
La tramitación de la Ley de Presupuestos para 2027 ha reabierto la discusión sobre el financiamiento de la educación superior pública y el papel que corresponde al Estado en el sostenimiento de sus universidades. En este contexto, el 29 de octubre, el Senado Universitario de la Universidad de Chile aprobó por unanimidad una declaración en rechazo a los recortes presupuestarios que afectan a la institución, advirtiendo que comprometer su financiamiento implica debilitar funciones públicas estratégicas para el país.
Para profundizar en los alcances de esta discusión, conversamos con Flavio Salazar, académico de la Facultad de Medicina, exvicerrector de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile, exministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación y actual vicepresidente del Senado Universitario. Desde su experiencia académica y su nueva responsabilidad institucional, reflexionó sobre la necesidad de fortalecer la educación superior pública y sobre el papel que puede desempeñar la comunidad universitaria en la construcción de una visión de desarrollo para Chile.
Capacidades públicas en riesgo
El proyecto de Ley de Presupuestos para 2027 contempla una reducción de los recursos destinados a Actividades de Interés Nacional y al Sistema de Acceso a la Educación Superior, además de eliminar la glosa del Ministerio de las Culturas destinada a la mantención y operación del Centro de Extensión Artística y Cultural (CEAC) y la Gran Sala Sinfónica Nacional.
Estas medidas comprometen distintas capacidades y funciones públicas de la Universidad de Chile, incluyendo programas en áreas como la pesquisa neonatal, el cáncer y la inocuidad alimentaria; el financiamiento del sistema de acceso a la educación superior; y la posibilidad de ofrecer una programación de música y artes escénicas de nivel internacional, accesible para la ciudadanía.
Para Salazar, los efectos de estas decisiones presupuestarias van mucho más allá de sus consecuencias inmediatas. "Creo que existe una comprensión insuficiente, desde nuestra institucionalidad estatal, del valor estratégico de lo público. La Universidad de Chile y las universidades del Estado cumplen funciones que no pueden evaluarse exclusivamente con criterios de competencia o de rentabilidad. Cuando debilitamos estas instituciones, ponemos en riesgo capacidades que el país ha construido durante décadas y que son fundamentales para su futuro", señaló.
En ese sentido, destacó que la declaración aprobada por el Senado Universitario expresa una preocupación compartida entre sus integrantes y un compromiso con el carácter público de la institución.
"La declaración que aprobamos por unanimidad no es solo una reacción ante una reducción presupuestaria. También es una afirmación colectiva sobre el papel que debe desempeñar la Universidad de Chile en nuestra sociedad. Defender su financiamiento significa defender su capacidad de formar profesionales, generar conocimiento, aportar a las políticas públicas, promover la cultura y contribuir al bienestar de la población", enfatizó.
El vicepresidente del Senado Universitario también advirtió una contradicción entre las responsabilidades públicas que asume la Universidad de Chile, especialmente en la generación de capacidades para el país, y las condiciones de financiamiento que enfrenta en un sistema de educación superior fuertemente orientado por la competencia.
A su juicio, resulta fundamental avanzar hacia un compromiso de Estado que reconozca las particularidades de las universidades públicas y establezca condiciones que les permitan cumplir efectivamente su misión.
"No se trata de desconocer el aporte que realizan otras instituciones de educación superior, sino de comprender que las universidades estatales tienen responsabilidades públicas específicas. Si queremos que contribuyan al desarrollo nacional, debemos brindarles las condiciones necesarias para cumplir esa tarea", aseguró.
Un modelo de desarrollo basado en el conocimiento
A propósito del papel de las universidades frente a los grandes desafíos del país, Salazar planteó la necesidad de avanzar hacia un modelo de desarrollo que incorpore más conocimiento, ciencia, tecnología e innovación, superando una matriz productiva fuertemente dependiente de la explotación de recursos naturales.
Según explicó, esta estructura productiva plantea desafíos relacionados con la sostenibilidad ambiental, la diversificación económica y la vulnerabilidad ante las fluctuaciones internacionales.
El académico indicó que esta transformación no puede limitarse a atraer inversiones de grandes consorcios tecnológicos internacionales. Requiere también fortalecer las capacidades nacionales para generar conocimiento, desarrollar tecnologías y participar activamente en las decisiones que definirán el futuro.
