En una jornada cargada de emoción y simbolismo científico, el Centro Cultural CEINA fue testigo de la inauguración de la XV edición de Congreso Futuro, uno de los eventos de divulgación del conocimiento más importantes de América Latina. Sin embargo, más allá de las proyecciones tecnológicas, el protagonista de la mañana fue el legado humano y astronómico de María Teresa Ruiz, quien recibió un conmovedor homenaje ante un auditorio repleto.
La Profesora Emérita de la Universidad de Chile y Premio Nacional de Ciencias Exactas (1997) fue reconocida no solo por sus títulos pioneros —fue la primera mujer en obtener un doctorado en Astrofísica en la Universidad de Princeton y la primera en liderar la Academia Chilena de Ciencias—, sino por la curiosidad inagotable que la llevó a realizar uno de los hallazgos más singulares de la astronomía moderna.
Kelü: El reencuentro con el descubrimiento
El punto cúlmine de la ceremonia llegó de la mano de las artes escénicas. La actriz nacional Blanca Lewin subió al escenario para interpretar un fragmento de la obra de teatro Kelü. En un monólogo vibrante, Lewin transportó a los asistentes a esa solitaria noche de 1997 en el Observatorio La Silla, en el desierto de Atacama, recreando el instante exacto en que Ruiz identificó un cuerpo celeste que desafiaba toda clasificación conocida hasta entonces.

Ese cuerpo era Kelu-1, la primera enana café «solitaria» descubierta en la historia. Bautizada por la propia astrónoma con la palabra mapudungún para «rojo», este objeto se sitúa en la constelación de Hidra, a unos 61 años luz de la Tierra.
Visiblemente emocionada y ovacionada por el público, María Teresa Ruiz confesó su asombro ante la sorpresa: «Si hubiera sabido, me hubiera puesto mi traje dorado», bromeó con su característico sentido del humor, para luego reflexionar sobre la trascendencia de mirar al cielo.
La sopa cósmica y el litio
Durante su intervención, Ruiz recordó los detalles técnicos y humanos de su hallazgo. Mientras escuchaba un disco de Brenda Lee —regalo de su colega y amigo José Maza—, notó una señal extraña mientras buscaba enanas blancas ("cadáveres de estrellas"). Tras descartar errores y otras posibilidades, la clave final fue la presencia de litio: un elemento que las estrellas normales consumen rápidamente, pero que las enanas café, al no tener suficiente masa para encenderse como estrellas, conservan intacto.
"Una de las cosas maravillosas que encuentro de la astronomía es que todos tenemos el mismo origen; los que somos del Sistema Solar estamos hechos en la misma sopa y probablemente vamos a tener el mismo destino", señaló la científica, enfatizando nuestra conexión intrínseca con el cosmos: "Nosotros somos hijos de las estrellas".

Un legado vivo
La profesora María Teresa, quien es la primera licenciada en astronomía de Chile, aprovechó la vitrina para destacar la posición privilegiada de nuestro país en la ciencia global. "Chile es una ventana al Universo, es donde los cielos son más limpios y donde podemos observar lo que pasa más allá", afirmó.
El homenaje en Congreso Futuro 2026 no solo celebró el hallazgo de un objeto astronómico exótico, sino la trayectoria de una mujer que rompió techos de cristal en la ciencia mundial y que, hasta hoy, continúa inspirando a nuevas generaciones a mirar hacia arriba y preguntarse qué más se esconde en la oscuridad de la noche.