Innovación con sello institucional

Comunidad académica U. de Chile comparte claves para transformar la docencia de pregrado

Comunidad académica comparte aprendizajes clave en innovación docente
Vista amplia del Salón de Honor, con público y mesa de conversación al fondo
El 11 de junio, el Salón de Honor fue el escenario de un encuentro para dialogar en torno a proyectos desarrollados en distintas unidades académicas de la Universidad de Chile para responder a desafíos de la docencia de pregrado, en el marco de los fondos FADOP y FIDOP.
Vista de la mesa y algo de público: de izquierda a derecha: Anita Rojas, Marcela Díaz, Andrea Greiba, Felipe Célèry y Eduardo Carreño.
Con la moderación de la directora de Pregrado (s), Anita Rojas, la mesa reunió a Andrea Greibe, Marcela Díaz, Felipe Célèry y Eduardo Carreño, de distintas unidades académicas, para compartir aprendizajes clave de cuatro proyectos FADOP.
Se ve un póster y un profesor exponiendo en una sala con público
En un intermedio extenso, la comunidad compartió pósteres de trece experiencias FIDOP orientadas a fortalecer la enseñanza y el aprendizaje desde la evidencia y la innovación.
Mesa FIDOP. De izquierda a derecha: Tania Ibáñez, Gabriel Villalón, Matías Flichmann y Sergio Celis.
El académico Sergio Celis moderó la mesa que reunió tres proyectos FIDOP, presentados por Tania Ibáñez, Gabriel Villalón y Matías Fleischmann, de Artes, Filosofía y Humanidades, y NITES.

En la segunda jornada del seminario docente sobre formación universitaria con sello institucional, realizado este 10 y 11 de junio en Casa Central, el Salón de Honor fue el escenario para la conversación en dos mesas que visibilizaron proyectos desarrollados en distintas unidades académicas de la Universidad de Chile para responder a desafíos identificados en contextos específicos, pero que pueden ser comunes a diversos espacios institucionales y servir para identificar claves que permitan avanzar hacia transformaciones más amplias en la formación de pregrado. Además, 13 proyectos FIDOP presentaron sus pósteres académicos en una exposición montada en la Sala Enrique Sazié, donde quienes asistieron pudieron dialogar con representantes de sus equipos de investigación.

Avanzando en soluciones vinculadas a la formación universitaria

“Experiencias y aprendizajes en torno a los proyectos del Fondo de Apoyo a la Docencia de Pregrado (FADOP)” se denominó la mesa que abrió la jornada, con la moderación de la directora de Pregrado (s), Anita Rojas, quien guio un fructífero diálogo entre las académicas y académicos Andrea Greibe, Marcela Díaz, Felipe Célèry y Eduardo Carreño, de las facultades de Ciencias Sociales, Medicina, Ciencias Físicas y Matemáticas, y del Instituto de Estudios Internacionales, respectivamente. Titulación oportuna, acompañamiento estudiantil, aprendizaje activo y evaluación curricular fueron parte de los focos de estos proyectos, que entregan claves para fortalecer los procesos formativos en tiempos de cambio.

  • Titulación oportuna

Abordando la titulación oportuna desde una perspectiva interdisciplinaria y flexible, con foco en el ciclo final de las carreras, la académica y directora de Pregrado de la Facultad de Ciencias Sociales, Andrea Greibe, presentó un proyecto que incluyó certificaciones complementarias, nuevas alternativas de actividad final y un programa especial de titulación para personas egresadas, que instaló cambios normativos y logró una mejora sustantiva en los resultados de titulación oportuna. “A nivel de facultad, nosotros teníamos una titulación oportuna en la cohorte 2016 de 10,33% y la titulación oportuna que tenemos de la cohorte 2020, que es la que se tuvo que titular entre 2024 y 2025, llega a 62,3%”.

