Día Mundial del Agua

Ana Lya Uriarte: "El reordenamiento que tenemos que hacer es muy profundo"

El contexto actual del agua en nuestro país muestra que llevamos trece años de sequía consecutiva; que el 2021 fue el cuarto más seco desde que se tengan registros y que los ríos Maipo y Mapocho, los principales afluentes de la Región Metropolitana, se encuentran en niveles mínimos históricos.

En ese marco, en el Día Mundial del Agua, conversamos con la académica, Ana Lya Uriarte, Jefa de Gabinete de la ex Presidenta de la República Michelle Bachelet, ex Fiscal del Servicio de Salud del Ambiente de la Región Metropolitana, y actual directora del diploma de postítulo “Derechos de Agua, Medio Ambiente y Cambio Climático” de la Facultad de Derecho.

¿Qué podemos decir del panorama actual que vivimos como país cuando hablamos del agua?

Es importante destacar que el agua tiene tres dimensiones que abarcan problemáticas y necesidades distintas. Por un lado hay una dimensión ambiental del agua, la que implica que el agua es esencial porque es el sostén de los ecosistemas; por otro lado hay una dimensión de carácter social, porque el agua es necesaria para la provisión a las poblaciones para su vida y sustento en sus distintos aspectos; y existe una tercera dimensión, que es la económica, en tanto el agua es uno de los insumos esenciales para el desarrollo de las distintas actividades productivas.

Ha predominado la condición económica…

Así es. La razón de esa preponderancia económica encuentra su fundamento en la Constitución de 1980 y luego en el año 1981 del Código de Aguas reformado, donde tenemos que los derechos de aprovechamiento de aguas le daban al titular de ese derecho una propiedad sobre ese derecho. Entonces, indudablemente, se ha producido un problema estructural en cuanto a la regulación del agua, un problema en las reglas constitucionales y legales que regían el agua, y a ese problema, que era estructural, se sumó posteriormente un fenómeno como el de la sequía, que es distinto a la escasez hídrica que dice relación con el problema estructural. Entonces, si tenemos ese marco regulatorio más un fenómeno de sequía, se conjugan en definitiva los elementos para conformar una crisis de las características y dimensiones que estamos viviendo.

Esto hace que hoy tengamos cerca de un millón de personas que son provistas de agua a través de camiones aljibes porque no tienen acceso directo a ella. Esta es una realidad que en la zona urbana no se vive, más bien se desconoce y pareciera que eso invisibiliza o hace que la gran mayoría no sientan la gravedad que significa en la vida de una persona levantarse en su casa y no tener una llave que abrir para sacar agua, y tener que esperar que pase el camión aljibe para que te entregue una cantidad determinada de litros de agua y con esa agua dosificada tener que lograr los requerimientos para cumplir con el uso doméstico, de aseo, cocina, etc.

¿Cuáles pueden ser las salidas a esa problemática?

Cuando pensamos en el Día Mundial del Agua, lo que pensamos principalmente es cómo logramos que el derecho humano al agua potable y al saneamiento, dos dimensiones muy importantes, sean efectivamente un derecho humano que podamos garantizar como país. En ese sentido la perspectiva que hoy día tenemos con el trabajo intenso que está realizando la Convención Constitucional permite tener una expectativa de poder cambiar el marco regulatorio a nivel constitucional que es clave para ordenar nuestras prioridades como país y como sociedad, porque como grupo humano debemos entender que lo prioritario es la satisfacción de una calidad de vida digna para las personas al tiempo que garantizamos también que los ecosistemas tengan una adecuada provisión de agua para mantener sus condiciones de existencia y esto se hace posible con lo que avizoramos está trabajando la Convención Constitucional.

¿De qué forma debería quedar explícito en la Constitución el derecho al agua y al consumo humano?

Debería quedar explícito como derecho fundamental de acceso… así, tal cual: derecho humano de acceso al agua potable y al saneamiento… que sin duda puede tener otras características adicionales, pero debe quedar explícito.

Hubo mucha discusión por el rechazo casi total del primer informe de la Comisión de Medioambiente de la Convención Constitucional. Como Coordinadora del Observatorio Constitucional Ambiental del CDA, usted ha destacado que no nos debemos quedar sólo con eso.

Es muy importante destacar que la Constitución en el articulado que está aprobado por el pleno hasta este instante que estamos haciendo esta entrevista y que son las normas que van a pasar a la Comisión de Armonización, es una Constitución que va a tener una profundización respecto de los temas ambientales que no conocíamos en la Constitución de 1980, ya que hay una presencia del medioambiente como tal muy importante. Está presente en muchas normas, desde los derechos fundamentales hasta los sistemas de justicia y las formas de Estado que hablan de las consideraciones de carácter medioambiental que van a marcar una inspiración distinta a lo que hemos visto hasta el día de hoy.

