Con una mesa de conversación dedicada a los retos que plantea la inteligencia artificial generativa a la docencia, la producción de conocimiento y la formación con sello institucional, seguida de una presentación sobre cómo en este contexto se vuelve fundamental revisar las competencias sello de la Universidad de Chile para abordar este escenario, se dio inicio en Casa Central al seminario docente “Formación universitaria con sello institucional: Nuevos enfoques para abordar los desafíos del presente”, organizado por el Departamento de Pregrado y que contó con la presencia de la rectora Rosa Devés, la rectora electa Alejandra Mizala, la subsecretaria de Educación Superior Fernanda Valdés, la vicerrectora de Asuntos Académicos Leonor Armanet y la vicerrectora de Extensión y Comunicaciones Pilar Barba.
La mesa de conversación que dio inicio al seminario fue moderada por la vicerrectora Leonor Armanet y reunió a la subsecretaria de Educación Superior, Fernanda Valdés; y a los académicos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Felipe Bravo y Carla Hermann, quienes dialogaron en torno a los desafíos actuales de la educación superior y en concreto los que implica la inteligencia artificial generativa para la docencia, la producción de conocimiento y la formación con sello institucional.
La universidad en tiempos de inteligencia artificial
En este marco, la subsecretaria Valdés, recalcó que “un gran desafío en la universidad, es cómo innovar, cambiar, transformar (...) pero al mismo tiempo, preservar la universidad. Si bien la universidad ha sido una institución de larga data; muchos dicen (...) que pareciera que empieza a volverse obsoleta. Yo creo que no es así”. Entre los aspectos a preservar, la autoridad enfatizó que es importante proteger el vínculo entre estudiantes y docentes, porque ahí “ocurren aprendizajes muy relevantes que no creo que cualquier tecnología pueda sustentar tan fácilmente”; cuidar a la universidad como un lugar de libertad para dialogar, “donde hay espacio para el pensamiento crítico, para el pensamiento excepcional, para la discusión razonable, razonada”; y resguardarla como un espacio de autonomía no solo académica, sino que “libre de ataduras políticas y económicas”.
En esta tarea de innovar y al mismo tiempo preservar, la subsecretaria subrayó la importancia del ethos de las instituciones para abordar los desafíos actuales. “Yo leí con mucho interés el marco institucional de las competencias sello. Y me alegró leerlo porque también, a propósito de la pregunta, si el quehacer sustantivo de la universidad es la docencia y la investigación, por las razones que mencionábamos, algo que uno observa es que aquellas instituciones que tienen su sello, su ethos, su misión muy clara, son las que tienen la posibilidad de preservar en el tiempo y de responder a los nuevos desafíos con complejidad, con profundidad, con nuevas herramientas. Y esta universidad lo que tiene, lo que refleja ese documento es eso”.
Por su parte, el académico Felipe Bravo, director de la Iniciativa de Datos e Inteligencia Artificial (IDIA) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, recordó —a propósito de la irrupción de la inteligencia artificial— que “no es primera vez que la forma en que nuestro quehacer universitario se ve desafiado por revoluciones tecnológicas”. Hace pocas décadas internet o los teléfonos inteligentes ya lo hacían, pero en este contexto “¿por qué la IA generativa es distinta?”, preguntó el académico “porque son capaces de dominar con mucha fluidez el lenguaje humano, además de que están alimentadas con una base de conocimiento prácticamente universal (...). El acceso a la información ya no es solamente un acceso a un contenido estático, sino que es un contenido dinámico, personalizable. Y eso es algo que hasta ahora se considera muy propio de nosotros los docentes”.
Para el profesor Bravo este es un escenario de oportunidad, que permite a las y los docentes mover el foco desde la transmisión de conocimiento hacia pensar cómo formar habilidades de orden superior. “Pienso en pensamiento crítico, en deliberación, en el quehacer ético, en buscar los problemas correctos, en darle sentido a sus proyectos. Y eso quizás lleve a que empecemos una docencia donde la parte básica de la transmisión de conocimiento puede ser mucho más asistida por la máquina y nos da un tiempo a nosotros de hacer una personalización mucho mayor que no podíamos hacer por temas de escala”. Si bien, las universidades son instituciones resistentes al cambio y esta transformación va a requerir mucho diálogo, en palabras del académico, “yo confío que en esta universidad hay espacio para ser líderes en eso. Yo creo que están todas las condiciones”.
