Acceso cultural desde la infancia

Carmen Luisa Letelier asume la presidencia de la FOJI: “Se conoce poco y es una maravilla”

Carmen Luisa Letelier asume la FOJI: “Se conoce poco y es una maravilla”
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Carmen Luisa Letelier La Premio Nacional de Artes Musicales 2010 y profesora emérita de la U. de Chile asume la presidencia nacional del Directorio de la FOJI.
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La FOJI promueve el acceso de niñas, niños y jóvenes a la formación musical a través de orquestas juveniles e infantiles en distintas regiones del país.
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Para Carmen Luisa Letelier, las orquestas juveniles son una “iniciativa fantástica” por su impacto en las y los jóvenes, sus familias y comunidades.

Tras recibir un llamado de la Presidencia y respaldada por sus más de 40 años de trayectoria en la música y la docencia, la destacada contralto y Premio Nacional de Artes Musicales 2010, Carmen Luisa Letelier, asume como nueva presidenta nacional del Directorio de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile (FOJI), organización sin fines de lucro dedicada a generar oportunidades para niñas, niños y adolescentes en el mundo de la música.

La profesora emérita de la Universidad de Chile cuenta que el llamado de María Pía Adriasola, esposa del Presidente José Antonio Kast, la tomó por sorpresa. Sin embargo, señala que “naturalmente, no se le puede decir que no al Presidente de la República” y aclara: “Me ha interesado mucho siempre la educación musical de los niños y de los jóvenes”.

El decano de la Facultad de Artes de la Casa de Bello, donde Letelier trabajó durante toda su carrera académica, Fernando Carrasco, aseguró que “sin duda, su gestión conectará el compromiso con las culturas y las artes desde una perspectiva de la misión pública de la Universidad de Chile. Fomentar el cultivo de la música en niños, niñas y jóvenes requiere del compromiso de diversas instituciones ligadas a la educación y al fomento de la cultura. Por tanto, le deseamos éxito en las gestiones venideras y en la profundización del rol educativo y social de la fundación que encabezará”.

“Esto de las orquestas juveniles es una perla”

Hija del compositor Alfonso Letelier y de la cantante Margarita Valdés, y hermana del también compositor Miguel Letelier, la académica siempre ha estado vinculada al mundo de la música y el arte. Realizó sus estudios superiores en el Conservatorio Nacional de Música de la Universidad de Chile, donde obtuvo su título de Intérprete Superior en Canto en 1979. Además, obtuvo el grado de profesora de Estado de Castellano en la Pontificia Universidad Católica de Chile en 1967.

Entre los hitos de su trayectoria se encuentran su incorporación como miembro de número de la Academia Chilena de Bellas Artes del Instituto de Chile y su participación como miembro del Directorio del Teatro Municipal de Santiago. En 2010 recibió el Premio Nacional de Artes Musicales gracias a su labor en la formación de jóvenes músicos y en la difusión del repertorio chileno y latinoamericano.

La artista asegura que el vínculo con la música desde la etapa escolar es fundamental, pero advierte que “en los planes y programas de estudio de los colegios se han ido reduciendo las horas de música. Las horas son electivas, y ni hablar de hacer teatro, danza u otras actividades en los colegios. Se hace muy poco, con mucho esfuerzo y siempre que el director esté muy interesado en eso, pero realmente no hay interés ni preocupación por que los niños y niñas tengan acceso a la cultura. Entonces, esto de las orquestas juveniles es una perla, una iniciativa fantástica”.

La música es la entrada a un mundo de belleza, de fe y de espiritualidad del que los niños no tienen por qué estar privados. Todos los niños del país tienen que tener acceso a la música y a la belleza, sobre todo, porque con eso van a ser mucho más felices, van a ser mucho mejores”, señala Letelier.

La profesora Letelier cuenta que ya comenzó a interiorizarse en el trabajo de la FOJI para dedicarse de lleno al proyecto, pero que su principal objetivo es que “se dé a conocer. Se conoce poco y es una maravilla. Cuando la gente la conoce, allí donde llega tiene un efecto fantástico, no solo en los niños que tocan, sino también en sus familias, en la comunidad y en todo su entorno. Es enorme el área de influencia que tiene”.