Además, y esto es muy importante señalarlo, hoy día mismo tenemos ya vigente la reforma al Código de Aguas en partes fundamentales, por lo que yo diría que si ya conseguimos en el Parlamento modificar el Código de Aguas, reconociendo ciertos usos, reconociendo la preeminencia de la provisión de agua para la población por sobre otros intereses, sería realmente inexplicable que ya teniendo esta modificación en el orden legal en el orden Constitucional no avanzáramos y profundizáramos en esa la misma línea..

En esa adaptación, pareciera que los posibles razonamientos que comentó el presidente Gabriel Boric levantaron las alertas ¿Sus palabras sirvieron para hacernos más conscientes de lo que pasa realmente?

Nosotros trabajamos en el orden académico muchísimo con el agua: interfacultades, multidisciplinariamente, etc, y tratamos de acercarnos a la ciudadanía en general para transferir estos conocimientos y la evidencia con la que contamos, pero falta todavía una mayor extensión de nuestra voz para poder llegar al conjunto de la ciudadanía, entonces que el presidente Boric, en sus primero días, sabiendo que concita la máxima atención ciudadana hiciera una alerta máxima respecto de la situación del agua, me parece un gesto notable, que sólo cabe agradecer y felicitar, porque lo que hace en definitiva es pedagogía ciudadana respecto de una condición tremenda que estamos viviendo.

Imagino que esto no sólo lo tiene que entender la ciudadanía. Desde su experiencia cómo se tiene que trabajar este tema con el sector agrícola, minero y empresarial en general?

Hoy día cerca 83% del agua en Chile es consumida por la agricultura, pero no hay que equivocarse porque ahí no entra la agricultura de subsistencia, no es el señor o la señora que tiene una huerta en su casa o que cultiva para poder subsistir para vender en una feria, estoy hablando de la industria, y ese es un sector que está totalmente al debe respecto del uso del agua en Chile.

Por ejemplo, nosotros sabemos que todavía hay sectores que riegan con canal abierto por medio de inundación y eso es una cuestión que en los tiempos que corren es un franco ataque al resto de la comunidad porque significa dejar sin agua a otros sectores y al medioambiente también.

Desde luego, todos los sectores debemos estar comprometidos y eso incluye a la ciudadanía que sólo ocupa un total del 11% del consumo país, por lo que sin duda el razonamiento ciudadano aporta pero no resuelve el problema. El tema central está en las actividades productivas.

El reordenamiento que tenemos que hacer es muy profundo. Ya hablamos de adaptación pero me gustaría hablar también de resiliencia, concepto que también nos debe alcanzar a todos y sin duda al sector privado también, porque debemos entender que para aportar en resiliencia a nuestro país y ser capaces de adaptarnos a las nuevas condiciones y tener una buena vida se requiere un giro muy importante de las lógicas que han imperado al día de hoy.

Pareciera que en esta adaptación el rol de los territorios es muy importante para co-construir esos cambios.

Lo que señalas es muy importante. En definitiva no hay ninguna posibilidad de creer que una fiscalización, por más fortalecido que tengas a los equipos, va a lograr estar en todos los lugares y circunstancias, por lo que se requiere el apoyo del ciudadano consciente, informado y comprometido, pero sobre todo con confianza en sus autoridades, donde sientan que lo que comunican va a tener un valor y buena recepción por parte de éstas, lo que sin duda es un gran desafío.

En esa misma adaptación, imagino que el Rol de la Universidad de Chile juega un papel fundamental, pero sobre todo en la formación de estudiantes y ciudadanos con esa mirada transversal, independiente de la carrera que elijan, de cuidado con el medioambiente.

Nuestra Universidad declara ser una universidad pluralista, democrática, paritaria o feminista y también sustentable. Entonces, nosotros tenemos que lograr como cuerpo académico que forma parte de una comunidad más extensa una impronta de formación en medio ambiente en el sentido del cuidado a nuestros ecosistemas y con ello incluyo a los humanos dentro de esos ecosistemas. Y digo esto porque hubo una gran discusión respecto al reconocimiento de los derechos de la naturaleza a la par con el reconocimiento de los derechos fundamentales de las personas en la Convención Constitucional, y a mí me parece que hay una una coherencia entre defender los derechos fundamentales de las personas y los derechos fundamentales de la naturaleza de la cual formamos parte, por lo tanto es un interés de las personas que la naturaleza sea cuidada y protegida.

Por eso destaco que en la Facultad de Derecho a partir de este 2022 la Cátedra de Derecho Ambiental pase a ser obligatoria y esperamos que esta realidad se replique en todas las carreras, porque no hay ninguna que tenga una incompatibilidad o que le sea ajena la temática de la formación del ciudadano ambiental, porque la Universidad requiere formar ciudadanos y ciudadanas ambientales, lo que significa que tengan una nueva comprensión en sus vidas y en sus quehaceres.

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