El avance en resultados de titulación oportuna es significativo. Sin embargo, la profesora Greibe también explicó que, respecto al diseño original del proyecto, “los resultados han sido variables (...) entre el diseño y la implementación hay un tema de gestión política, que es bastante importante, cambio cultural, etcétera”. Uno de los principales obstáculos, en este sentido, indicó, ha sido “salir de la lógica cultural de que demorarse más es hacer unas excelentes memorias y vanagloriarnos de que esas memorias son equivalentes a las de magíster o mejor aún”. Otro aspecto en el que es necesario avanzar es en “pensar que la titulación tiene que ser significativa para trayectorias diversas”.

Entre los aprendizajes más relevantes, en tanto, la profesora enfatizó que están la importancia de las culturas académicas para promover el cambio, sentar bases normativas que den sustentabilidad y reforzar los procesos de gestión académica e infraestructura digital. También acentuó que cambios menores pueden tener impactos importantes y dio como ejemplo algunos que realizaron en la Facultad, como “que, efectivamente, los estudiantes terminen el seminario de título 2 con su memoria escrita, lista para revisar (...) e incluir en el calendario académico la fecha de los exámenes de título”.

Sobre la experiencia FADOP, por otra parte, lo más valorado es que “nos dio un cobijo institucional para poner el tema de la titulación oportuna en el centro de las preocupaciones a nivel de facultad”. Asimismo, en un contexto de escasez de tiempo y alta carga laboral, “el espacio de un proyecto nos pone plazo, nos pone propósito y nos pone también en un punto de decir: abrimos un espacio para la proyección, para considerar innovaciones, etcétera”.

  • Acompañamiento integral

Por su parte, Marcela Díaz, académica y directora de Pregrado de la Facultad de Medicina, presentó un proyecto que, ante un diagnóstico de elevada reprobación de ramos, buscó favorecer la progresión, retención y egreso efectivo del estudiantado mediante un modelo de acompañamiento integral. Se apoyó en formación docente al cuerpo académico, se instaló un curso de introducción a la vida universitaria, se reforzaron ayudantías con docentes especialistas en didáctica de las ciencias y se avanzó en la detección temprana de estudiantes en riesgo de reprobación.

Entre lo más valorado, recalcó la profesora, está el curso de introducción a la vida universitaria, que ya está instalado. Otro avance importante fue que “se potenció y se creó una plataforma al alero de otra, que le permite a los coordinadores de nivel, de primer nivel particularmente, hacer detección de estudiantes de riesgo (...) y se mantiene el apoyo de las ayudantías con estos profesores especialistas en didáctica, que han sido bastante exitosas en términos de que el promedio de los estudiantes que han hecho ayudantía aumenta, por cada 10 sesiones en que participan, en 0,3 puntos”.

En cuanto a los retos, Díaz mencionó los desafíos de “seguir avanzando en términos de un programa de acompañamiento docente en metodologías didácticas, y ahí ha dado pie también para lo que hemos hecho en el ajuste curricular: se pudo trabajar en las trayectorias, en los requisitos y ahora todas nuestras carreras tienen los cuatro cursos de las ciencias básicas, porque antes no los tenían y, por lo tanto, eso generaba también diferencias para enfrentar cursos donde el mayor desafío, por ejemplo, era fisiología, que era el curso más complejo”.

Por otra parte, valoró la oportunidad que brindan estos proyectos para “comunicarnos y sentarnos a conversar en distintos espacios, para poder concluir todos juntos cuál era el diagnóstico y también pensar y trabajar en las posibles respuestas o las posibles intervenciones que nosotros podríamos desarrollar, que no eran únicas porque el problema es multidimensional. Por lo tanto, yo creo que la principal enseñanza y el principal aporte es que nos permitió y nos estimuló a juntarnos con equipos con los que antes no nos sentábamos a conversar y trabajar en conjunto por un problema que era común”.

