compromiso, pero también de mucha satisfacción. Sabemos que es un proceso largo, que comienza incluso antes de postular, con la orientación para completar el FUAS, y continúa con la acreditación socioeconómica, la asignación, las apelaciones y la renovación”.

Sobre el sentido de este trabajo, Gortari agrega: “Para nosotros, como Dirección, es muy importante que esta política pública llegue efectivamente a quienes la necesitan, y que los y las estudiantes no se excluyan de ingresar a la Universidad por razones económicas”.

Entre las proyecciones que abre el estudio, se plantea la necesidad de incorporar indicadores académicos complementarios —como retención, progresión y graduación oportuna— para comprender con mayor precisión la brecha entre pertenecer al 60% de menores ingresos y contar efectivamente con el beneficio, que se vincula tanto a procesos de acreditación pendientes como a trayectorias que superan la duración formal de las carreras.

En esa misma dirección, la subdirectora proyecta los desafíos que abre este escenario: “Este es un trabajo que requiere mucho esfuerzo y que tenemos que ir revisando año a año. Pero cuando vemos que cada vez son más quienes pueden acceder a la universidad gracias a la Gratuidad, entendemos que es un beneficio que tenemos que cuidar y, sobre todo, acompañar con otras estrategias que apoyen a nuestros estudiantes durante toda su trayectoria académica. Ese es nuestro desafío permanente: estar cerca de ellos y entregarles el apoyo que necesitan para poder llegar hasta el final de su carrera”.

Por su parte, Daniela Costa, analista de datos de la Unidad de Gestión de la Información y autora del informe, releva el valor de contar con una línea de base para el seguimiento futuro:

“Uno de los principales aportes de este informe es que permite construir una caracterización de base del estudiantado con Gratuidad y observar cómo ha evolucionado su perfil en un período de cambios relevantes en la política de educación superior. La brecha que observamos entre los estudiantes del tramo socioeconómico del 60% y quienes efectivamente cuentan con Gratuidad abre una línea relevante para futuros análisis”.

Sobre los factores que podrían explicar esta diferencia, Costa profundiza: “Los cambios en los procesos de acreditación socioeconómica, que han aumentado los casos con acreditación pendiente, son una dimensión a considerar, pero también resulta necesario explorar cómo las trayectorias académicas se relacionan con la permanencia y expiración del beneficio, y su vínculo con indicadores como la retención y la graduación oportuna. Considerando que la política de Gratuidad cumple diez años, sería valioso ampliar la mirada a un período histórico más extenso para observar cómo ha cambiado el perfil del estudiantado beneficiario”.

Con este documento, la Universidad de Chile pone a disposición de la comunidad universitaria, de las autoridades y del sistema de educación superior evidencia actualizada para fortalecer una política de financiamiento coherente con los objetivos de equidad y justicia social del plantel.