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Conservación de aves silvestres

De La Pintana a Puerto Williams: el proyecto de la U. de Chile que instala casas para aves silvestres

De La Pintana a Puerto Williams: U. de Chile instala casas para aves
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El chercán es la principal especie objetivo de este estudio ya que nidifica comúnmente en ambientes urbanos y está acostumbrado a la presencia de personas.
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El proyecto ya lleva cuatro años en las dependencias de Favet y ha permitido obtener valiosa información sobre las aves que utilizan las cajas anideras.
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El Campus Juan Gómez Millas se sumó como un entorno universitario más urbano para la investigación.
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El Dr. René Quispe explica que el proyecto de investigación apunta a conocer conductas y aspectos ecofisiológicos de las aves, pero también promueve la participación ciudadana en la conservación de la fauna silvestre.
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El equipo del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) realizará el monitoreo de las cajas anideras que se instalaron en diferentes puntos de Puerto Williams, la ciudad más austral del mundo.

El proyecto de Cajas Anideras busca comprender la reproducción, el comportamiento, la ecofisiología y el estado de salud de las aves que anidan en ambientes intervenidos, tales como las ciudades, y abre posibilidades para vincular ese conocimiento con la ornitología comunitaria y el cuidado de los espacios urbanos. La iniciativa comenzó hace cuatro años en las instalaciones de Favet, en la comuna de La Pintana; ahora, esta nueva etapa, que se extiende hasta Puerto Williams, permite proyectar investigaciones en diferentes contextos ambientales y da continuidad a un estudio colaborativo y participativo para el seguimiento de los ciclos reproductivos de las aves.

La iniciativa es liderada por la Unidad de Ornitología, a cargo del Dr. René Quispe, académico de Favet e integrante del Centro de Estudios de Vida Silvestre (CEVIS), en colaboración con el Centro de Gestión Ambiental y Biodiversidad (CGAB), la organización estudiantil ECOVET, estudiantes y monitoras y monitores voluntarios de la misma unidad académica, así como de las facultades de Ciencias Agronómicas y de Ciencias de la Universidad de Chile. También colabora la Fundación Añañuca, en el Museo Escuela Laguna Taguatagua.

"Este proyecto se inició en Favet hace cuatro años con el objetivo de generar una investigación participativa, a largo plazo, acerca de la reproducción de aves silvestres que cohabitan con la comunidad universitaria. Desde su inicio, el proyecto se ha sustentado en dos pilares: por un lado, la investigación científica que apunta a entender aspectos conductuales, ecológicos y ecofisiológicos de las aves; y, por otro, el acercamiento de las personas y comunidades a la naturaleza a través de un estudio participativo de las aves y su entorno. Es muy satisfactorio ver cómo esta iniciativa se ha ido expandiendo a otras facultades, territorios y ambientes, gracias al trabajo colaborativo. Estamos todos muy entusiasmados con los resultados y alcance que hemos logrado en estos cuatro años de trabajo, y sin duda queda aún mucho por recorrer y descubrir", explica el Dr. René Quispe, académico del Departamento de Ciencias Biológicas Animales de Favet.

En la actualidad, la iniciativa se expande a otros territorios gracias a la colaboración estratégica de la Dra. Camila Villavicencio, investigadora del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) e investigadora asociada del Laboratorio de Ecología Evolutiva del Comportamiento, dirigido por el Dr. Rodrigo Vásquez, de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.

Las casitas anideras son utilizadas por especies que anidan naturalmente en cavidades, permitiendo, a la vez, que los investigadores puedan monitorear su reproducción. Su seguimiento facilita conocer procesos que habitualmente quedan fuera de nuestra vista, desde la ocupación y la construcción del nido hasta la crianza de los polluelos. El diseño, la ubicación y el mantenimiento de las cajas, junto con protocolos que resguarden a las aves, son fundamentales para su uso como herramienta de investigación.

"El chercán es la principal especie objetivo de este estudio, ya que nidifica comúnmente en ambientes urbanos y está acostumbrado a la presencia de personas. La frecuencia con que los adultos llevan alimento a sus polluelos, el tiempo que permanecen en el nido, la fenología reproductiva y sus respuestas ante posibles amenazas aportan información sobre cómo las aves lidian con diferentes variables ambientales durante la reproducción", puntualiza el profesor Quispe.