  • Aprendizaje activo

Felipe Célèry, académico y coordinador del Área para el Aprendizaje de Ingeniería y Ciencias de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, presentó un proyecto que habilitó una sala para el aprendizaje activo y el trabajo colaborativo en el primer ciclo de ingeniería. La propuesta cambió la lógica del aula tradicional, favoreciendo dinámicas colaborativas centradas en el estudiantado. “En general, a los estudiantes les gusta mucho la sala porque me da la impresión de que les da más independencia. Ellos están conversando entre sí, están resolviendo problemas, yo, como instructor, o el que sea que participa, se mueve, pero ellos son los que están desarrollando cosas, ellos son los que están preguntando. No hay una entidad, una persona central, entonces esta sala aporta mucho a eso (...) sacar al instructor del centro y que el trabajo entre ellos sea lo central”, subrayó el profesor.

Además, comentó Célèry, la sala es un espacio muy utilizado, no solo para cursos y talleres, sino también para otras actividades docentes y estudiantiles ligadas al emprendimiento, por ejemplo. Por otro lado, para potenciar su uso creativo, “hemos generado una serie de guías para nuestros profesores, nuestros docentes, que están disponibles en nuestra página web”.

El impacto de la sala ha sido tan positivo que ya se está pensando en cómo promover iniciativas similares. “Necesitamos más espacios de esta naturaleza porque los pocos que tenemos están agendados completamente. Entonces tenemos una idea semidesarrollada de cómo promover, de cómo generar nuevos espacios, refaccionar ciertas salas de la facultad para que tengan mobiliario que se pueda ocupar para una sala tipo cátedra tradicional, pero también que se pueda reconfigurar para otros usos”, contó el profesor Célèry, quien también compartió que tiene el sueño de que uno de los edificios de la Facultad “transformara completamente todas sus salas en salas de aprendizaje activo. Tienen que ser salas configurables también”.

Cerrando su intervención en la mesa, el profesor puntualizó que en los FADOP “hay un valor más allá de los recursos, que creo yo que es el más importante. Los recursos son importantes, evidentemente, pero hay algo que ocurre cuando uno escribe un proyecto de esta naturaleza, lo somete a la revisión de terceros, es aprobado por el nivel central, que le da una relevancia a ese proyecto en sí mismo (...) y es muy potente para la comunicación interna dentro de la facultad”. Recalcó, además, la importancia de comunicarse entre unidades académicas y equipos para retroalimentarse.

  • Evaluación curricular

En el marco de una carrera relativamente nueva, que otorga el título profesional de Internacionalista, el académico y coordinador de Investigación y Desarrollo Académico del Instituto de Estudios Internacionales, Eduardo Carreño, presentó el cuarto proyecto de la mesa, que fue una evaluación curricular de la Licenciatura en Estudios Internacionales y del título profesional de Internacionalista, que analizó si el plan de estudios estaba alineado con el perfil de egreso y las competencias esperadas. Esta evaluación consideró fuentes internas y externas, abarcando análisis de programas, encuestas a estudiantes y docentes, consulta a personas egresadas y centros de práctica, además de la revisión comparada de experiencias similares.

Respecto a los resultados, el profesor Carreño destacó que, en general, en la comunidad de la carrera existe acuerdo respecto a que hay una planificación clara y explícita en los programas y cursos con relación al perfil de egreso y a las competencias, siendo aún un desafío el conocimiento y apropiación del Modelo Educativo Institucional, donde hay una “distancia importante entre la percepción de los estudiantes y lo que plantean los docentes del programa”. Por otra parte, recalcó que existe una valoración positiva, tanto de los centros de práctica como de la comunidad egresada y titulada, respecto a la carrera y sus profesionales.

Los desafíos que plantean los resultados, señaló, tienen que ver con “generar una mayor congruencia entre el perfil de egreso y el plan de estudios. Abordar un encuadre mucho más riguroso en términos de la estructura curricular del programa. Atender los procesos de enseñanza y el acompañamiento estudiantil”, además de atender la demanda estudiantil de articulación entre la licenciatura y los programas de posgrado. También resaltó lo relevante que es tomar en serio este tipo de diagnóstico y actuar frente a sus resultados.

