A poco menos de dos meses de asumir sus cargos, un grupo de 30 diputados y diputadas electos por primera vez —provenientes de distintas bancadas políticas— se reunió este fin de semana en Pirque en un encuentro inédito organizado por Más para Chile, una instancia de formación para el liderazgo democrático impulsada por la Universidad de Chile y la Universidad Católica, con el soporte de la red latinoamericana Democracia +.
La instancia buscó anticipar uno de los principales desafíos del próximo Congreso: la capacidad de dialogar y construir acuerdos en un contexto de alta fragmentación política y profunda desconfianza ciudadana. Se desarrolló en el Hotel Las Majadas de Pirque y convocó a parlamentarios electos de todas las bancadas, en un escenario político particular: la próxima legislatura será la primera elegida bajo el sistema de voto obligatorio y contará con una renovación superior al 50% de la Cámara.
Uno de los principales objetivos del encuentro fue generar espacios de conversación previos al inicio formal del trabajo legislativo, en un momento en que el Congreso aparece como una de las instituciones con menor confianza pública. “Partir conociéndonos desde lo humano antes de entrar de lleno en las diferencias ideológicas puede ser clave para cambiar dinámicas que hoy están muy desgastadas”, comentó uno de los diputados electos presentes.
“Trabajamos para que esta jornada fuese un espacio de reflexión, aprendizaje y encuentro transversal para los nuevos diputados, que combine el aporte académico de las universidades con la experiencia práctica de instituciones clave para el funcionamiento del Congreso Nacional”, afirmó Valentina Rosas, directora ejecutiva de Más para Chile.
Un encuentro por el futuro
El Encuentro de Nuevos Diputados y Diputadas 2026 es una iniciativa que busca fortalecer el inicio del nuevo ciclo legislativo mediante la vinculación y preparación de los nuevos diputados y diputadas que asumirán el 11 de marzo. A través de una metodología que incluye sesiones formativas y espacios de encuentro, se entregaron herramientas iniciales para el trabajo parlamentario y se buscó fomentar una cultura de diálogo y acuerdos en el Congreso que comienza.
Lejos de centrarse en discursos de buena voluntad, el encuentro abordó de manera estructurada los contenidos formativos clave del trabajo parlamentario, combinando exposiciones técnicas, conversaciones entre pares y espacios de reflexión colectiva.
La jornada inició con el saludo de las universidades a través de Verónica Figueroa Huencho, Profesora Titular de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, y de Ignacio Irarrázaval, director del Centro de Políticas Públicas UC, e incluyó exposiciones de expertos y representantes de instituciones vinculadas al quehacer legislativo.
Prepararse para legislar
Uno de los primeros ejes fue el rol del diputado o diputada en el Chile actual. A través de grupos de conversación diversos, los parlamentarios electos analizaron las tensiones propias del cargo: representar territorios heterogéneos, legislar en un Congreso fragmentado y responder a altas expectativas ciudadanas en un contexto de desconfianza hacia la política.
El énfasis estuvo puesto en entender que el trabajo legislativo no es solo normativo, sino también político, relacional y deliberativo, y que exige habilidades que van más allá del conocimiento técnico.
Otro de los módulos centrales buscó situar el trabajo parlamentario en un diagnóstico compartido de país. Las exposiciones abordaron el estado de la economía chilena, los desafíos del crecimiento, la productividad, el empleo y la desigualdad, junto con un análisis profundo de la crisis de confianza en las instituciones políticas.
En ese marco, José de Gregorio, decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y expresidente del Banco Central, subrayó la importancia de contar con diagnósticos comunes como base para la deliberación política. “Cuando estamos de acuerdo en los datos fundamentales, la discusión se vuelve más fructífera. Lo peor para un país es un Congreso que no avanza”, señaló.
“Chile es un país que tiene un montón de oportunidades”, afirmó De Gregorio. “Es un país bastante consolidado, que tenemos que perfeccionarlo. Somos una sociedad bastante más compleja, mucho más rica, en que vivimos mejor, pero en la que tenemos amenazas: las presiones en vivienda con los jóvenes, el tema de salud producto del aumento de la expectativa de vida y cómo financiamos una vida más larga y el cambio tecnológico. Hay que ver cómo adaptarse y adelantarse”, señaló.
Por su parte, Matías Bargsten, director de Sociología UC, destacó la necesidad de atender al fenómeno de la desconfianza en las instituciones y la política a través de una mirada a la evolución de la confianza política en Chile, tanto ante medios comparados como temporales. Desde una mirada sociológica, se abordó cómo la desconfianza en el sistema político se ha vuelto estructural y ya no depende solo de evaluaciones económicas o del desempeño de los gobiernos de turno, lo que eleva la dificultad de impulsar reformas relevantes.
