Universidad de Chile Podcast

Riesgos silenciosos de bacterias y parásitos en animales de compañía

Riesgos silenciosos de bacterias y parásitos en animales de compañía
La profesora Galia Ramírez explica que son múltiples los parásitos que pueden presentar riesgo zoonóticos, es decir, que eventualmente pueden transmitirse al humano desde animales y viceversa.
La profesora Galia Ramírez explica que son múltiples los parásitos que pueden presentar riesgos zoonóticos, es decir, que eventualmente pueden transmitirse al humano desde animales y viceversa.
Por su parte, la profesora Lisette Lapierre pudo identificar factores de riesgo asociados a Escherichia coli resistente a antibióticos en perros domésticos sanos.
Por su parte, la profesora Lisette Lapierre pudo identificar factores de riesgo asociados a Escherichia coli resistente a antibióticos en perros domésticos sanos.
Para ambas académicas, dicha resistencia presente en bacterias y parásitos se puede deber al uso excesivo de medicamentos en centros veterinarios e incluso por sus propios tutores, quienes buscan prevenir alguna enfermedad y otorgan fármacos “por si acaso”.
Para ambas académicas, dicha resistencia presente en bacterias y parásitos se puede deber al uso excesivo de medicamentos en centros veterinarios e incluso por sus propios tutores, quienes buscan prevenir alguna enfermedad y otorgan fármacos “por si acaso”.
"Esto nos pone en un grave problema, porque los antiparasitarios que comúnmente se utilizan ya no están haciendo tanto efecto. Por lo tanto, nos vamos quedando sin fármacos para utilizar", explica la profesora Ramírez.
"Esto nos pone en un grave problema, porque los antiparasitarios que comúnmente se utilizan ya no están haciendo tanto efecto. Por lo tanto, nos vamos quedando sin fármacos para utilizar", explica la profesora Ramírez.
Ante este escenario, para la profesora Lapierre, la prevención debe abordarse bajo el enfoque Una Salud (One Health), la cual considera la salud humana, animal y ambiental como un sistema interdependiente.
Ante este escenario, para la profesora Lapierre, la prevención debe abordarse bajo el enfoque Una Salud (One Health), la cual considera la salud humana, animal y ambiental como un sistema interdependiente.

Hoy, es habitual que perros y gatos sean prácticamente miembros de las familias. Les damos besos, dormimos abrazados, e incluso les damos de comer en nuestro propio plato. Pero, ¿sabes que con el aumento de las temperaturas, se incrementa la actividad de diversos parásitos y bacterias que pueden afectar a perros, gatos y, en algunos casos, representar un riesgo para la salud humana?

En este capítulo, conversamos con dos académicas de la Universidad de Chile, quienes exploran los silenciosos riesgos de estos organismos y qué medidas podemos adoptar para prevenir enfermedades. Pero, partamos en orden. ¿Qué son los parásitos y cómo podemos distinguirlos? Nos explica Galia Ramírez, directora del Laboratorio de Parasitología y Enfermedades Parasitarias de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile.

“Los parásitos se dividen en grupos taxonómicos. Hay macroparásitos y microparásitos. Hay parásitos microscópicos, como los protozoos, y dentro de ese grupo hay muchos parásitos que afectan a perros, gatos y algunos de estos también son zoonóticos, es decir, eventualmente pueden transmitirse al humano. Entonces, dentro de estos podemos encontrar a hallar intestinalis o duodenalis, parásito gastrointestinal que afecta al intestino y genera diarrea en los animales. Hay otros protozoos de importancia como Cryptosporidium, otros parásitos como citoisosporas y Eimeria que son las llamadas el grupo de las coccídeas. Estos grupos también los pueden transmitir las personas a los animales. Por ejemplo, en el caso de un niño que está infectado y usa pañales, esos pañales van a la basura y un perro se mete a hurgar, puede eventualmente infectarse. Entonces, en el fondo la transmisión puede ser bidireccional”, señala la profesora Ramírez. 

A estos, la también directora del Departamento de Medicina Preventiva Animal de la Facultad suma otros casos. Por ejemplo, Toxoplasma gondii, parásito que se hospeda definitivamente en gatos y se elimina por sus heces, las que pueden ser ingeridas accidentalmente por otros felinos o personas, lo que podría tener graves consecuencias especialmente en mujeres embarazadas, ya que se describen como causa de aborto.

Asimismo, las pulgas también tienen sus propios parásitos. En su estado de larva pueden infectarse con Dipylidium caninum, que luego pasa a un hospedero definitivo como perros, gatos e incluso humanos. La especialista explica que, como consecuencia, se desarrollará una “tenia”, que a menudo puede pasar inadvertida o provocar trastornos digestivos.

Y a estos se suman Toxocara canis, Toxocara cati y Toxascaris leonina, parásitos que viven en el intestino de perros y gatos, cuyos huevos se vuelven potencialmente infecciosos una vez han madurado en el ambiente. Por lo mismo, la especialista recomienda tener cuidado cuando vayamos a las plazas, puesto que aquellas heces que no están frescas y tienen un aspecto grisáceo son las más riesgosas.