En ese sentido, por ejemplo, la evaluación arrojó que la mayor dificultad en la trayectoria formativa estaba en idiomas, “precisamente porque el estudiantado es diverso”, por lo que para el mediano plazo se planifica “una reforma al plan de estudios para considerar estos elementos”.

Por último, el profesor enfatizó que “el principal cambio que a nosotros nos generó FADOP fue desarrollar una cultura de pregrado en el Instituto (...) Nosotros somos un claustro bastante pequeño. Muchos de nosotros no teníamos mayor cercanía con la actividad docente a nivel de pregrado y muchos colegas tuvieron su primera experiencia como profesores de pregrado en la pandemia. Y eso permite también desarrollar algunas capacidades dentro del Instituto que nos permiten relacionarnos mejor con nuestra socia, digamos, la Facultad de Filosofía y Humanidades, que obviamente tiene mucha mayor experiencia en estas materias y tiene una larga trayectoria. Nos permite pensar de manera conjunta de mejor forma lo que son los desafíos y las soluciones a los desafíos que se han evidenciado a partir de lo que fue el desarrollo de este proyecto”.

Evidencia e innovación al servicio de la enseñanza y el aprendizaje

La jornada también tuvo un espacio especial dedicado a los proyectos FIDOP, que abordaron distintos desafíos de la docencia universitaria, con el objetivo de favorecer los procesos de enseñanza y aprendizaje desde la evidencia e innovación. En un intermedio extenso, la comunidad pudo compartir en torno a pósteres académicos de trece de estas experiencias, de las cuales tres fueron parte de una mesa de diálogo reflexiva, con proyectos centrados en el clima de aula, emociones y motivación; ciudadanía; e interdisciplina y transdisciplina.

“Yo creo que los FIDOP han sido una de las iniciativas que ha cambiado la semblanza de la docencia en la Universidad, que nos hizo entrar en esta idea de hacer investigación, de recoger evidencia, de sistematizar lo que estamos haciendo, hablarlo críticamente y sobre todo comunicarlo, que es algo que necesitamos hacer más, compartirlo con los colegas, no solo los que tenemos más cercanos, sino que de un radio mayor. Y yo creo que eso fue lo que pasó ahora en los pósteres, que uno conversa con colegas de otras facultades y encuentra conexiones profundas en lo que estamos haciendo, algunas particularidades también, pero conexiones y eso nos enriquece, enriquece nuestra docencia”, destacó el académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Sergio Celis, al iniciar la mesa de conversación que reunió a la académica de Artes Tania Ibáñez, el académico de Filosofía y Humanidades Gabriel Villalón y el director ejecutivo del Núcleo de Investigación en Interdisciplina y Transdisciplina para la Educación Superior (NITES), Matías Fleischmann.

  • Clima de aula, emociones y motivación

Desde la Facultad de Artes, la académica Tania Ibáñez presentó una investigación sobre el clima de aula, las emociones y la motivación en la formación musical universitaria para comprender cómo se enseña y se vive la docencia en un campo muy marcado por tradiciones canónicas propias de la música, y visibilizar el valor de incluir al estudiantado en el proceso de investigación. El aprendizaje más importante fue que el clima de aula, la confianza y la autorrealización docente inciden directamente en la experiencia formativa.

“En el ámbito de la investigación, al menos en música, la docencia no tiene un lugar suficientemente validado o no es aún suficientemente interesante para los académicos; entonces, las investigaciones que se realizan se refieren más bien a enfoques históricos o etnográficos”, explicó la profesora Ibáñez. Por lo tanto, era necesario crear un núcleo de investigación en educación inclusiva de la música “para que todos pudiéramos aprender a investigar, tanto estudiantes como profesores también”.

