Una reconocida periodista, en 1983, investigó a través de documentos y más de cincuenta entrevistas la construcción de una mansión de ostentosa inversión. Cuarenta y tres años después, ese reportaje sirvió de instrumento para “Obras Extraordinarias”, una exposición del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de la Universidad de Chile, de la artista visual Carolina Illanes y curada por Jocelyne Contreras Cerda, que hasta el domingo 11 de octubre permanecerá disponible con entrada liberada en la sede Parque Forestal.
“De alguna manera me doy cuenta de que en la revista Cauce, este reportaje que hace Mónica González y que describe los distintos espacios, lo que contiene esta construcción, es un retrato hablado. Es un poco similar a lo que yo venía haciendo con estas otras casas, pero desde recursos artísticos… Ella también construye a través de pistas”, explica Illanes.
Junto con el arquitecto Nicolás Navarrete trabajaron la reconstrucción del plano de la obra de sitio específico, que recrea trescientos de los seis mil metros cuadrados de la mansión en Lo Curro, que fuera cimentada en plena crisis económica. Esa medida corresponde a los espacios “que iban a estar destinados a la familia Pinochet”, dice Illanes. Hoy, el recinto es un Club Militar del Ejército de Chile.
Varias fueron las pruebas materiales para dar forma a la obra de sitio específico. A partir de sus labores previas con papel, el corte y el pliegue, la artista probó un nuevo desafío artístico. “Esto nace de un plano en el que yo recorto todo el contenido del espacio y dejo solamente el vector, el trazo y eso es como una especie de malla. Esa malla yo la apreté con las manos, la comprimí”, cuenta.
Ese ejercicio, la artista lo relaciona con la acción de la retroexcavadora cuando demuelen y recuperan las cadenas de construcción. “Se sacan de los escombros y se empiezan a comprimir o a amasar y después se forman unas bolas que después son revendidas”, desarrolla. Para levantar la obra, probó más de diez o quince materiales.
“El espacio de la sala del MAC lo comprime… Es entender esta construcción que sobrepasa por mucho lo que el cuerpo, la vista, pueda entender de un espacio. También tenía que ver con hacer ingresar una arquitectura al interior de otra arquitectura para que produzca un diálogo entre estas dos construcciones”, expresa Illanes.
Direcciones que ya no existen
“Lo que me pongo como restricción es que no voy a investigar viviendas que estén a mitad de ser demolidas o que haya algún resto material, sino que estudiarlas una vez que ya no queda absolutamente ningún rastro en el espacio de la ciudad”, dice Carolina. De esa forma elaboró su investigación doctoral, que reconstruye cinco casas de la comuna de Ñuñoa.
“Me he esforzado en investigar viviendas que eran parte de mis trayectos cotidianos, que estaban donde vivo hace ya hartos años, y es un barrio que ha estado bajo un proceso de gentrificación desde que se construyó la línea cuatro del Metro”, continúa.
La investigación doctoral Direcciones que ya no existen: Análisis de un habitar residencial en Santiago a través de la traducción de evidencias desde la investigación artística buscó articular los rastros de esas construcciones “buscando dar cuenta de la memoria de un habitar ya inexistente”, explica en el sitio web del proyecto.
“La investigación responde a este malestar, como muy subterráneo, de que tú te mueves por Santiago y la ciudad se va transformando”, expresa. En esas ideas, se instaló un Obituario de Casas en el periódico The Ñuñork Times, cuya idea surgió de “tomar lo mismo que yo encontraba en internet para que vuelva a circular a internet”, recuerda Illanes.
Mediante dibujos de las imágenes ofrecidas por Google Street View, el ejercicio pretendía rememorar las viviendas de forma más “sugerente” y “espectral”. “El dibujo tiene esta cosa un poco evocativa y publicaba el dibujo con las coordenadas y la geolocalización. Tú pinchabas la geolocalización y te llevaba a donde esa solía estar emplazada, en Google Maps”, señala.
Acerca de las experiencias de las personas que vivieron en esas edificaciones, la artista las esquiva. “Quería basarme únicamente en la evidencia. Eso tiene que ver con las narrativas que tú quieres articular desde el arte, porque esto no tiene que ver con que yo no piense que entrevistar a un residente no sea algo valioso, pero eso es una aproximación un poquito más documental”, indica.
“Quería versionar, hablar en nombre de estos documentos, desplegarlos para que un visitante a una exposición tenga una experiencia con eso… lo que me interesaba es que las mismas evidencias fueran testimonios. Y eso lo que me hace a mí es generar estrategias a distancia”, prosigue.
Artes visuales y arquitectura
En ese sentido, su trabajo se vincula recientemente con esa indagatoria doctoral, de la cual se despliega, posteriormente, “Obras Extraordinarias”. No obstante, otras ideas creativas se vinculan con la ciudad, como la serie “Arquitectura Vernacular” y “Desde la calle no se ve la ciudad”.
