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Patrimonio y creación emergente:

Departamento de Artes Visuales convoca a la tercera edición del Premio de Pintura Herminia Arrate de Dávila

Depto. Artes Visuales convoca a la 3era edición del Premio Herminia Arrate

El Departamento de Artes Visuales de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile inicia la convocatoria para la tercera versión del Premio de Pintura Herminia Arrate de Dávila, distinción financiada por la Familia Carrasco-Dávila que procura impulsar la producción artística emergente desarrollada por mujeres. La iniciativa se encuentra dirigida de manera exclusiva a estudiantes de cuarto año de la Licenciatura en Artes, mención Artes Visuales.

Respecto al sentido de la iniciativa, Marcela Carrasco, nieta de la pintora, junto a Pablo Bravo, bisnieto, señalan que "estamos muy contentos con la colaboración de la Facultad de Artes para relevar la de nuestra abuela Herminia Arrate. Vamos por un tercer año del premio y vemos mucho entusiasmo en mostrar a los alumnos su vida y obra. Aunque fue poco su tiempo en este mundo, fue muy querida y reconocida por sus iguales como pintora".

El certamen rinde tributo a la pintora nacional Herminia Arrate (1895-1941), formada bajo la tutoría del maestro Pablo Burchard, quien le inculcó la disciplina del oficio al mismo tiempo que estimuló la búsqueda de un lenguaje expresivo propio. Ya a mediados de la década de 1920 obtuvo reconocimientos en los salones oficiales de la época entre 1925 y 1926, sumado a la realización de su exhibición individual en la Casa Eyzaguirre.

Sobre este aprendizaje y recepción, la académica e historiadora del arte María Elena Muñoz Méndez precisa que "se la ha conectado estilísticamente con el Grupo Montparnasse y generacionalmente con la generación del 28, no obstante, no es justo ni necesario inscribirla en algún programa colectivo".

La crítica de la época valoró los temas abordados por la pintora, caracterizados por el estudio de naturalezas muertas, encuadres domésticos e interiores. Esta mirada atenta sobre lo cotidiano quedó registrada en las reseñas de prensa publicadas a propósito de su muestra de junio de 1926, donde se observaba la capacidad de la autora para trabajar con composiciones donde la simpleza de las formas no restaba profundidad a la solución técnica.

En torno a la repercusión de su trabajo, la investigadora prof. Muñoz destaca la observación publicada en el diario El Mercurio: "una tendencia a la mayor sencillez le hace preferir los temas familiares de naturalezas muertas, rincones de hogar. Interiores llenos de humildad y belleza que pueden señalarse como pequeñas obras maestras". (Crítico de arte no identificado, El Mercurio, junio 1926).

Asimismo, los textos críticos de la década de 1920 resaltaron su trabajo con el color, caracterizado por una paleta de tonos ocres, tierras y verdosos de poca estridencia, permitió la construcción de espacios pictóricos cerrados donde la ausencia de vanos y fuentes luminosas externas propicia un examen cercano sobre los objetos. Refiriéndose a esta peculiaridad cromática y conceptual, la historiadora María Elena Muñoz evoca las palabras escritas en el diario La Nación: "… no sabemos qué admirar más: si la sencillez del motivo, la sutileza y claridad de su pupila para percibir el color o la evolución o desenvolvimiento dentro de un concepto moderno y personal. Hay en la pintura de la Señora Arrate una encantadora rebeldía para no orientarla en los viejos moldes patinados de academicismo que nos complace”. (Mario Israel, La Nación junio de 1926).

Al abordar esta aproximación a la materia y la imagen, la académica María Elena Muñoz cita la evaluación realizada por el pintor Julio Ortiz de Zárate: "es un espíritu que pasa en puntillas junto al mundo visible como se pasa junto a un ser querido que duerme. Ninguna estridencia, ninguna violencia, solo una contenida expresión expresada en forma y colores".

Aquella atmósfera de recogimiento también fue comprendida como una manifestación de austera melancolía. Diversas figuras del ámbito intelectual chileno observaron que la disposición del color y la línea en sus naturalezas muertas dotaba de una singular vitalidad a los objetos inanimados, transformando la percepción sensorial del observador frente a la superficie pintada.