Como resultado de la investigación, el equipo se encontró con algo “que probablemente se vea muy obvio, tanto a nivel universitario como llevándolo también a la educación escolar, y es algo tan simple como la relevancia que tiene el clima de aula. Que sea un espacio de confianza para que se puedan desarrollar las dinámicas y las interrelaciones entre estudiantes y docentes, y también la relevancia de la autorrealización, tomando este concepto de bell hooks aplicado al docente. Un docente que más que transmitir una disciplina como objeto de estudio diferenciado de él mismo, es un docente que es la disciplina en su ejercicio, que no proyecta, sino que se muestra y esto está refrendado”, recalcó la académica.

Por otra parte, la profesora también destacó la relevancia de incentivar comunidades docentes en un contexto de posibles resistencias y ejemplificó con que en los grupos focales que se realizaron para el proyecto “los docentes terminaban el focus súper contentos. Todos los focus terminaban con el mismo comentario: esta reunión ha sido muy buena. No tenía idea de que tú hacías esto. Yo tampoco sabía que tú hacías lo de más allá”. Otro aspecto que puntualizó es que “tenemos que dejar de evaluar la motivación como si fuera algo abstracto” porque sí existen cosas que se pueden enseñar y observar, como la autorregulación, tanto en lo emocional como en la gestión del tiempo, el estudio y el trabajo, planteó.

  • Formación ciudadana e investigación en docencia

Desde la Facultad de Filosofía y Humanidades, el académico Gabriel Villalón presentó una investigación que analizó las concepciones de ciudadanía en Pedagogía en Educación Básica, en un contexto social y político particularmente demandante. Se trabajó con formadores y formadoras, y futuros profesores y profesoras, para revisar sus concepciones sobre ciudadanía. “Sabemos que entender qué piensan políticamente nuestros estudiantes es clave, sobre todo pensando en los desafíos que coloca nuestro modelo educativo y los sellos que propone la Universidad”, recalcó el profesor, quien también relevó que, desde la educación, la investigación y el desarrollo de reflexión con base en evidencia son claves para el mejoramiento de las prácticas.

Dentro de los aspectos destacables de la investigación, el profesor Villalón mencionó que “a diferencia de lo que proponen a veces los marcos teóricos sobre formación inicial docente, sobre el poco impacto que tiene formalmente la formación inicial docente sobre lo que los profesores creen para lo que van a enseñar (...) encontrarnos con que muchos de nuestros estudiantes daban cuenta, en los focus que hicimos, de que la docencia y la experiencia en la universidad, y en particular en ciertos cursos de la carrera, les habían significado ciertos cambios significativos a sus creencias”. También aparecen temas emergentes importantes como la dificultad para disentir, remarcó.

“Yo creo que este tipo de investigación da la oportunidad de poder conocer de manera mucho más profunda lo que está sucediendo en la Universidad y lo que sucede con nuestras carreras. Es súper interesante, por ejemplo, entrevistar a colegas que son formadores, hacer focus con nuestros estudiantes, más allá del objetivo de la investigación, porque nos permite ir conociendo cómo, de mejor o peor manera, nos vamos articulando en un discurso formativo, en un proyecto de un sello que, por ejemplo, tiene nuestra carrera y que coincide y dialoga con la Universidad”, rescató también Villalón.

Para terminar, el profesor destacó que a veces existe el prejuicio de que la investigación en docencia es algo más fácil, pero “es altamente complejo. A mí me toca trabajar en algunas redes con colegas de la Comunidad Europea y, por ejemplo, a veces cuando compartimos, se sorprenden de la posibilidad que tenemos nosotros (...) de hacer investigación en docencia sobre prácticas. O sea, es un mundo investigar sobre docencia, sea a nivel universitario o en la escuela, entonces yo creo que es clave replantearse eso, que es investigación como otra investigación y que tiene sus propias dinámicas, pero es investigación, no es una investigación menor”.

