Desarrollo Sostenible

A 10 años de la aprobación de la Política de Sustentabilidad Universitaria: análisis y proyecciones para el futuro de la U. de Chile

El primer capítulo de la Política de Sustentabilidad Universitaria se titula: "Una motivación histórica, social y natural", y declara que "las instituciones de Educación Superior son entidades claves para el cambio de paradigma necesario en la elaboración y consecución de un nuevo proyecto para la Humanidad, no sólo por su capacidad de generar conocimiento y formar recursos técnicos y profesionales, sino también por su calidad de organizaciones sociales que deben predicar con el ejemplo hacia la sociedad entera".

Ese ejemplo, esa motivación y esa búsqueda del cambio nació en la Universidad de Chile principalmente de la mano de las y los estudiantes, que poco a poco, desde la primera década de los años 2000 comenzaron a organizarse en torno a este tema, intentando permear los distintos rincones de nuestra casa de estudios. 

Basta recordar que la Política de Sustentabilidad Universitaria, aprobada el 12 de julio de 2012 por el Senado Universitario, está dedicada a la memoria del estudiante de ingeniería comercial, Eduardo Andrés Vergara Toro (1984-2012), uno de los fundadores de la organización Eco FEN, de la Facultad de Economía y Negocios. 

La aparición de dichas organizaciones permitió que la sustentabilidad poco a poco comenzara ganar terreno en las distintas discusiones internas, como recuerda Martín Pérez Comisso, ex senador estudiantil y actor clave en la creación de esta Política, el que señala que en el año 2008, "de la mano" de la hoy ministra Secretaria General de Gobierno, Camila Vallejo, la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) creara la Secretaría de Medio Ambiente (Secma) y luego el cargo de Delegado de Medio Ambiente, procesos que apoyó desde su rol de consejero FECh y que materializó en el Senado Universitario.

Hoy, el estudiante del doctorado de "Dimensiones Humanas y Sociales de la Ciencia y la Tecnología", de la Universidad de Estatal de Arizona, quien redactara, “junto a un grupo de compañeros y compañeras”, el texto final de la Política de Sustentabilidad, recuerda que existieron tres motivos principales para iniciar este proyecto: "Primero, porque las iniciativas existentes estaban completamente desarticuladas y dependían casi en su mayoría de la voluntad de la gente y no de la institución. Segundo, el contexto en que vivíamos y que seguimos viviendo y que cada vez está peor, en una crisis climática global, donde el tomar acciones como individuos no es suficiente por lo que tiene que ser un trabajo colectivo e institucional. Y lo tercero tiene que ver con el rol de la Universidad. La Chile históricamente había tenido un rol importantísimo en los cambios del país, pero vamos a decir que después de la vuelta a la democracia se fue mucho hacia adentro, porque había sido destruida y azotada por la dictadura. Desde esa perspectiva, la nueva organización de la Universidad empezó a mirar más hacia afuera: primero el 2006 con el movimiento de los pingüinos y luego el 2011 vuelve a convertirse en ese referente público. No es que se haya desconectado completamente, pero sí había salido de ese espacio público".

Así entonces, esta primera política universitaria vino a marcar un camino, el que se basa en cuatro ejes centrales: docencia, gestión, extensión y vinculación, estableciendo, además, que “la sustentabilidad como valor universitario debe plantearse sobre tres pilares claves para un proyecto institucional serio: constituir el desarrollo académico de la unidad académica sobre la base de (un/el) mejor desarrollo social de los miembros de la comunidad, considerando la protección ambiental como una prioridad en procesos institucionales”.

