El director del Departamento de Arquitectura de la FAU, Prof. Rodrigo Chauriye, participó recientemente como profesor invitado y jurado internacional en los exámenes finales de titulación de la Universidad de Arquitectura y Urbanismo Ion Mincu, en Rumania.
La participación se enmarca en el convenio de movilidad internacional que mantienen ambas instituciones y que, durante los últimos años, ha permitido el intercambio de estudiantes entre Chile y Rumania. Actualmente, una estudiante rumana se encuentra próxima a incorporarse a uno de los talleres de la FAU, mientras estudiantes de la Universidad de Chile también han tenido la oportunidad de realizar experiencias académicas en la institución rumana.
La actividad se desarrolló en Bucarest entre el 30 de junio y el 4 de julio de 2026. La Universidad Ion Mincu imparte enseñanza de arquitectura desde 1892 y tradicionalmente invita a profesores extranjeros a integrar los llamados “Paneles de Diploma”, equivalentes a las comisiones de título. En esta versión participaron 24 profesores invitados provenientes de distintas partes del mundo.
La Universidad de Arquitectura y Urbanismo Ion Mincu es una institución pública especializada en arquitectura y disciplinas vinculadas al diseño, como diseño interior y diseño industrial, con una trayectoria que se remonta a fines del siglo XIX. Dentro de sus programas de internacionalización, cada año invita a cerca de una veintena de profesores extranjeros para participar en las comisiones que evalúan los proyectos finales de titulación, denominados allí “diploma”.
En esta oportunidad, el académico y arquitecto Rodrigo Chauriye fue uno de los académicos internacionales convocados, junto a profesores provenientes de países como Italia, España, Portugal y México. Entre los participantes latinoamericanos estuvo también Mónica Cejudo, Decana de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
“Es interesante porque te encuentras con tus pares de otras partes del mundo, directores de carrera, directores de escuela, vicedecanos, y se produce ahí un intercambio de experiencias súper interesante”, relató Chauriye.
Durante su estadía de aproximadamente una semana, el académico participó en dos jornadas especialmente intensas de evaluación. A diferencia del formato de los exámenes de título de la FAU, que pueden extenderse por varias horas y tienen un carácter más ceremonial, en Ion Mincu las presentaciones son mucho más breves y dinámicas.
Las comisiones están integradas por profesores locales e internacionales y los proyectos se suceden rápidamente. Chauriye integró una comisión junto a otros cinco profesores y, entre ambas jornadas, evaluaron un total de 26 exámenes de título. Además, a diferencia de una participación meramente consultiva, los profesores invitados cuentan con derecho a poner una calificación equivalente a la de los académicos locales, que luego se promedia para obtener la nota final de cada estudiante.
“Es muy intenso y muy rápido. Es distinta la experiencia y fue bien entretenido porque son distintos los exámenes que tenemos acá, que son más formales, que se demoran dos horas cada examen. Más ceremoniosos”, explicó.

Otro elemento distintivo es que todo el proceso se desarrolla en inglés. Tanto las presentaciones de los estudiantes como las preguntas y comentarios de los académicos se realizan en ese idioma, lo que constituye también un desafío para los estudiantes y una experiencia de preparación para desenvolverse en un contexto académico y profesional internacional.
De la evaluación a la exposición
Uno de los aspectos que más llamó la atención de Chauriye fue la continuidad entre la evaluación de los proyectos y su posterior exhibición.
Tras las jornadas de revisión, las comisiones seleccionan los mejores trabajos. Esa misma tarde comienza el montaje de una exposición que reúne los proyectos destacados de las distintas comisiones. Al día siguiente, los profesores invitados recorren la muestra y votan por los mejores proyectos de toda la generación.
La selección incluye trabajos de arquitectura, diseño interior y diseño industrial, generando además una instancia de encuentro entre disciplinas que habitualmente se encuentran más separadas en los procesos de formación.
Finalmente, los proyectos seleccionados reciben un reconocimiento durante una ceremonia de premiación.
“Es algo muy motivante para ellos recibir esta distinción”, señala el académico, quien destaca especialmente la rapidez y eficiencia con que la universidad organiza todo el proceso: desde la evaluación de los proyectos hasta la exposición y la ceremonia de reconocimiento.

