Disponible hasta el 7 de octubre

“Trasplantados: Parentescos Migrantes”: La intervención artística que llega al campus Juan Gómez Millas

Reflexionar en torno al racismo en Latinoamérica. Este es el objetivo de la serie de iniciativas organizadas por el Centro de Estudios Culturales y Latinoamericanos (CECLA) de la U. de Chile, en el marco de las Jornadas de Estudios Latinoamericanos y Caribeños, evento que en esta oportunidad lleva por título “Impugnaciones al colonialismo y al racismo: movilizaciones populares en América Latina y el Caribe en perspectiva histórica”. Una de las actividades es la exposición de Luna Acosta, artista colombiana que viajó a Chile para presentar su obra “Trasplantados: Parentescos Migrantes”, muestra que reflexiona sobre los tránsitos y procesos migratorios. De eso y más, habla en la siguiente entrevista que también incorpora la voz de Matías Allende, curador de “Trasplantados”.

- Luna, ¿cuál fue tú principal motivación para crear Trasplantados?

Llevo mucho tiempo trabajando y pensando sobre los procesos migratorios en relación a lo que implica desplazarse de un territorio a otro y cómo esto es un movimiento atravesado por la violencia colonial extractivista y por la guerra. Empecé a pensar un montón, en otras vidas, qué hacen, en los periplos migratorios y entonces llegué a partir de todas estas cosas que parece que no tuvieran nada en común, pensé en que podría generar parentescos entre unos y otros, y así llegué a este mineral que es la magnetita. Resulta que todos los seres migrantes, desde los más gigantescos hasta los más chiquitos y cierto tipo de bacterias, lo integran.

De alguna manera, estos cuerpos que migran para sobrevivir tienen en su cuerpo una brújula para no perderse. Resulta que los cuerpos humanos también tenemos fragmentos de magnetita en el ADN, que también nos emparenta con otros cuerpos migrantes. Finalmente, la migración es un sistema de supervivencia. Hay cadenas de vida que no podrían subsistir si no fuera por los procesos migratorios, y en nuestro caso, como humanos, también migramos justamente para sobrevivir.

- Matías, ¿cómo comenzó esta relación para asumir la curatoría de la obra?

El proyecto surgió hace prácticamente seis años y me provocó mucha curiosidad la obra de Luna. Nosotros trabajamos juntos en el Museo de Arte Contemporáneo y le propuse hacer un proyecto que tuviera relación con la migración, particularmente con la migración interna, porque ya estaba investigando en ese entonces las olas migratorias.

Entonces, decidimos reactivar el proyecto, pero ahora no únicamente como un proyecto expositivo, sino como una residencia en la cual ella se involucró con una estructura en la ciudad portuaria de Marsella, al sur de Francia, que es una ciudad de migrantes. Por definición, es una ciudad que tiene más de 2.000 años y que tiene todo un relato a partir de la migración en el Mediterráneo, y pudimos encontrarnos allí y reactivar el diálogo respecto a estas cuestiones que nos interesaban y que bien resumía Luna.

- ¿Cuál es la propuesta crítica para quienes próximamente van a ver esta obra y qué relación establece con el contexto referido a las migraciones contemporáneas?

Nos gustaría poner en evidencia, que puede ser casi como la fundamentación del proyecto, plantear que la migración no solo es un derecho humano, que es la base, sino que la migración es un hecho natural. Responde a cuestiones que tienen que ver con los seres sintientes que están sobre la faz de la tierra y que es propiamente no solo cotidiano, sino que natural, y que finalmente los traumas y las violencias que expone Luna en esta obra tienen que ver con procesos asociados más con los campos políticos, los campos sociales, los campos culturales que se han ido estableciendo dentro de las diversas hegemonías.

Nos interesa apelar y después ahondar en lo propiamente exhibitivo de experiencia estética, en que los estudiantes que habitan el campus Juan Gómez Millas se relacionan con obras de arte contemporáneo de una manera cotidiana, sin necesidad de ir a los centros de exhibición, un lugar necesariamente habitable, como la universidad, que se vuelva un lugar de encuentro, no solo de experiencias educativas y formativas, sino que también de experiencias estéticas y crítica.

- Luna, ¿cómo describirías la experiencia artística que podrán vivir quienes visitarán esta exhibición?

Lo que trajimos fue una instalación que consta de 17 piezas, telas teñidas con polvo de magnetita, colgadas en el aulario del Campus Juan Gómez Millas, espacio donde están constantemente habitando los estudiantes.

La magnetita es una piedra muy dura, está hecha de principalmente hierro. Entonces, trabajarla como si fuera un elemento suave me ha permitido entenderla de otra manera, sobre todo en relación con el textil, pues siempre trabajé textil con textil o textil con tintes naturales, así como hojas, fibras. Unir estas dos cosas ha provocado que encuentre otras características, como el óxido. Entonces, estas 17 piezas cada una tiene un color diferente, justamente porque obedece a factores climáticos variantes. Por eso, hay unas medio quemadas, más oxidadas que otras.

- Matías, ¿cuál es la invitación al público en el contexto que vive Chile y el mundo respecto a los procesos migratorios?

Bueno, yo creo que siempre es necesario volver a reflexionar en torno al problema de las migraciones. Es necesario cuestionarse cuáles son las políticas de cada uno de los Estados nacionales, como también la violencia hacia los cuerpos migrantes, que es parte de la lógica económica contemporánea. O sea, esta es una exposición que no solo apela a un sentido crítico en términos artísticos, sino que también a una reflexión más profunda en términos geopolíticos.

No todas las personas que salen de un país tienen la misma recepción en otro, y eso depende de cuestiones que bien ha tratado la teoría interseccional, el feminismo interseccional propiamente tal, que tienen que ver con aspectos como clase, raza y que eso configura una reacción en otros lugares del planeta, lugares del planeta que han construido su economía en relación a la extracción de materias primas y crear ciertos lugares del mundo que son granjas.

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