Discurso del Prof. Luis A. Riveros, Rector de la Universidad de Chile, en Ceremonia de Graduación de Médicos Becados.

(Transcripción)

Yo quiero tan sólo traerles un saludo de la Universidad para ustedes. La Universidad se siente muy orgullosa de su Hospital. Un Hospital que no hace mucho se veía con escepticismo como un proyecto de desarrollo viable, y que hoy no ya se ve sólo con esperanzas, sino que se ve como una realidad que constituye un ejemplo para el desarrollo de muchas otras unidades académicas. Y este servicio de radiología, que ha hecho un enorme esfuerzo, apoyado por el Hospital y por la Universidad, ciertamente, creo que marca un rumbo muy importante, incluso al interior del Hospital. Estas comidas que según el Doctor Cortés (1) -me dice- se están convirtiendo en una tradición, me recuerdo yo que hace algunos años atrás, eran comidas que siempre tenían no sólo esa sensación en que la autoridad viene y existe un pliego de peticiones respecto a los problemas que habían y a las dificultades para poder realizar el trabajo correctamente. Y la autoridad, entonces, en esas mismas comidas sentía esta sensación de no poder responder frente a una realidad que era un poco abrumadora respecto a las necesidades del servicio. Yo me alegro mucho que esta comida hoy también marque ese cambio importante que se ha marcado en el desarrollo tecnológico, en la infraestructura del servicio y en las posibilidades de desarrollo y perfeccionamiento. Yo mismo en lo personal y debo agradecerlo, (nunca se sabe cómo "el caballero que está arriba" decide las cosas) tuve que estrenar con mi hijo los servicios de ustedes. Y me di cuenta -porque no se trataba sólo de que era el hijo del Rector, era un paciente- cómo respondieron con efectividad, pero, sobre todo, con un grado de humanismo que uno no encuentra en todas partes hoy, sobre todo en la salud.

De manera que eso que yo sentí directamente, y que agradezco. Creo que marca mucho de lo que es hoy nuestro Hospital: un Hospital que tiene las mejores competencias técnicas, que desarrolla medicina de alta complejidad, que está comprometido en un proyecto de desarrollo significativo y profundamente universitario. Sin olvidar que además, es un Hospital que desarrolla, entrena, perfecciona y emplea a seres humanos de la mejor calidad. Esa es nuestra gran ventaja competitiva. Porque todas estas máquinas, todas estas infraestructuras, todos estos desarrollos comunicacionales, informacionales, no significarían nada si no estuvieran detrás de ellos personas que tienen ahí también depositados sentimientos, compromisos, afectos, valores. Esos son ustedes.

Creo, por lo tanto, que los becados que se van no sólo se llevan un buen entrenamiento, esta capacidad para diagnosticar, para mirar lo que no todos pueden probablemente mirar, sino que se llevan sobre todo, esa enseñanza profunda de ser parte de una institución que desarrolla valores, que cohesiona valores y que los proyecta a la comunidad. Es por eso que -tal como ha dicho Guillermo (2)- aquí uno tiñe su corazón de azul, no importa desde dónde haya venido: el color puede intensificarse o el color puede crearse. Y a los becados que llegan, independientemente del color de sus corazones, en un año más o en dos, serán también dignos usuarios de un corazón azul lleno de amor, lleno de compromiso, lleno de competencia, lleno de fervor por lo que realizan con tanta pasión, pero también con tanta calidad.

Felicitaciones a los que se van. Bienvenidos a los que llegan, porque ha sido un proceso difícil el llegar acá. Creo que para ustedes y para todos los demás, nosotros, es un ejercicio tremendamente valioso: aprender a desarrollarnos todos para poder ser mejores.

Gracias, buenas noches.

 

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Notas
1. Prof. Dr. Claudio Cortés Arriagada. Director del Departamento de Radiología de la Facultad de Medicina.
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2. Guillermo Chong. Alumno graduado que habló en la ceremonia.
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