Más allá de la experiencia como jurado, uno de los principales aprendizajes que el profesor Chauriye trae de esta visita tiene que ver con la manera de reconocer y visibilizar el trabajo de los estudiantes.
A su juicio, la selección de los mejores proyectos, su exposición y la entrega de reconocimientos podrían ser iniciativas aplicables en la FAU y contribuir a incentivar a los estudiantes a desarrollar mejores propuestas.
“Yo creo que el tema de la selección de los mejores trabajos y exposición y premiación es algo que puede incentivar mucho a los estudiantes acá a hacer mejores entregas, a hacer mejores proyectos”, planteó.
La posibilidad cobra especial relevancia considerando la cantidad de trabajos que se producen en la Facultad. Según explica, la FAU recibe más de mil entregas cada semestre, lo que dificulta que académicos y estudiantes puedan conocer y valorar la totalidad de los proyectos desarrollados.
“Muchas veces pasan tan rápido que no alcanzamos ni siquiera como nosotros mismos a verlas todas”, comentó.
En ese sentido, el desafío no sería solamente generar instancias de premiación, sino también construir mecanismos que permitan seleccionar, exhibir y comunicar de mejor manera los proyectos que destacan por su calidad.
“Nos falta hacer un esfuerzo más por promover mejor nuestros proyectos, nuestros mejores estudiantes”, sostuvo.
La participación como jurado permitió además a Chauriye realizar una comparación directa entre el nivel de los proyectos desarrollados por los estudiantes de Bucarest y aquellos que se realizan en la FAU.
Su evaluación general es que ambos grupos presentan proyectos de características y niveles de calidad similares. Sin embargo, identificó algunas fortalezas particulares en los trabajos de los estudiantes rumanos, especialmente en la calidad de la implantación urbana y, en algunos casos, en el desarrollo gráfico de las propuestas. También destacó que las maquetas eran, en su gran mayoría, realizadas mediante impresión 3D, mientras que los renders y las visualizaciones presentaban, en general, un muy buen nivel. “Yo creo que los niveles son parecidos”, afirmó.
La principal diferencia que identificó no estaría necesariamente en la calidad global de los trabajos, sino también en aspectos vinculados a la organización y homogeneidad de las entregas.
En la jornada de cierre, Chauriye también participó de una instancia de crítica colectiva al proceso. Allí planteó que, pese a la buena calidad de los proyectos, existía cierta homogeneidad tanto en los terrenos utilizados, muchos de ellos ubicados en el casco histórico de Bucarest, como en los medios de representación. A su juicio, esta uniformidad podía traducirse en una falta de originalidad y de riesgo en las propuestas, una apreciación que, según consigna en su informe, fue compartida por buena parte de los profesores asistentes.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de Chauriye fue la continuidad entre la evaluación de los proyectos y su posterior exhibición.
Tras las jornadas de revisión, las comisiones seleccionan los mejores trabajos. Esa misma tarde comienza el montaje de una exposición que reúne los proyectos destacados de las distintas comisiones. Al día siguiente, los profesores invitados recorren la muestra y votan por los mejores proyectos de toda la generación.
En la tercera jornada del programa se realizó una exposición con los trabajos seleccionados por las distintas comisiones. Los profesores participantes debieron votar por una selección de tres proyectos y, durante la jornada de cierre, se contabilizaron los votos y se realizó la premiación de los mejores proyectos de título.
La selección incluye trabajos de arquitectura, diseño interior y diseño industrial, generando además una instancia de encuentro entre disciplinas que habitualmente se encuentran más separadas en los procesos de formación.

Finalmente, los proyectos seleccionados reciben un reconocimiento durante una ceremonia de premiación. “Es algo muy motivante para ellos recibir esta distinción”, señaló el académico.
Para Chauriye, este reconocimiento constituye una experiencia nueva y positiva para los estudiantes, ya que permite que su esfuerzo sea valorado públicamente en una ceremonia oficial de la Universidad.
Una experiencia que abre posibilidades para la FAU
Más allá de la experiencia como jurado, uno de los principales aprendizajes que Chauriye trae de esta visita tiene que ver con la manera de reconocer y visibilizar el trabajo de los estudiantes.
A su juicio, la selección de los mejores proyectos, su exposición y la entrega de reconocimientos podrían ser iniciativas aplicables en la FAU y contribuir a incentivar a los estudiantes a desarrollar mejores propuestas.
“Yo creo que el tema de la selección de los mejores trabajos y exposición y premiación es algo que puede incentivar mucho a los estudiantes acá a hacer mejores entregas, a hacer mejores proyectos”, planteó.

La posibilidad cobra especial relevancia considerando la cantidad de trabajos que se producen en la Facultad. Según explica, la FAU recibe más de mil entregas cada semestre, lo que dificulta que académicos y estudiantes puedan conocer y valorar la totalidad de los proyectos desarrollados.
“Muchas veces pasan tan rápido que no alcanzamos ni siquiera como nosotros mismos a verlas todas”, comenta. En ese sentido, el desafío no sería solamente generar instancias de premiación, sino también construir mecanismos que permitan seleccionar, exhibir y comunicar de mejor manera los proyectos que destacan por su calidad.
“Nos falta hacer un esfuerzo más por promover mejor nuestros proyectos, nuestros mejores estudiantes”, sostiene.

La participación del Director Rodrigo Chauriye en Rumania no se limitó a su labor como jurado. De los 24 profesores invitados, dos realizaron exposiciones de dibujos y croquis para el grupo de académicos. El Prof. Chauriye, en tanto, fue el único profesor invitado a realizar una conferencia en el Salón de los Frescos de la Universidad Ion Mincu.
La presentación se tituló “Projecting with memory. Five Heritage Intervention Projects in Chile” y abordó cinco proyectos de intervención patrimonial en edificios declarados Monumento Nacional, desarrollados por el arquitecto en su estudio privado durante casi dos décadas.
Esta instancia permitió ampliar el intercambio académico más allá de los procesos de titulación y presentar ante la comunidad universitaria rumana parte de la experiencia desarrollada en Chile en torno a la intervención y conservación del patrimonio arquitectónico.
La experiencia en Bucarest se suma así a los esfuerzos de internacionalización de la Facultad y al convenio de movilidad que permite estrechar vínculos entre la Universidad de Chile y la Universidad de Arquitectura y Urbanismo Ion Mincu.
Para Chauriye, el valor de este tipo de experiencias está no solo en representar a la FAU en espacios académicos internacionales, sino también en observar otras formas de enseñanza, evaluación y reconocimiento de los estudiantes.
La comparación realizada durante los paneles de diploma mostró, a su juicio, que la calidad de los proyectos de ambas instituciones es comparable, pero que existen oportunidades para fortalecer en la FAU la organización de las muestras, la selección de trabajos destacados y las instancias de reconocimiento público a los estudiantes.

La experiencia en Rumania deja así una tarea hacia el interior: encontrar nuevas formas de reconocer, exhibir y proyectar el talento que se desarrolla semestre a semestre en la Facultad.
“Algo de esto, de esta experiencia, uno la viene y la traspasa acá”, resumió Chauriye.