El martes 13 de octubre, Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, se realizó el Coloquio organizado por el Programa de Reducción de Riesgos de Desastres de la Universidad de Chile, CITRID, “Reducción del Riesgo de Desastres: Gobernanza, Reconstrucción y Territorios”, con el objetivo generar un espacio de reflexión e intercambio entre academia, organismos públicos, gobiernos locales y sociedad civil, sobre los desafíos emergentes para la gobernanza del riesgo, los procesos de reconstrucción y la resiliencia territorial en Chile. Esta también fue la oportunidad para conmemorar el décimo aniversario de CITRID. El coloquio contó con el patrocinio de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VID) de la Universidad de Chile a través del Fondo de Redes Inter/Transdisciplinares RNIT, línea Consolidación de Redes; de la Cátedra de Agricultura Campesina y Alimentación (UCH), de la Cátedra UNESCO en Políticas Públicas y de la Facultad de Gobierno; además del Programa Transdisciplinario de Medio Ambiente PROMA, del Laboratorio de Urbanismo LabUrba de la Universidad de Concepción, el Programa de Riesgo Sísmico (PRS), el Núcleo Desarrollo Inclusivo de la Universidad de Chile, y de los proyectos financiados por ANID: Fondecyt N°1240078 y el FOVI 240153.
Una mirada regional
La encargada de abrir la jornada fue la profesora invitada Naxhelli Ruiz Rivera con la conferencia “Gobernanza del riesgo y reconstrucción: América Latina ante escenarios multiamenaza”. La profesora Ruiz es Investigadora Titular del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM, y coordinadora del Seminario Universitario de Riesgo Socio-Ambiental SURSA.
En su charla, presentó un cambio de enfoque en la gestión del riesgo de desastres: desde una respuesta centrada en las emergencias y la reconstrucción a una estrategia integral que articule prevención, conocimiento científico inter/transdisciplinar, decisiones públicas y necesidades de la población. La exposición conectó experiencias de México con desafíos regionales, especialmente frente a los impactos del cambio climático y la vulnerabilidad de las ciudades. En una primera parte, explicó cómo mejorar la gobernanza del riesgo mediante la coordinación entre instituciones y sectores; mientras que en la segunda propuso ampliar la manera en que se entienden y miden los impactos de los desastres.
Desafíos locales
Posteriormente se desarrolló el panel “Gobernanza multinivel del riesgo: desafíos nacionales, regionales y municipales”, en el que participaron Dafne Núñez, jefa del Departamento de Gestión Intersectorial SENAPRED; Paola Jirón, académica de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo y ex Directora de la Comisión Nacional para el Desarrollo Territorial CNDT; Lucas Ruminot, analista de Reducción de Riesgo de Desastres de SENAPRED O'Higgins; y Valentín Valdés, coordinador del Área de Estudios de la Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH), moderado por Paulina Vergara, directora de CITRID, directora de la Cátedra UNESCO en Políticas Públicas y académica de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile.
La conversación se centró en una brecha fundamental: Chile ha avanzado en el desarrollo de normas e instrumentos para gestionar el riesgo de desastres, pero todavía enfrenta dificultades para convertirlos en acciones preventivas sostenidas, coordinadas y con financiamiento suficiente en los territorios. De esta conversación se desprende que la prevención es fundamental a la hora de abordar las emergencias; por otro lado, las municipalidades presentan importantes brechas de recursos y capacidades, y la planificación debe traducirse en decisiones concretas sobre el territorio. De esta forma, la planificación territorial necesita una mirada integrada y descentralizada, y también un foco en términos de pensar los territorios desde el cuidado.
En ese sentido, los principales desafíos identificados por el panel son el financiamiento y recursos humanos especializado; la coordinación entre instituciones y niveles de gobierno; la fragmentación de las políticas públicas, es decir, se debe compartir objetivos entre el nivel nacional, regional y municipal, los que deben ir acompañados de presupuestos, equipos profesionales y capacidades técnicas suficientes; y la pertinencia territorial, ya que los instrumentos deben responder a las características de cada comuna y región, considerando sus amenazas, población, interrelación entre comunidades/territorios/cuidados, infraestructura y capacidades institucionales, entre otros temas abordados durante el panel.
Reconstrucción y cambio climático
El segundo panel de la jornada “Reconstrucción y resiliencia: una gobernanza para el cambio climático y contextos multiamenaza”, reunió a Roberto Rondanelli, director del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia, CR2; Jorge Inzulza, decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile e investigador de CITRID; Rodrigo Herrera, Jefe de Reducción de la Pobreza y Desarrollo Inclusivo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, y Catherine Mella, Encargada de Programa de Medio Ambiente, Gestión de Riesgos y Emergencias de Caritas Chile; junto a la moderadora Sofía Vargas, investigadora CITRID especializada en transdisciplina, y miembro del Núcleo Milenio CITEC.