"Tenemos que formar nuevas generaciones de científicos y profesionales, promover una cultura científica en la población, desarrollar infraestructura de investigación y fomentar miradas multidisciplinarias para enfrentar desafíos como la crisis climática, las transformaciones productivas y el desarrollo de la inteligencia artificial. Todo esto exige una visión integral y de largo plazo", afirmó.
Para Salazar, esta transformación requiere universidades públicas más fuertes, capaces de articular la formación, la investigación, la creación y la vinculación con la sociedad.
"Si seguimos considerando la competencia de mercado como el principal criterio para organizar y financiar nuestro sistema universitario, será muy difícil reconocer las responsabilidades particulares de instituciones como la Universidad de Chile. Necesitamos comprender que el financiamiento de la educación superior pública forma parte de una estrategia más amplia de desarrollo nacional", indicó.

El Senado Universitario y su compromiso con la comunidad
Desde su actual responsabilidad como vicepresidente, Salazar también abordó los desafíos del Senado Universitario como órgano colegiado y triestamental, encargado de contribuir a la orientación estratégica de la Universidad de Chile.
"Si hay una motivación central por la cual me postulé al Senado Universitario, es porque estoy convencido de que nuestra Universidad necesita fortalecer su capacidad para discutir estratégicamente su futuro. Tenemos una comunidad extraordinariamente diversa, con un enorme patrimonio intelectual, académico y cultural. Ese potencial debe expresarse también en nuestras deliberaciones y en la construcción de grandes acuerdos institucionales”, señaló.
En esa perspectiva, destacó el valor de la composición triestamental del Senado, que reúne representantes académicos, funcionarios no académicos y estudiantes.
"Una de las fortalezas del Senado es que permite incorporar diversas experiencias y perspectivas sobre la vida universitaria. Esa diversidad no debe entenderse como una dificultad, sino como una oportunidad para construir una mirada más integral sobre los desafíos de nuestra institución". añadió.
Además, explicó que una de las prioridades de la Mesa del Senado es fortalecer el vínculo entre el órgano superior y la comunidad universitaria, promoviendo una relación más cercana con las facultades, los institutos y las distintas unidades académicas.
"Queremos que el Senado sea percibido como un espacio cercano a la comunidad, donde sus integrantes puedan reconocer sus preocupaciones, participar en las discusiones y contribuir a las orientaciones estratégicas de la Universidad. No basta con que desarrollemos debates profundos dentro del Senado; necesitamos que esos debates se conecten con la vida cotidiana y las aspiraciones de quienes conforman nuestra institución", aseguró.
En ese sentido, sostuvo que fortalecer la participación interna también es una condición para que la Universidad pueda proyectar con mayor fuerza su contribución al debate nacional.
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Una voz colectiva para contribuir al debate nacional
Finalmente, el vicepresidente destacó que el trabajo del Senado Universitario debe contribuir a fortalecer la institucionalidad universitaria y las capacidades de la Universidad de Chile para responder a los desafíos nacionales.
"Una universidad que permanece encerrada en sí misma, por más que desarrolle debates de gran profundidad, difícilmente podrá tener la incidencia pública que necesitamos. Debemos ser capaces de escuchar a nuestra comunidad y, al mismo tiempo, mantener un diálogo permanente con la sociedad", aseveró.
En ese marco, precisó que el aporte del órgano colegiado debe complementar el trabajo de las autoridades ejecutivas, sin interferir en sus atribuciones.
"El Senado no busca ejercer una conducción paralela a la Rectoría ni reemplazar las responsabilidades de las autoridades ejecutivas. Su contribución es distinta y complementaria: generar deliberación, construir acuerdos y aportar orientaciones estratégicas que fortalezcan las decisiones institucionales", agregó.
En esa perspectiva, valoró el consenso alcanzado en torno a la declaración sobre los recortes presupuestarios como una expresión concreta de la capacidad del Senado para construir posiciones compartidas.
"Creo que el pronunciamiento que aprobamos demuestra que, desde nuestra diversidad, somos capaces de identificar principios comunes y expresarlos con claridad. Ese es el tipo de contribución que debemos seguir desarrollando: un Senado conectado con su comunidad, que fortalezca la vida democrática de la Universidad y que contribuya, desde una mirada colectiva, a proyectar su papel en el futuro de Chile", concluyó.
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