Para Lorna Lares, académica de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, ex presidenta del Comité por la Sustentabilidad (2018-2021), la Política muestra el "quehacer" al interior de la Universidad, "siendo un pivote para que esa iniciativas pudiesen vincularse y visibilizarse. También dio luces de cómo organizarnos y cómo avanzar hacia una gobernanza distinta en la Universidad, cómo generar una representación, poniendo énfasis en la construcción a través de todo su quehacer y también desde sus diferencias, porque la diferencia es fundamental para la sustentabilidad, son las que aportan distintas miradas disciplinares", agregando que "marcó un antes y un después en cómo nos mirábamos, porque a partir de ella y luego de la firma del Primer Acuerdo de Producción Limpia se logró dar una definición a la sustentabilidad, dando paso luego al Comité"

En esos ejes centrales, el texto señala que para su cumplimiento se debe crear una orgánica universitaria que responda a las "nuevas necesidades" territoriales, planteando la formación del "Comité por la Sustentabilidad, con representación de las instituciones universitarias transversales (VAEGI,VEX,VID,VAA,CU,SU) y una secretaría técnica con profesionales y técnicos asesores, encargada de desarrollar un Plan por la Sustentabilidad de la Universidad de Chile y gestionar, coordinar y fiscalizar su ejecución". 

Nicolás Díaz, actual secretario ejecutivo del Comité por la Sustentabilidad, hace un balance positivo de estos diez años de implementación: "Como fue planteada por entonces, la esperanza del cumplimiento de los objetivos a largo plazo era de aproximadamente cincuenta años, lo que en su momento parecía razonable dado el estado en que se encontraba la Universidad en esos años, por lo que el punto de partida era muy elemental y en ese sentido lo que se ha logrado es instalar una gobernanza en sustentabilidad que en términos concretos cuenta con una coordinación de sustentabilidad en cada una de las unidades académicas, que cuenta con un Comité operativo que es parte fundamental de esta Política y además con la Secretaría Ejecutiva que se encuentra en pleno proceso de desarrollo, por lo que tener instalada esta gobernanza es un tremendo avance".  

Por su parte, Loreto Paillacar, egresada de periodismo, ex delegada de medio ambiente de la Federación de Estudiantes y ex integrante del Comité por la Sustentabilidad, señala que esta Política "en su momento fue un gran avance respecto a otras instituciones del país, considerando que no teníamos una legislación ambiental actualizada. Era ambiciosa en cuanto a su contenido y su creación, la que consideró a toda la comunidad. Sin embargo, ha pasado una década y el contexto cambió, la urgencia que teníamos en ese momento no es la misma de ahora (….) Por eso creo que el gran desafío se encuentra en el contexto y los compromisos que aún se mantienen vigentes, como el de ser una Universidad Sustentable, lo cual se podrá lograr con la tan anhelada Dirección de Sustentabilidad, un organismo que será necesario y fundamental para alcanzar ese objetivo".

Para la académica de la Facultad de Ciencia Sociales, Anahí Urquiza, actual presidenta del Comité por la Sustentabilidad, "necesitamos avanzar de forma articulada entre las facultades, incorporando mecanismos de gestión, oportunidades de docencia, proyectos de investigación y de vinculación que vayan más allá de las fronteras disciplinares", agregando que el horizonte debe estar en "desarrollar un ambiente reflexivo y colaborativo, que nos permita fomentar la responsabilidad de nuestros estudiantes, académicos/as y funcionarios/as en las actividades diarias y en el aporte que logramos para nuestra sociedad. Nuestra Universidad tiene un tremendo potencial, por su diversidad, por la calidad de sus integrantes y el compromiso público que llevamos en los huesos, esto permite que nuestros egresados sean transformadores de sus espacios. Este potencial es hoy día una gran responsabilidad que nos obliga a trabajar con sentido de urgencia en sustentabilidad a nivel institucional".

En esa proyección, la mirada de la nueva rectora de la Universidad, Rosa Devés, quien fue clave en su rol como prorrectora para que esta Política se hiciera realidad, se hace fundamental: "La Universidad de Chile fue pionera cuando, hace 10 años, decidió aprobar la Política de Sustentabilidad Universitaria, generada de forma colaborativa y triestamental, con un fuerte liderazgo desde el estamento estudiantil. Como universidad pública, debemos potenciar el compromiso con los principios de sustentabilidad universitaria y planificar la evolución de la Universidad considerando la transformación social que exige el desarrollo sustentable, incluyendo los ámbitos de gestión universitaria, desarrollo de investigación con relevancia pública y la formación de personas que puedan ser transformadoras de sus espacios. El respeto al entorno cultural y ambiental es esencial para el desarrollo armónico y equilibrado de la Universidad"

 

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