El panel se centró en cómo convertir la reconstrucción post desastres en una oportunidad para reducir vulnerabilidades y fortalecer la resiliencia de los territorios frente al cambio climático. Considerando que los desastres son el resultado de una combinación de factores acumulados, como la degradación ambiental, los incendios y las lluvias intensas, reconstruir exige considerar el clima futuro y recuperar los paisajes, además de la infraestructura; a lo que se suma la necesidad de una planificación interdisciplinaria, centrada en las comunidades y sus conocimientos sobre los territorios.
Por otro lado, se hizo hincapié en que los desastres no solo destruyen viviendas y bienes materiales, sino que también profundizan las desigualdades y pueden interrumpir las trayectorias de desarrollo de las familias. Por esto, la reconstrucción debe considerar las distintas capacidades económicas y sociales de las personas, integrar la reducción del riesgo en las decisiones de desarrollo territorial y fortalecer sistemas de protección social capaces de responder oportunamente ante las emergencias. Asimismo, las y los expertos indicaron que es necesario avanzar hacia una reconstrucción que incorpore la adaptación al cambio climático, la participación activa de las comunidades, soluciones basadas en la naturaleza y una gobernanza que articule a organismos públicos, gobiernos locales, academia y sociedad civil. Asimismo, se debe invertir en prevención, mitigación y preparación para proteger vidas, ecosistemas y medios de subsistencia.
El debate destacó que la descentralización efectiva requiere transferir competencias y recursos, actualizar los instrumentos de planificación y generar mecanismos de participación ciudadana que permitan construir respuestas pertinentes a las distintas realidades territoriales.
Experiencias de las mujeres del mundo rural
En la jornada de la tarde se desarrolló el panel “Mujeres y ruralidades ante escenarios de riesgo”, en el contexto de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Rural el 15 de octubre. Esta instancia fue organizada en conjunto con la Cátedra de Agricultura Campesina y Alimentación de la Universidad de Chile, PROMA y el Fondecyt Nº1240078, y contó con la participación de Olga Gutierréz, de la Corporación Observatorio del Mercado Agroalimentario CODEMA; Inés Olate, agricultora ancestral de Santa Juana, Región de Bío-Bío; Daniella Gac, académica de la Universidad de Chile y miembro de la Cátedra de Agricultura Campesina y Alimentación, y Veronica Figueroa Huencho, académica del Departamento de Administración y Gestión Pública de la Universidad de Chile y directora Proyecto Fondecyt Nº1240078 de Gobernanza Indigena, junto a la moderadora Paulina Vergara, directora CITRID.
Entre las principales discusiones del panel se planteó que las mujeres rurales enfrentan riesgos simultáneos asociados al cambio climático, la escasez o exceso de agua, incendios, pérdida de cosechas, dificultades de conectividad y transporte, acceso insuficiente a salud y políticas públicas poco adaptadas a los territorios. Estas condiciones se agravan por el machismo presente en los territorios, las violencias de distinto tipo, la precariedad económica y la falta de reconocimiento de su trabajo. Este panel recogió diversas vivencias y experiencias, así como investigaciones desarrolladas por las panelistas.
En complemento, las panelistas también plantearon cómo las mujeres indígenas no constituyen un grupo homogéneo ni se limitan a la categoría de ruralidad: algunas permanecen en territorios ancestrales y otras migraron forzadamente a ciudades. En este sentido, los impactos climáticos afectan no solo ingresos, tierras o producción, sino también espacios ceremoniales, prácticas alimentarias, semillas, soberanía alimentaria y transmisión cultural. Hacia el cierre del panel, se propusieron políticas diferenciadas y planificación local, elaboradas con participación efectiva y según las particularidades de cada territorio, en lugar de aplicar programas prediseñados.
Gestión del riesgo y discapacidad
El último panel, “Discapacidad y gestión del riesgo: hacia territorios inclusivos y accesibles”, contó con la participación de Priscilla Flores , abogada, jefa (s) del Departamento de Derechos Humanos y Seguimiento Legislativo del SENADIS; Patricio Bustamante, investigador del Núcleo de Desarrollo Inclusivo de la Universidad de Chile; y Gabriela Verdugo Weinberger periodista, escritora, autista, y presidenta de la Fundación Unión Autismo y Neurodiversidad (FUAN), y fue moderado por Viviana Ulloa, subdirectora de CITRID y académica de la Facultad de Medicina.
El panel abordó la necesidad de incorporar un enfoque inclusivo y de derechos humanos en la gestión del riesgo de desastres, considerando las necesidades de las personas con discapacidad desde la prevención hasta la recuperación posterior a las emergencias. En la conversación se planteó que las personas con discapacidad se enfrentan a consecuencias amplificadas de las catástrofes debido, entre otros factores, a las barreras físicas, comunicacionales y de acceso a la información. Por ello, se señaló la importancia de avanzar desde una respuesta reactiva hacia una gestión preventiva que incorpore la discapacidad desde el diseño de los planes de emergencia y evacuación, fortalezca la coordinación intersectorial y garantice información accesible mediante herramientas como la lengua de señas, braille, entre otros. Asimismo, se enfatizó que la inclusión debe constituir un criterio permanente de calidad de la gestión pública, respaldado por la normativa y traducido en medidas concretas.
