Discurso del Prof. Luis A. Riveros, Rector de la Universidad de Chile en, Ceremonia de Puesta en marcha del Proyecto de Educación Nutricional del INTA.

(Transcripción)

Le comentaba al Dr. Uauy que yo en esta semana he trabajado para el INTA en gran proporción de mi tiempo y me alegro mucho de eso. Hemos inaugurado un Laboratorio de Biotecnología cuyo uso está enfocado en el tema de seguridad alimentaria, firmamos un proyecto con Corpora Tres Montes por medio del cual nos comprometemos en la tarea de certificación y, hoy día, damos lanzamiento a este programa que tiene, en mi opinión, una enorme trascendencia por lo que implica y por lo que le sirve obviamente al país y a la Universidad de Chile.

¿Qué hay de común en estas tres iniciativas que son sólo parte de una larga lista? La decisión de reunir lo que es la investigación, la docencia y la extensión. En el contexto además, que el INTA ha estado fuertemente liderando la organización de nuestro Campus Sur en la búsqueda de una mejor organización del trabajo universitario, no sólo en torno a variables administrativas, sino más bien a temas académicos como por ejemplo; el de los alimentos, que cruza las Facultades de Veterinaria, de Ciencias Agronómicas y de Forestal junto con el INTA. De manera que de esta forma el INTA está haciendo Universidad y a mí me parece por tanto, extraordinariamente importante que hoy día a las demás cosas que han estado ocurriendo, se adicione ésta, que tiene claramente la connotación de extensión universitaria.

¿Y por qué es tan importante? Quizás yo debiera hablar acá no sólo como Rector mostrando mi satisfacción por esto, sino también como un consumidor que necesita información, porque creo que en nuestra cultura existe la tradición de que en nuestra educación no hay información para tomar buenas decisiones sobre como alimentarnos mejor. Un estudio en Estados Unidos mostraba como al mismo tiempo que las empresas tratan de maximizar sus ganancias con el marketing, induciendo una mala información y, por lo tanto, una mala nutrición, en el largo plazo esas mismas empresas tenían que pagar los costos de una población con enfermedades o con problemas de salud asociados a la mala nutrición que habían recibido. En ese estudio se afirmaba, que lo racional por parte de las empresas era colaborar y participar en programas que proporcionaran información al consumidor, porque de esa manera tenía mucho más sentido en el contexto de su desarrollo o el desarrollo del negocio en el largo plazo.

Es por esto que este programa me parece importante, porque vincula esta voluntad de la empresa de participar en una promoción de mayor información que es necesaria para que los mercados sean más eficientes. Me parece importante además, que participen nuestros alumnos y alumnas de la Escuela de Nutrición, porque los relaciona con la realidad de la Universidad, con lo que hace permanentemente en el campo de la investigación y de la creación, no sólo de la docencia.

Me gustaría reseñar además, dos grandes implicancias que tiene este programa, especialmente destacadas por una serie de razones que tienen que ver con definiciones de política universitaria. La primera, es que aquí está nuevamente la Universidad de Chile atacando un problema de país, un tema que evidentemente mirado en el corto plazo, probablemente no es una cuestión trascendente, que pueda ser materia de la Universidad, y quizás alguien podría decir que la Universidad podría estar preocupada de otras cosas, como la docencia, la formación de profesionales, pero no de esto, de ir a los supermercados e informar a los consumidores. Sin embargo, la diferencia entre esta Universidad y las demás, es que nosotros sentimos un compromiso con aquellos problemas de la nación poco atendidos y este es uno de ellos, el tema de la seguridad alimentaria, el de la nutrición adecuada para poder tener una fuerza de trabajo con menos problemas de salud de los que hemos tenido tradicionalmente, incluyendo los nuevos epidémicos que como la diabetes, serán de las grandes enfermedades que pulularán nuestros problemas económicos en el siglo XXI, y por lo tanto, estamos atacando un problema en la base. Me gustó mucho contar en este programa con la FAO y el Ministerio de Educación, porque creo que tenemos que comprometernos como Universidad más en la educación e incorporar en ella la información para que allí también formemos consumidores educados en hábitos correctos y mejores respecto al desarrollo de su vida y de su actividad cualquiera que sea en su futuro. Pienso que este programa está inserto en lo que es tan importante para esta Universidad: su vocación nacional y pública, que la distingue y debe distinguirla en el contexto del mundo universitario, como también, en el contexto de las políticas públicas.

Y lo segundo, en que hoy día es muy importante destacarlo, en el presente se llama universidad a muchas instituciones que realizan con mayor o menor éxito formación profesional. El Presidente de la República hace menos de una semana indicó con mucha claridad que aquí había que distinguir a universidades que realizan tareas de investigación, por tanto, tarea de docencia, incluyendo la docencia del cuarto nivel, es decir, el postgrado, y tareas de extensión que deben tener el apoyo que merece la complejidad de ese mundo. Otras instituciones pueden ser proyectos de desarrollo universitario y que merecen atención desde el punto de vista de la política pública como un proyecto, y otras que finalmente pueden tener el nombre de universidades, pero que esencialmente tienen limitada su actividad al área docente, a la formación profesional que debe, por tanto, tener política pública diseñada en ese contexto. Yo creo que es muy importante para el país diseñar una política que distinga estos distintos mundos que llamamos universidad y que diferencie a esta Universidad particularmente, porque es una Casa de Estudios que ha invertido por años para poder formar los investigadores de donde surge el conocimiento, que posteriormente en este caso, va a los consumidores. Por lo tanto, ésta también es una oportunidad propicia para reseñar este tema de cuán importante es que el país pueda proteger esta actividad de creación proyectada al servicio, y que tiene que ver con la esencia de lo que es y lo que ha sido la Universidad de Chile para el país.

De manera que estos jóvenes que estarán en contacto con la gente, no deben olvidar que esta Universidad necesita defensa frente a tantos embates de quienes creen que esto mismo es inservible o que esto puede hacerlo cualquiera. Embates que muchas veces tienen que ver con la ignorancia respecto al papel que cumplen las universidades de mayor complejidad en el país. No puede ser que el país se acuerde de la importancia de la Universidad de Chile sólo cuando haya un temblor y es el Instituto Sismológico de la Universidad el que da la intensidad del sismo. No es posible que se acuerden de la Universidad de Chile cuando la Orquesta Sinfónica tiene un conflicto porque hay un problema de financiamiento estructural para el problema cultural y de las artes en el país. No es posible que se acuerden de que hay Universidad de Chile cuando estos jóvenes estén en los supermercados informando acerca de qué es lo correcto o qué es lo menos correcto. Yo creo que es importante que exista en la memoria el recuerdo de que esta Universidad es una institución permanente y como tal, requiere, necesita y exige el apoyo de la sociedad para poder sustentar adecuadamente sus labores.

A nuestros estudiantes que serán en esta actividad la cara de la Universidad, mi alegría porque así sea. Creo que los jóvenes comprenden con mayor generosidad y con mucha profundidad este tema que es tan importante para el futuro del país y de la Universidad. Al INTA nuevamente ya como por tercera vez esta semana, felicitaciones por esta actividad importante de gran proyección, y les lanzo el desafío: hagámoslo todavía con más fuerza en el área de la educación que es donde tenemos que aprender a influir y a liderar con mucha mayor creatividad.

Muchas gracias por estar aquí a todos ustedes.

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