Bacterias y parásitos resistentes a antibióticos

Ante esto, si hablamos de los tratamientos para combatir estos parásitos, la especialista señala que sí existe problema, porque en medicina veterinaria es común hacer tratamientos uno tras otro. “Muchas veces, algunos médicos veterinarios los recomiendan cada tres meses o incluso más frecuentemente. Sin embargo, hoy en día estamos viendo que para alguna de estas parasitosis, los antiparasitarios que comúnmente se utilizan ya no están haciendo tanto efecto. Y eso es porque estos parásitos van generando tolerancia a estas drogas. Entonces, es bastante complicado, porque nos vamos quedando sin fármacos para utilizar”, enfatiza la profesora Ramírez. 

Esta resistencia a antibióticos también la ha podido observar de cerca Lisette Lapierre, colega de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile. Junto a un equipo de la Facultad, la profesora Lapierre identificó factores de riesgo asociados a Escherichia coli resistente a antibióticos en perros domésticos sanos.

“La Escherichia coli es una bacteria que está presente en los animales y en los humanos. En general es inofensiva, pero hay algunas cepas que son un poquito más patógenas y que pueden producir alteraciones digestivas, algunas veces diarreas con sangre bastante graves y también problemas renales, como infecciones urinarias u otros problemas”, detalla la profesora Lapierre. Ahora bien. ¿Por qué estudiar la Escherichia coli? Profundiza la académica: “En general, cuando nosotros queremos evaluar qué bacterias son resistentes, la Escherichia coli es como el indicador, porque es muy fácil de aislar, es muy común en animales y en las personas, y además es la que más adquiere estos factores de resistencia. Es como un puente entre otras bacterias y va transmitiendo estos genes de resistencia”. 

Al igual que la profesora Ramírez, Lisette Lapierre considera que la resistencia de estas bacterias se debe al uso excesivo de medicamentos en centros veterinarios e incluso por sus propios tutores, quienes buscan prevenir alguna enfermedad y otorgan fármacos “por si acaso”. 

“Y otro aspecto importante de este problema es que en nuestro país las clínicas veterinarias no están fiscalizadas como los hospitales humanos. No hay una fiscalización de los protocolos de higiene o del uso de antibióticos, porque nosotros como veterinarios no estamos considerados dentro de los profesionales de la salud. Es como un vacío legal. Y se fiscalizan otras cosas, como si fuera un negocio, pero no del ámbito de la salud. Y esto es una parte que quisimos destacar en el estudio, para que se pudieran hacer políticas públicas y regular un poco más el uso de antibióticos en las clínicas veterinarias, así como fiscalizar los protocolos de higiene”, comentó la profesora Lapierre.

En concreto, la investigación analizó muestras fecales de 263 perros sanos de distintas comunas de la Región Metropolitana y demostró que casi uno de cada cinco perros analizados portaba cepas de Escherichia coli resistentes a antibióticos de uso crítico en salud humana. Así mismo, el estudio también reveló que los perros hospitalizados en clínicas veterinarias presentaron cuatro veces más probabilidades de portar bacterias resistentes, mientras que los perros comprados en tiendas o criaderos tuvieron seis veces más riesgo que los adoptados.

Y junto con establecer una serie de factores de riesgo, el estudio -publicado en la revista Animals- también ahondó en prácticas de protección hacia estas bacterias, donde se evidenció que aquellos perros que convivían con personas del área de la salud -como médicos o enfermeros- presentaron menor probabilidad de portar bacterias resistentes, probablemente por mejores hábitos de higiene y un uso más racional de los antibióticos.

Los hallazgos del estudio encabezado por la profesora Lisette Lapierre ya han despertado interés en el Ministerio de Salud, que busca integrar evidencia científica en futuras regulaciones sobre el uso de antimicrobianos en animales de compañía y en las medidas de bioseguridad de clínicas y criaderos. En esta línea, la profesora Galia Ramírez complementa desde su visión al problema.

“Muchas veces estos tratamientos se hacen sin un diagnóstico previo, pero lo recomendable sería hacer un diagnóstico previo para saber qué parásitos son los que está portando el perro o gato, administrar un tratamiento y después probar que ese tratamiento fue efectivo. Y también tener en cuenta o en consideración los factores de riesgo que tenga ese animal, es decir, si es un perro o gato indoor, si la gente tiene cuidado con los zapatos cuando ingresa al hogar, si consume alimento seguro, o si come carne adecuadamente cocida. Entonces, ahí la desparasitación tal vez no requiere ser tan frecuente. Pero sí en animales que son de ambientes más rurales o semirurales, o sus tutores administran dietas en base a carne cruda, por ejemplo, siempre van a tener riesgo. Entonces, los riesgos aumentan cuando existen estas conductas”.

Enfoque en “Una Salud”

La resistencia a los antimicrobianos es uno de los mayores desafíos sanitarios del siglo XXI. Ante este escenario, su prevención debe abordarse bajo el enfoque Una Salud (One Health), la cual considera la salud humana, animal y ambiental como un sistema interdependiente. Nos explica la profesora Lisette Lapierre.

“En el fondo esta perspectiva refiere que el mundo está muy interconectado, y así lo vimos en la pandemia. Allí nos dimos cuenta que los animales están súper conectados a nosotros y que es súper fácil, dada la globalización y los viajes, contagiarse. Este concepto nace en los años 2000 desde los veterinarios, porque en realidad la mirada de la medicina humana siempre ha sido muy individualista. Y ahí empezó a tener más fuerza esta visión, que en realidad tenemos que cuidar la salud del medio ambiente”.

Si quieres saber más al respecto, te invitamos a revisar el capítulo 194 de Universidad de Chile Podcast. Ya disponible en Spotify, Tantaku, Apple Podcast y YouTube.