Para el académico, “en algún punto, en Chile la confianza se vuelve tan baja o tan negativa que simplemente empieza a tomar vida propia y empieza a desligarse de las mismas opiniones y evaluaciones de las personas”.
La reflexión de Josefina Araos, subdirectora de investigación en el Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), puso el foco en la dificultad de representar una sociedad fragmentada, con electorados volátiles y demandas inmediatas. El debate giró en torno a cómo equilibrar convicciones políticas con responsabilidad institucional, especialmente en temas complejos que implican costos políticos de corto plazo.
Para varios asistentes, este punto será central en la próxima legislatura, donde la presión por resultados rápidos convivirá con un Congreso más diverso y con menor disciplina partidaria.
Cómo funciona el Congreso
Otro de los contenidos abordados fue el funcionamiento interno del trabajo legislativo. Se revisaron aspectos prácticos del proceso de formación de la ley, la técnica legislativa, el rol de las comisiones y la importancia del conocimiento de la normativa para construir acuerdos.
Desde la Biblioteca del Congreso Nacional se expuso sobre el apoyo técnico disponible para el trabajo parlamentario y sobre la necesidad de tomar decisiones informadas en un escenario de alta complejidad legislativa.
Ignacio Rodríguez, director de la Biblioteca del Congreso Nacional, destacó que “en la Cámara los acuerdos y el conocimiento de la norma son fundamentales” y que en eso “la Biblioteca del Congreso Nacional puede colaborar de manera directa, objetiva e imparcial a entregar la mayor cantidad de servicios y antecedentes para un mejor trabajo y un trabajo más informado y mejores tomas de decisiones a futuro”.
Rodríguez plantea que “el poder contar con este tipo de información previo a asumir como diputados y diputadas electas el 11 de marzo les va a permitir tener un panorama general de lo que es el servicio de la biblioteca, la institución, los productos y servicios que nosotros podemos proporcionar. Pero además, conocer de primera fuente qué se hace en el Congreso, en qué consiste el proceso legislativo, cuáles son las instancias en las que van a tener que participar”.
El encuentro incluyó además un módulo dedicado al rol fiscalizador de la Cámara, abordando de forma práctica las obligaciones en materia de probidad, transparencia y prevención de conflictos de interés, a cargo de Ana María Muñoz Massouh, directora jurídica del Consejo para la Transparencia.
El énfasis estuvo puesto en que la legitimidad del Congreso no depende solo de las leyes que aprueba, sino también de la conducta pública y la transparencia de quienes lo integran.
Dialogar y negociar
El cierre estuvo centrado en el diálogo y la negociación política como competencias clave del trabajo parlamentario en un módulo a cargo de Juan Carlos Eicholz, socio fundador de Adapsys, consultora internacional de alta dirección especializada en liderazgo y cambio organizacional, y María Eliana Arntz, especialista en participación ciudadana, facilitación y mediación de procesos de diálogo.
A partir de casos concretos de la historia legislativa chilena, se discutió la diferencia entre debatir, dialogar y negociar, y se reforzó la idea de que alcanzar acuerdos no implica renunciar a las convicciones, sino reconocer cuándo la responsabilidad institucional exige construir mayorías.
La nueva camada
En estas elecciones, 79 diputados y diputadas debutarán en la Cámara (50,9%), lo que sigue la tendencia de las últimas elecciones en que al menos la mitad de los cupos son renovados. La edad de las y los nuevos diputados va desde los 26 hasta los 64 años, con un promedio de 45 años. La mayor concentración se encuentra entre los 40 y 49 años (39%). En cuanto a su formación educacional, destaca un grupo altamente calificado: el 86% posee estudios universitarios, el 6% formación técnica y un 8% no registra información.
Si bien la Cámara de Diputados y Diputadas estará integrada por simpatizantes de 21 partidos políticos, el 53% de los nuevos diputados proviene de tres colectividades: Partido Republicano (REP): 27%, Partido de la Gente (PDG): 16% y la Unión Demócrata Independiente (UDI): 10%. Le siguen la DC y el Frente Amplio con 8% cada uno.
Aunque ingresan por primera vez a la Cámara, la mayoría tiene caminos electorales previos: 87% ha competido antes en elecciones, 53% ha ejercido un cargo público (23 concejalías, 13 alcaldías, 11 CORE, 1 gobernación, 10 exconvencionales). Esto configura un Congreso con renovación formal, pero también con un nivel relevante de experiencia territorial.