De acuerdo con el académico, este trabajo busca comprender variaciones en la conducta reproductiva de las aves asociadas con factores climáticos, disponibilidad de alimento y presencia de depredadores, reuniendo información de diferentes temporadas, lo cual, a su vez, permitirá formular nuevas hipótesis que examinen qué condiciones son relevantes en el cuidado parental, el desarrollo de la crianza y el éxito reproductivo de las aves silvestres.

"Por ejemplo, se busca evaluar el efecto de la presencia de animales domésticos de libre desplazamiento, especialmente de gatos, sobre la reproducción de las aves silvestres", destaca el Dr. Quispe.

Investigación transdisciplinaria y extensión geográfica

La colaboración entre equipos abre oportunidades para profundizar e integrar preguntas ecofisiológicas y conductuales, entendiendo cómo funciona el organismo en relación con su ambiente. Se evalúa el estado de salud de los individuos a través de la medición de prevalencia de parásitos, la condición corporal y la respuesta fisiológica al estrés; también se examina el desarrollo de los polluelos, su regulación térmica y su tasa de ganancia de peso. Estos elementos son integrados con variables ambientales y con observaciones y experimentos conductuales, lo que permite comprender los mecanismos, las preferencias y las capacidades que tienen las aves para reproducirse en ambientes cambiantes.

"A nosotros nos interesa entender cómo las aves silvestres se relacionan con su medio ambiente, cómo se adaptan a las condiciones antrópicas para reproducirse y cómo estas condiciones afectan su reproducción y sus conductas de cuidado parental y reproductivas, incluyendo el canto. Es muy importante entender que convivimos con animales silvestres y las aves son sus mejores representantes en la ciudad. Si entendemos cómo se adaptan y cómo les afectan nuestras acciones humanas, podemos avanzar en tener ciudades más biodiversas y, en consecuencia, más sostenibles", señala la Dra. Camila Villavicencio.

La incorporación del Campus Juan Gómez Millas, ubicado en la comuna de Ñuñoa, ofrece otro entorno universitario para estudiar estas relaciones. En Puerto Williams, el trabajo articulado con el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) lleva estas preguntas a un contexto insular subantártico y se vincula con el desarrollo de la línea de ornitología comunitaria, incorporando la participación de la población. Las diferencias climáticas, ecológicas y socioculturales entre los sitios abren oportunidades para investigar cómo las aves responden a distintas condiciones ambientales y formas de ocupación humana del territorio.

En el sur de Chile, el equipo del CHIC, compuesto por Carlos Valeris, Luis Hernández y el pasante Niklas Loubies von Harpe, mantiene un monitoreo constante de las cajas anideras instaladas.

La proyección hacia la ornitología comunitaria busca establecer un monitoreo participativo de las casitas anideras en diálogo con los conocimientos, experiencias y percepciones de las comunidades locales y universitarias que cohabitan con las aves. Desde el CGAB, esta perspectiva socioecológica vincula la nidificación con las formas de habitar y transformar cada lugar. El manejo de la vegetación, el cuidado de los animales domésticos y las intervenciones en las facultades, campus, barrios y territorios se relacionan con prácticas y valoraciones que interesa comprender junto con las condiciones biológicas del estudio.

"Queremos comprender cómo se entrelaza la vida de las aves con nuestras formas de habitar. Los conocimientos locales y las percepciones de amenaza pueden ayudarnos a reconocer relaciones que necesitamos estudiar. Ponerlos en diálogo con el monitoreo abre la posibilidad de imaginar y construir acuerdos de coexistencia y cuidado que respondan a cada comunidad y a las aves de su territorio", afirma Constanza Cabello-Araya, profesora adjunta de Favet e investigadora del CGAB.

La participación de estudiantes y tesistas vincula la formación en terreno con la observación del comportamiento y la sistematización de los registros, y permite dar continuidad a preguntas que requieren seguimiento entre temporadas.

"Trabajar con las cajas anideras me ha permitido no solo aprender más sobre la reproducción del chercán, sino también sobre su conducta y fascinarme cada vez que observo algo nuevo. Además, he podido desarrollar habilidades que me servirán profundamente en mi desarrollo profesional, tales como el trabajo en equipo, la coordinación entre diferentes personas, la gestión del proyecto y la resolución de problemas que pueden surgir sobre la marcha. Espero poder continuar descubriendo cosas y contribuyendo a la ornitología", comenta Natalia Veas, tesista de la Unidad de Ornitología del Magíster en Ciencias Animales y Veterinarias de Favet.

En el largo plazo, la evidencia reunida no solo podría aportar al conocimiento de la avifauna que habita las ciudades, sino también contribuir con evidencia científica para la toma de decisiones sobre planificación urbana y conservación.