Premio Nacional 2025

Jaime Vadell: "El arte es un compromiso que se vive con pasión y responsabilidad"

Jaime Vadell: "El arte se vive con pasión y responsabilidad"
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“Dedicarse al arte en Chile siempre ha sido una lucha", afirmó Jaime Vadell.
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"Elegí la Universidad de Chile por su laicismo y por el prestigio académico. Era la escuela más seria", explicó Vadell.
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“El teatro sigue vivo, pero refleja cómo cambia el mundo, la velocidad de la vida y las formas de comunicación”, afirmó el actor.
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“Lo importante es haber dejado algo, una huella. Yo prefiero disfrutar del presente y de mi familia", expresó Vadell.
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"El humor ayuda a distanciarse de los problemas y vivirlos con un poco más de ligereza", señaló el dramaturgo.
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"Es un regalo. Recibir el Premio Nacional fue una sorpresa enorme; jamás lo esperaba”, declaró Vadell.

Jaime Vadell Amión (90), destacado intérprete, director y dramaturgo, fue galardonado en 2025 con el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales, un honor que reconoce a quienes han dejado un legado duradero en las artes escénicas y audiovisuales del país. Este premio, otorgado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, no solo celebra su versatilidad sobre el escenario, sino también su aporte al fortalecimiento del teatro chileno y su influencia en nuevas generaciones de artistas.

Nació en Valparaíso en 1935. Jaime Vadell lleva consigo una destacada trayectoria profesional que lo ha llevado a trabajar con directores nacionales e internacionales y a participar en proyectos que han alcanzado reconocimiento en festivales. Su carrera lo ha consolidado como una figura central del teatro y las artes escénicas de Chile.

Vadell ha promovido espacios teatrales emblemáticos como la compañía de teatro La Feria, fomentando un teatro independiente y creativo. Desde sus primeros pasos en los escenarios universitarios hasta sus últimas presentaciones, su trayectoria ha contribuido al desarrollo de la escena cultural chilena e inspirado a nuevas generaciones de creadores.

En entrevista con Prensa UChile, el icónico actor reflexiona sobre su recorrido profesional, los inicios en la Universidad de Chile, la influencia de la radio en su formación, su percepción del humor y el teatro en distintos contextos sociales, y entrega valiosos consejos para quienes aspiran a una carrera en las artes escénicas.

- ¿Qué significó para usted recibir el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales 2025?

Fue muy importante. Los reconocimientos, cuando son del Estado de Chile, significan que el país entero te reconoce. Además de ser un honor y una alegría, es una responsabilidad.

- ¿Siente que el premio refleja su carrera y la visibilización de las artes?

Sí, lo siento así, y lo siento en el lomo. Dedicarse al arte en Chile siempre ha sido una lucha. Joaquín Edwards Bello decía que ser escritor en Chile es como ser un ser raro. Y esto se extiende a todas las artes: música, pintura, teatro… todo se ve con cierta desconfianza.

- ¿Cómo recuerda sus primeros pasos en la Universidad de Chile y por qué decidió ingresar?

Elegí la Universidad de Chile por su laicismo y por el prestigio académico. Era la escuela más seria, con profesores respetados y una estructura clara. Además, representaba la pluralidad y diversidad de pensamientos.

- ¿Recuerda algún maestro que haya marcado su paso por el teatro?

Mi formación vino de muchas fuentes. Los grandes maestros para mí fueron los de la radio: radioteatros de todo tipo, programas románticos, dramáticos, cómicos, saineteros… La radio ocupaba un lugar extraordinario; la televisión no existía y la radio lo hacía mejor. Por ejemplo, el Gran Radioteatro Atkinson, a cargo de Emilio Gaete y Mireya Latorre, era extraordinario. También recuerdo el sainete Hogar Dulce Hogar, que duró muchos años y mostraba de manera graciosa la vida cotidiana chilena. Aprender de todos estos géneros me permitió entender cómo enfrentarlos de manera distinta, con su propio estilo y forma de expresión.

- Dentro de esos géneros, ¿cuál es el que más le acomoda hoy?

La comedia dramática. Permite combinar la risa y el llanto en poco tiempo, establecer complicidad con el espectador y hacer un juego entretenido.

- ¿El contexto social o político influye en cómo hacer reír?

Sí, influye en el contenido. Por ejemplo, durante la dictadura, gran parte del trabajo se dedicaba a hablar contra el régimen, haciendo burla y sátira, y la gente se reía. El humor ayuda a distanciarse de los problemas y vivirlos con un poco más de ligereza.

- ¿Su paso por la Universidad de Chile dejó alguna señal en usted?

Sí, me hizo ver la vida de otra manera, cuestionar y reflexionar. Cada etapa de la vida marca un antes y un después, y la universidad fue una de esas etapas.

- Hablemos de sus inicios como actor profesional…

Comencé en Concepción, contratado por un teatro universitario, donde estuve casi cinco años. Era un elenco sólido y trabajador, muy novedoso en relación al teatro que existía en mi generación. Aprendí mucho trabajando con actores talentosos, como Lucho Córdoba y Agustín Siré, quienes dejaron una huella importante en mí.

- ¿Cómo ve el teatro hoy?

Lo último que vi me sorprendió: actores jóvenes del siglo XXI, demostrando que la expresividad y la manera de enfrentar las escenas han cambiado. El teatro sigue vivo, pero refleja cómo cambia el mundo, la velocidad de la vida y las formas de comunicación.

- ¿Cómo ve la vida a sus 90 años?

Larga, pero buena. Es un regalo. Recibir el Premio Nacional fue una sorpresa enorme; jamás lo esperaba. Mi trabajo fue muchas veces marginal y agresivo, no siempre popular, y no formé académicamente a nuevas generaciones, aunque sí influí en muchos actores.

- ¿Qué consejo daría a las futuras generaciones de actores?

Que trabajen lo más posible y con seriedad, que desarrollen perseverancia, cuiden su salud, no fumen, beban con medida, y se diviertan. Que no se comparen con figuras míticas; cada generación tiene sus referentes. Y sobre todo, que estudien cine italiano de los años 40 y 50: barato, creativo, de gran calidad y divertido.

- ¿Cómo le gustaría que lo recuerden?

No sé cuánto dura el recuerdo de una persona. Lo importante es haber dejado algo, una huella. Yo prefiero disfrutar del presente y de mi familia, como la llegada de mi bisnieto Pascual, que trajo luz a nuestra vida.