La artista comparte que cuando sus estudios estuvieron concentrados en las bellas artes, comenzó a desarrollar un tipo de pintura que denomina abstracta geométrica. “Después me di cuenta de que todos los arreglos y la composición que yo estaba desarrollando en el cuadro ya estaban contenidos en la ciudad, y de ahí me desplazo irreversiblemente hacia la ciudad”, expresa.
Parte de ese proceso son las medidas que “desembocan en una preocupación acerca de cómo se distribuye el suelo, cuáles son los metros cuadrados que tienen las viviendas en Chile”, comparte la artista. Estas reflexiones también se relacionan con sus propias experiencias residiendo en una habitación de doce metros cuadrados, cuando realizó el Master 2 Arts Plastiques en la Université Rennes 2, Haute-Bretagne, en Francia. “Las medidas de mi propio trabajo se redujeron, porque en el fondo tenía que sortear una cuestión de espacio, un asunto también económico”, cuenta.
En ese sentido, para la artista, las rejas son uno de los elementos de interés que hablan de la sociedad chilena. “La reja habla mucho de esas tensiones entre el espacio privado y el espacio público, cómo se resguarda la propiedad privada y cómo nos relacionamos con un otro”, desarrolla.
“No es parte del proyecto arquitectónico. En el fondo, normalmente es emplazada por los mismos residentes. Antiguamente tenía detalles ornamentales, hoy en día es una reja sin pretensión estética, que ha ido creciendo en conformidad con la ciudad y las relaciones sociales que se entretejen en Chile”, dice. Desde entonces, la arquitectura y las artes visuales se entretejen en su universo creativo.
Políticas del habitar
Mediante una construcción de sitio específico, una pieza audiovisual e intervenciones gráficas, “Obras Extraordinarias” expone e invita a reflexionar acerca de las políticas de la vivienda y del espacio habitacional, en un auge del mercado inmobiliario y una mirada económica neoliberal. De esa forma, centrada en la capital santiaguina, explora las tensiones materiales y biopolíticas de la ciudad. Esta obra, además, fue apoyada por los artistas Andrés Durán, Natalia Ramírez, Daniela Bao y Mayra Nilo.
Inspirada, además, por el proyecto habitacional Villa San Luis, que contempló 27 edificios y 1.038 departamentos, Illanes explica que “antes de que uno se apropie de un espacio, uno primero tiene una idea de ese habitar”, que en esa época estaba vinculada a la cercanía con la naturaleza.
En una serie gráfica, que mezcla microfilmes de noticias publicadas entre 1980 y 1984 por El Mercurio y pliegues del proyecto original de Villa San Luis, estas ideas dialogan en torno al acceso a la vivienda y la segregación urbana, en un contexto de profundos cambios. Los cuatro años escogidos para las noticias del diario nacional coinciden con el tiempo en que se construía la mansión en Lo Curro.
“Los extractos de Mónica González que van recorriendo la línea de la pieza de sitio específico, es negro sobre negro. Hay una cosa que todavía está cifrada”, comparte Carolina Illanes. En ese sentido, y en base a su búsqueda de documentos y registros que sirven de testimonio de aquellas construcciones en las que se ve interesada, se presentan obstáculos.
En una solicitud vía transparencia al Ejército de Chile para conocer los planos del Club Militar, no fue posible obtenerlos bajo el argumento de la institución de que “significaría develar la capacidad técnica, táctica, y entregar una vulnerabilidad de la propiedad por la cual se consulta”, según el documento de respuesta, que también es parte de la exposición junto a otros documentos.
“Esta construcción gigante de seis mil metros cuadrados pasa como Obras Extraordinarias por el Servicio de Vivienda y Urbanización, que es una categoría administrativa que, de alguna manera, se modifica de lo pactado inicialmente”, menciona Illanes acerca del nombre detrás de su exposición, que estará disponible en la sede Parque Forestal del Museo de Arte Contemporáneo hasta el domingo 11 de octubre de 2026.
Además, a propósito de la exposición, se ha realizado el ciclo de encuentros “Obras Extraordinarias. Políticas del habitar”, que invita a reflexionar acerca del entorno como un proceso material, histórico, político y sensible. De manera interdisciplinaria, las citas ya tuvieron como invitados a Sergio Rojas, Bernardita Croxatto, Mario Marchant, Mónica González, Nicolás Navarrete y Fernando Portal. La última sesión “Escritura material e imagen” se llevará a cabo el sábado 10 de octubre, a las 12 horas, con Sebastián Vidal, Andrea Josch y Felipe Cussen, en la sede del Parque Forestal del MAC.