Por otro lado, se destacó la importancia de incorporar a las personas con discapacidad en el diseño, la implementación y la evaluación de las políticas públicas, reconociéndolas como sujetos de derechos y agentes activos, no solo como beneficiarias de medidas de protección. Dentro de las brechas identificadas se cuentan la falta de información actualizada sobre la población con discapacidad y la escasa incorporación explícita de sus necesidades en los instrumentos de gestión del riesgo. En la discusión sobre cómo garantizar una gobernanza inclusiva, las y los panelistas plantearon que la participación de las personas con discapacidad debe ser estable, accesible, diversa y tener incidencia efectiva en las decisiones, desde la planificación hasta la respuesta y la recuperación. Para ello, se requiere fortalecer las capacidades locales, establecer mecanismos permanentes de consulta, integrar y actualizar información entre instituciones, asegurar financiamiento y contar con equipos especializados.
Premiación en el marco del décimo aniversario de CITRID
En agosto de 2016 se inauguró oficialmente el Programa para la Reducción del Riesgo de Desastres CITRID y el coloquio fue la oportunidad para reconocer la labor tanto de las y los académicos que han sido parte de sus directivas, como de las organizaciones que han contribuido y trabajado en conjunto con el programa a lo largo de esta década.
En primer lugar se reconoció a la primera directiva CITRID: Prof. Jaime Campos (director CITRID entre 2016-2018), Prof. Paulina Aldunce, primera subdirectora y coordinadora de investigación; Prof. Sonia Pérez, primera coordinadora de vinculación, y Prof. Carmen Paz Castro, primera coordinadora de docencia. Posteriormente se entregó un reconocimiento a un grupo de profesores que fueron parte del programa desde su origen, y cuya trayectoria ha contribuido al conocimiento sobre el riesgo de desastres y los territorios de Chile: Prof. Ricardo Tapia, exdirector del Instituto de la Vivienda– INVI, académico de la Facultad de Vivienda y Urbanismo FAU; Prof. Hugo Romero, Premio Nacional de Geografía y académico de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo y Prof. Adriana Espinoza, pionera en los estudios de ciencias sociales y salud mental en contexto de desastres, académica de la Facultad de Ciencias Sociales FACSO.
Finalmente, se reconoció a cuatro instituciones que, en distintos ámbitos, han fortalecido la gobernanza del riesgo de desastre en Chile: la Plataforma Nacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres – SENAPRED de la Región de O’Higgins; la Municipalidad de Pudahuel, primera municipalidad de Chile y América Latina en obtener el sello Ciudades Resilientes 2030 de Naciones Unidas, y los Trabajos Voluntarios de la Universidad de Chile que, luego de 120 años de historia, junto a la FECH, continúan trabajando en torno al fortalecimiento del rol público de la Universidad de Chile, con un enfoque multidisciplinario e incidente. En efecto, se conmemoró así que el terremoto y maremoto de 1906 fue un impulso para la creación de la FECH que ya venía desde 1905 contribuyendo en contextos de desastre a nivel nacional.
Segundo día: conversatorios y talleres
El miércoles 14 de octubre se realizaron cuatro actividades en modalidad de taller y conversatorios que permitieron una interacción y participación más cercana. La primera fue la mesa redonda “Red por el agua”, liderada por la profesora Paulina Aldunce. Luego se realizó el taller “Desastres socionaturales: relatos, ciencias y conexiones”, a cargo del Programa de Riesgo Sísmico, y que buscó conectar a las y los participantes con sus propias vivencias en contexto de emergencias. Posteriormente, y de manera simultánea, se realizó el taller “Arte y valores”, a cargo de la profesora Paulina Aldunce, mientras de manera online se realizó el conversatorio “Desastres y animales en Chile”, a cargo de la profesora e investigadora CITRID Liza Fonseca.
"En estos 10 años CITRID, destacamos la relación entre nuestro equipo y los organismos públicos y de la sociedad civil que forman parte del sistema nacional con quienes trabajamos constantemente y no sólo para este coloquio. Además, hemos tejido importantes redes a nivel internacional. Por lo que este coloquio es una muestra del compromiso sostenido de intercambio entre actores que participamos activamente en fortalecer las capacidades nacionales y subnacionales para reducir el riesgo de desastres no sólo en Chile, y esto es vital para que nuestras comunidades puedan hacer frente a los desafíos que implica la exposición a los actuales escenarios de multiamenaza", señaló la directora ejecutiva de CITRID, Paulina Vergara.
A diez años de su creación, CITRID reafirma la importancia de fortalecer el trabajo interdisciplinario y la colaboración entre la academia, las instituciones públicas, los gobiernos locales y la sociedad civil para avanzar hacia una gestión integral del riesgo de desastres. Las reflexiones y experiencias compartidas durante el coloquio pusieron de relieve la necesidad de situar la prevención, la participación de las comunidades y la pertinencia territorial en el centro de las políticas públicas, incorporando además enfoques inclusivos y de adaptación al cambio climático. De esta manera, el encuentro contribuyó a relevar los desafíos pendientes para construir territorios más resilientes, equitativos y preparados frente a escenarios de riesgo cada vez más complejos.