Confirmando dicha apreciación, María Elena Muñoz rescata las reflexiones formuladas por el pintor Isaías Cabezón, quien atribuyó a sus telas "una severa y extraña visión de las cosas, melancólica y austera", junto con lo expresado por la escritora Marta Brunet, para quien la creadora lograba "infundir espíritu y poner sobre las cosas muertas el calor y la vibración del alma propia, realizar una verdadera operación de magia como es resucitar la vida y comunicarla por la virtud del color, de la línea, de la sensación estética".

Sobre el impacto de este trabajo educativo, Marcela Carrasco y Pablo Bravo manifiestan: "creemos que los alumnos y alumnas han conocido más su obra y postularán con más conocimiento de quién fue Herminia Arrate y eso ha sido un reconocimiento para nosotros como familia. La colaboración entre la Universidad de Chile y nuestra familia ha logrado rescatar la historia de Herminia en el arte chileno".

Las recientes iniciativas de exhibición pública han permitido revalorizar piezas representativas de la artista en contextos expositivos clave. Ejemplo de ello fue la inclusión del óleo Los Suecos en la muestra del Museo Nacional de Bellas Artes junto al calzado original perteneciente a la autora, así como la presentación de la obra temprana La casa del frente en el Museo Benjamín Vicuña Mackenna, lienzo que cobra significación histórica al retratar la propiedad ubicada frente a la residencia del historiador.

Tercera edición: egreso 2026

En esta tercera edición, la coordinación del concurso estará a cargo de la artista visual y docente DAV Jesús Román, quien se formó en la misma escuela de arte y cuenta con un amplio trayecto en la enseñanza de la disciplina pictórica.

Sobre asumir la gestión de este certamen, la prof. Román comenta: “el desafío es muy bonito porque me vincula con mi formación como pintora de la Universidad de Chile, pero sobre todo porque es una instancia que estimula el desarrollo creativo de nuestras estudiantes cuya pasión es la pintura”.

La labor docente y la práctica de taller de la nueva coordinadora le permiten valorar la pintura como una herramienta fundamental de análisis reflexivo y estructuración del lenguaje visual, capaz de plantear preguntas específicas sobre la forma y la representación que luego se proyectan hacia otros campos artísticos.

Al profundizar en la especificidad de esta disciplina, la docente considera que “la pintura es una instancia para reflexionar y elaborar un relato, generando un pensamiento visual. Es un momento introspectivo donde se aprende a analizar, observar y cotejar. A través de la pintura se aprende a resolver problemas. Eso es lo que me ha permitido realizar desplazamientos desde la superficie pictórica hacia el espacio y la objetualidad, manteniendo esta metodología como forma de pensamiento”.

Respecto a las repercusiones observadas en las ediciones anteriores, Marcela Carrasco y Pablo Bravo señalan que “las dos ganadoras, Tamara Lamilla (2024) y Carla Kachële (2025), fueron elegidas por un jurado excepcional, por cuya disposición estamos muy agradecidos. Para ambas artistas fue una sorpresa y un honor al darse cuenta de que su esfuerzo ha sido valorado, lo que les ha dado confianza para seguir desarrollando su pintura y su carrera”.

La alianza entre la Familia Carrasco-Dávila y el Departamento de Artes Visuales busca consolidar una plataforma de apoyo continuo para las estudiantes que inician su inserción en el circuito artístico, garantizando un marco de evaluación riguroso a cargo de jurados especializados.

A modo de balance sobre el significado del certamen, la académica y coordinadora Jesús Román concluye: "es muy destacable que la familia de la pintora Herminia Arrate se haya acercado a la Facultad de Artes a proponer esta colaboración. Creo que las uniones entre personas e instituciones son muy importantes para promover las artes y la cultura, y en este caso específico a la familia le interesa potenciar a las nuevas generaciones de mujeres pintoras de nuestra escuela, por lo que esta tercera versión consolida la intención de ese trabajo colaborativo”.

La convocatoria para la nueva generación de egresadas de la carrera de Artes Visuales se realizará entre el 2 de noviembre y el 20 de diciembre. Conoce las bases aquí.