Detrás del exitoso perfil de Instagram @PlumaDeMujer está la periodista titulada de la Facultad de Comunicación e Imagen (FCEI), Antonia Sepúlveda. Comenzó a ser bookstagrammer durante la pandemia de coronavirus, impulsada por su amor por la literatura feminista. En el origen de este gusto está el Curso de Formación Integral, Cátedra Amanda Labarca. “Siempre me ha interesado la política, el feminismo y estaba buscando electivos que se relacionaran con estas áreas. La profesora nos recomendaba muchas lecturas y dentro de ellas estaba ‘Cuarto propio’ de Virginia Woolf; producto de esas clases, necesitaba buscar un espacio en donde compartir mis pasiones. Entonces creé mi plataforma de redes sociales, en donde comencé a hablar particularmente de literatura feminista”. Cuenta que nunca pensó llegar a una comunidad tan grande: “Nunca imaginé que iba a tener el impacto que ha tenido durante estos años; digamos que si no hubiese tomado este electivo en la universidad, hoy @PlumaDeMujer no sería una realidad”.
Las redes sociales son, por excelencia, espacios de interacción y así lo ha vivido Antonia: “Una niña me paró en el metro y me contó que había enviado un mensaje preguntando por un autor específico y que gracias a eso había descubierto a Virginia Woolf. Para mí fue sorprendente, porque nunca creí que por hablar en redes sociales sobre algo que me gusta tanto podía impactar a las personas (...) Es muy gratificante saber que sí estoy dejando algo positivo”.
Para Antonia Sepúlveda, el interés por la literatura no es solo un asunto individual: “Una persona que lee siempre va a ser una persona que piensa y que va a tener una voz propia, o que va a encontrar distintas perspectivas de distintos temas. Me gusta leer una diversidad de temas, y a veces posturas contrarias, con tal de encontrar mi propia perspectiva de las cosas”. En este mismo sentido, dice que lo que más le gusta de ser una bookstagrammer es “el mundo que te puede abrir la literatura”.
Su autora favorita es Virginia Woolf, pero a la hora de recomendar lecturas para la comunidad Alumni de la Universidad de Chile menciona a la argentina Mariana Enríquez, con “Nuestra parte de noche”: “Es parte de esta nueva ola de boom latinoamericano, liderada principalmente por mujeres, que habla de terror latinoamericano”. Otro título imperdible para ella es Persépolis, de Marjane Satrapi: “Me parece importantísimo leer para entender el conflicto en Medio Oriente, específicamente en Teherán. Es una autobiografía que cuenta cómo ha vivido la guerra desde niña hasta la adultez”. El tercer libro es “Tú aprenderás a oírla”, de la autora chilena Carolina Melys: “Se trata de la víspera de Navidad del ‘73 en Coquimbo, es un caso real de dos chicos que desaparecieron en dictadura. Está escrito poéticamente, habla de la pérdida de la infancia y también de la pérdida de la memoria. Es muy importante seguir relevando estos temas, en una época en la que el negacionismo está cada vez más potente”.
Los orígenes
Antonia Sepúlveda es de la generación 2019 de la FCEI. Cuenta que eligió la carrera porque comprendía la amplitud de intereses que tenía. Recuerda que en el colegio “estaba en el taller de debate, también en el de literatura, me gustaba todo lo legal, pero también me gustaba mucho lo artístico y no encontraba una manera de unir todos estos universos. Dentro de las investigaciones, leyendo las mallas curriculares de cada carrera, encontré que periodismo era el área humanista que abarcaba más cosas, más objetivos y distintas perspectivas desde las cuales uno pudiera desarrollarse profesionalmente”.
Contrariamente a lo que se pensaría de una influencer, entró a la Chile pensando en dedicarse cien por cien a la prensa tradicional. “No imaginé que lo digital era una forma de comunicación, pero gracias a la misma universidad se fueron abriendo esas perspectivas nuevas”. Continúa destacando el rol que ha tomado la comunicación digital “no solo para el periodismo, sino que para todo lo que uno quiera desarrollar, creación de contenido, publicidad, etc.”. En su caso, esta pericia fue creciendo en la medida en que fue cursando asignaturas en la Facultad de Comunicación e Imagen: “Elegí la Universidad de Chile porque encontraba que era la universidad que entregaba más herramientas para desarrollar esta área en particular”. Agrega que le atraía la ética profesional que entrega la U. de Chile con respecto a otras universidades. “Me interesaba encontrar una voz más propia y creo que la Universidad de Chile se distingue en eso, en dar énfasis a la particularidad de cada persona, por eso terminé eligiendo la FCEI como mi casa de estudios y no me arrepiento de haberla escogido”. Profundizando, sostiene: “El periodismo de la Chile tiene muy presente el tema de la verdad sobre todo y me interesaba mucho seguir esa perspectiva, más considerando que entré en una época en la que recién estaba empezando toda la ola de fake news, que sabemos que hoy es algo que se instala en el discurso diario de las noticias”.