  • Interdisciplina y transdisciplina: visibilizando saberes docentes ya existentes

El director ejecutivo del Núcleo de Investigación en Interdisciplina y Transdisciplina para la Educación Superior (NITES), Matías Fleischmann, presentó un estudio sobre cómo se enseñan la interdisciplina y la transdisciplina en los Cursos de Formación General (CFG) de la Universidad de Chile. El proyecto, que en un inicio contemplaba un manual cerrado de buenas prácticas, produjo finalmente un compendio que visibiliza saberes docentes ya existentes y prácticas situadas que muchas veces no estaban nombradas. “Hicimos entrevistas, trabajamos con estudiantes, fuimos a hacer algunas observaciones en aula y creo que eso fue lo más entretenido, relevar que las personas tienen conocimiento que han desarrollado, los docentes han desarrollado sus propios conocimientos en la práctica (...) durante estos veintitantos años que existen los CFG, la comunidad inventó sus prácticas, aunque no lo sepan”, rescató Fleischmann.

El investigador destacó también la importancia del espacio que se creó a partir del proyecto FIDOP para formar un equipo multidisciplinar, más allá del resultado mismo de la investigación. “Yo no soy académico de la Universidad de Chile, soy estudiante doctoral, soy funcionario, docente, hago clases a honorarios. Y lo digo con mucho orgullo porque así funcionó nuestro proyecto. O sea, teníamos cinco académicos que tuvieron la confianza de conformar un equipo de estudiantes grande; o sea, en el proyecto hicimos dos prácticas profesionales, una pasantía, contratamos profesionales jóvenes, muchos de ellos ahora se están formando en el tema de la docencia interdisciplinaria. Entonces también este tipo de proyectos (...) es un espacio formativo para estudiantes de la Universidad a quienes les interesan estos temas”. Destacó también que, en “la lógica de reconocer los conocimientos disciplinares de todas las personas y validarlos por igual e invitarlos a la mesa”, trabajaron desde el principio con profesionales del diseño y las comunicaciones.

En un contexto de cambios acelerados e incertidumbre, el docente también recalcó la importancia de la reflexión permanente sobre la práctica y la sistematización que permiten este tipo de proyectos, que si bien requieren tiempo y energía, “valen la pena”. Para culminar, observó que es clave “encontrar un balance entre atreverse y reconocer que tenemos experiencias, tenemos problemas que son de nuestro conocimiento situado, personal y experiencial, y hay que atreverse a investigar sobre eso. Pero, al mismo tiempo, hacer el esfuerzo de reconocer las tradiciones académicas que tocan estos temas (...) la educación es un campo de investigación en sí mismo, que tiene marcos teóricos, tiene metodologías, tiene tradiciones. En la Universidad de Chile, sus documentos estratégicos dialogan muy bien con esas tradiciones que son un campo académico en sí mismo”.

La vicerrectora de Asuntos Académicos, Leonor Armanet, cerró el seminario subrayando que “en nuestra Universidad existe mucha energía, muchas personas valiosas de distintos estamentos que, cuando se juntan, generan cosas valiosas como las que hemos podido observar acá (...) Las conexiones que he observado entre ustedes en la sesión de pósteres que tuvimos hoy son lo que esta Universidad tiene que hacer y tiene que ofrecer. Eso está en la base de lo que significan estos proyectos (...) Tenemos con qué lograr publicar, sistematizar, reflexionar, cuestionar y plantear las preguntas difíciles”.

Finalmente, la autoridad agradeció “a la Universidad por habernos entregado estos fondos” y al equipo del Departamento de Pregrado, “porque ha sido quien ha conducido esto”. También expresó su reconocimiento a “tantas académicas, tantos académicos, funcionarias, funcionarios y estudiantes que han trabajado en FADOP y FIDOP”. “Creo que somos la primera universidad que tuvo estos desarrollos”, sostuvo, destacando que estas experiencias demostraron que “somos capaces de mostrar que lo que hacemos en formación es investigación, es investigable y es totalmente replicable y publicable. (...) No lo perdamos, generemos comunidades de aprendizaje para convocarnos a conversar”.