El gran terremoto y tsunami del 22 y 23 de mayo de 1960 de la zona de Valdivia es hasta la fecha el mayor terremoto ocurrido en los tiempos modernos del mundo. Tal fue su magnitud que la cantidad de energía que liberó corresponde aproximadamente al 35 por ciento de la totalidad de la energía liberada por todos los terremotos que se han producido en el planeta desde 1900 hasta 1996. Mientras en Chile se tomaban las primeras medidas para paliar las consecuencias de este evento, el tsunami chileno se propagaba más allá de su zona de subducción. Al otro lado del Océano Pacífico, las olas llegaban a Hawai 15 horas después y a Japón en 22 horas, matando casi 200 personas.
"Lo mismo ocurrió luego del terremoto del 27 de febrero de 2010, con menor intensidad y sin consecuencias fatales porque la tecnología ha avanzado y los métodos de alerta temprana se han sofisticado", sostuvo el Profesor Armando Cisternas, Ingeniero Civil especialista en Geofísica y académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. En el caso del terremoto ocurrido en Japón esta madrugada "el fenómeno es el mismo pero a la inversa", dijo el académico, quien agregó que el tiempo que demorarán en llegar estas olas "será similar porque las velocidades no cambian".
Sobre la alerta de tsunami para las costas del país, emitida por el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico (SHOA) de la Armada de Chile, el Prof. Cisternas comentó que es "sumamente pertinente por lo que la ciudadanía debe respetarla de forma cuidadosa y estar atenta a las indicaciones de las autoridades. Aunque no ocurrieran daños, el ejercicio preventivo es importante para generar hábitos".
"Este es un fenómeno absolutamente normal"
La serie de olas que llegaran esta tarde a las costas chilenas se dirigen a una velocidad de 700 kilómetros por hora por el Océano Pacífico. A medida que comienza a disminuir la profundidad y se acerca al territorio la velocidad del tsunami disminuye. El Prof. Cisternas explica que "la parte de adelante del tsunami comienza a frenar, al mismo tiempo que la parte de atrás, donde la velocidad del agua es mayor, comienza a empujar. De esta forma se produce una contracción del agua que hace subir la amplitud de la ola".
El ingeniero enfatizó que a pesar de la expectación que produce, "este es un fenómeno absolutamente normal, seguirá ocurriendo y debemos habituarnos a ello. Lo positivo es que en el caso del reciente terremoto, debido a la lejanía, hay tiempo suficiente para indicar a qué hora llegaran las olas y realizar acciones preventivas".
"No se puede predecir un terremoto"
El académico de FCFM aseguró que en el caso de los terremotos aún no existe una metodología para predecir algún evento: "se puede realizar una predicción estadística, pero aún no es posible determinar exactamente que en un momento exacto va a venir un terremoto. No hay algo llamado alerta temprana de terremoto".
Sin embargo, el Profesor Cisternas sostuvo que una vez producido el terremoto "sí se puede predecir un tsunami en función del tamaño del terremoto. Mientras más grande sea el terremoto, más grande va a ser el tsunami". Armando Cisternas contó que existe un método de alerta temprana que se acaba de desarrollar llamado "método de la Fase W": "La Fase W es una onda de periodo largo que llega muy rápido. Llega entre la onda P y la onda S, que son las dos primeras ondas que llegan en general después de un terremoto. Esta onda entonces permite calcular el tamaño y el mecanismo del terremoto, es decir qué tipo de terremoto que es".
El Prof. agregó que "este método se implantó en Hawai, ya lo hemos traído a Chile y servirá para futuras alertas cuando el epicentro del terremoto sea en un lugar cercano y la reacción deba ser inmediata".
"Los terremotos son un fenómeno constante"
Finalmente, el Prof. Cisternas manifestó que se ha instalado en la población la idea de que en el último tiempo la ocurrencia de eventos como los terremotos y tsunami se ha hecho más habitual: "la verdad es que los terremotos han ocurrido durante miles de años y seguirán ocurriendo. La tierra está permanentemente experimentando sismos y debemos acostumbrarnos. La producción de terremotos es un fenómeno constante, pero ocurre que ante un evento reciente como el del 27 de febrero la gente está más atenta a éstos".