Alejandra Carmona y Tania Tamayo son dos de las profesoras que más la marcaron profesionalmente. “Ambas fueron de periodismo de investigación, un área un poco más literaria, y ambas tenían siempre perspectivas muy refrescantes sobre lo que estaba pasando a nivel nacional”, explica. “De hecho, son profesoras con las que sigo en contacto hoy en día, a las que llamo colegas con mucho orgullo, y que destaco dentro de mis referencias, porque son el tipo de profesoras que uno espera encontrarse en esta casa de estudios”.
Ha sido periodista en El Mostrador, en Radio Universidad de Chile y en la Ilustre Municipalidad de Villa Alemana. Actualmente se desempeña como community manager y content creator en la agencia creativa Raya. Esa plasticidad para el ejercicio de la profesión también es fruto, dice, de su paso por la FCEI. “La misma universidad te da todas las herramientas para encontrar tus múltiples pasiones. Eso es lo más entretenido de la diversidad de ramos que tenemos, no solo a nivel de la carrera de periodismo, sino en electivos también; teníamos muchos ramos compartidos, por ejemplo, con la carrera de cine y televisión, que nos permitían tener diversas voces y también con filosofía, sociología… Eso me llevó a encontrar distintas formas de comunicar en diferentes tipos de trabajos, tanto en prensa como en la administración pública”. Agrega: “Las habilidades blandas creo que son un plus que entrega esta casa de estudios. Eso te lleva a que se abran más puertas, a ser una persona más dispuesta a aprender y eso me ayudó a encontrar distintas labores a las cuales dedicarme en el periodismo”.
Uso, no abuso
Frente al avance del entorno digital y a la irrupción de herramientas automatizadas, entrega una lectura crítica desde el juicio ético: “Creo que tenemos una mala perspectiva y una mala noción de lo que son las nuevas tecnologías. Eso tiene que cambiar como paradigma en nuestra sociedad. No creo que todo lo nuevo sea necesariamente malo. Lo que creo que sí es malo es cuando llegamos al punto de abusar de estas nuevas tecnologías. La inteligencia artificial, si es una guía de ayuda, puede ser muy útil para agilizar los tiempos, por ejemplo, pero creo que existe un abuso y no está dejando espacio para el pensar”.
En esa línea, enfatiza la utilización adecuada de la tecnología: “Debería ser una herramienta que te facilite tu trabajo de investigación, por ejemplo, de redacción, que ayude a encontrar nuevas perspectivas o distintas miradas de un mismo tema, pero no que te haga todo el trabajo”. Asimismo, plantea la necesidad de abordar sus riesgos y sesgos. Espera que la IA colabore y no reemplace al ser humano: “Hay que entender que la inteligencia artificial se alimenta siempre de la perspectiva humana (...) Sí tiene que tener una perspectiva ética, feminista, que permita tener una diversidad de voces, y no siempre con un discurso tan centrado en el poder, por ejemplo. Ese es el problema hoy con la inteligencia artificial, que es solo una voz”.
De cara al futuro, cuenta que se ve continuando su trabajo en redes sociales. “Siempre desde la ética profesional intentar comunicar a través de tu propia voz, tus propias pasiones y tu perspectiva de las cosas, y no dejándose llevar por el discurso del poder. Me parece que profesionalmente voy a seguir desarrollándome desde esa vereda, tanto de forma independiente como trabajando hoy en día en el marketing”.
Finalmente, reafirma la continuidad de la plataforma literaria: “Ya no me queda mucho tiempo para crear contenido ni leer, así que toca tener que sopesar algunos tiempos, organizarse bien para seguir dándole fuerza a este proyecto (...) @PlumaDeMujer sigue siendo mi propuesta de valor más importante y con la que pretendo seguir creciendo”.