Desde su experiencia en el ámbito científico, la académica e investigadora del Instituto Milenio de Investigación en Óptica (MIRO), Carla Hermann, valoró la existencia de mesas de trabajo donde se discuten estos temas porque “a diferencia de otras revoluciones en el pasado, en la historia de la humanidad (...) hoy día no hay tiempo de adaptación. Y nuestros propios tiempos fisiológicos, digamos, no nos permiten ir tan rápido como avanza la tecnología. Por lo tanto, estas mesas de discusión donde abordamos estos temas desde distintos puntos de vista, son fundamentales”. En la misma línea, destacó que estos son cambios tanto tecnológicos como culturales, que requieren de miradas tanto desde las ciencias fundamentales aplicadas en tecnología como desde las ciencias sociales.
En este escenario, enfatizó la académica, “la existencia, a mi juicio, de la universidad no es solo para transmitir conocimiento. Porque si no, podríamos fácilmente reemplazarlas con la inteligencia artificial. Y acá hay más que eso. Existe para enseñar a producir el conocimiento, tener ese pensamiento crítico, hacerse preguntas incómodas que desafían lo establecido (...) Entonces para mí el rol de la biología y del hacer ciencia e investigación es mucho más profundo que simplemente reducirlo a ciencias duras, ciencias exactas y si usamos una cierta herramienta. Yo pienso que algo muy importante dentro de la universidad es enseñar a pensar. Y no estoy segura de que una IA por sí sola pueda enseñar eso. (...) Aquí el desafío está en intentar aprender a usarla de forma ética y responsable, sin descuidar la parte humana”.
La vicerrectora de Asuntos Académicos, Leonor Armanet, por su parte agradeció la participación de la subsecretaria Fernanda Valdés y los académicos Carla Hermann y Felipe Bravo, tanto por el tiempo dedicado como por la interesante reflexión que “nos deja mucho que pensar y muchas ideas compartidas (...) Esperamos que esto contribuya a enriquecer la reflexión institucional que tenemos que seguir teniendo como Universidad de Chile sobre lo que estamos haciendo hoy y lo que tenemos que hacer en el futuro. Y también compartirlo con las otras instituciones de educación superior, que me parece que es muy importante”.
Revisitar las competencias sello ante los desafíos del presente
La jefa de la Unidad de Docencia del Departamento de Pregrado, Viviana Sobrero, a partir de la conversación de la mesa que inauguró el seminario, abordó por qué en este contexto es necesario revisar los sentidos de las competencias sello de la Universidad de Chile, planteadas en el Modelo Educativo Institucional. En un marco caracterizado por la irrupción de la inteligencia artificial generativa, nuevas formas de producir conocimiento, crisis de la democracia y polarización, crisis socioambiental y una mayor diversidad estudiantil, señaló, hacerse la pregunta sobre qué significa formar profesionales, ciudadanas y ciudadanos en este escenario, es fundamental.
“Hay nuevos dilemas, pero también antiguos dilemas que ya estábamos planteando en el Modelo Educativo, que se actualizó hace más de cinco años”, recalcó la profesora, “pero también, decíamos hoy en la mesa, hay tensiones nuevas y entre las tensiones nuevas, la irrupción de la inteligencia artificial generativa, viene a remecer no solamente las formas de enseñar y de aprender tradicional, sino también viene a transformar la forma en cómo se produce, se crea conocimiento, cómo se valida, cómo circula y en ese sentido justamente entre las tensiones que se plantean hoy es que estamos llamados humanizar más que nunca los procesos formativos y el vínculo pedagógico para hacer que la experiencia educativa o formativa de nuestros estudiantes sea rica, sea potente”.
¿Cómo, entonces, ante estos acelerados cambios logramos tener una formación pertinente y acorde al escenario actual?, preguntó Sobrero. En este escenario, revisitar el sentido de las competencias sello entrega luces sobre cómo enfrentarlo. “La invitación es a pensar estos cambios desde una universidad que tiene vocación pública y la idea es plantearlo desde nuestro sello institucional. Algo decía ya la subsecretaria (...) ante escenarios tan cambiantes (...) el pensarnos desde nuestra identidad, desde nuestro sello institucional podría ser un piso que concite acuerdos en una comunidad educativa que de alguna manera comparte principios asociados a la vocación pública y a la misión transformadora que tiene la universidad respecto a lo social” y en este marco, la expresión curricular del sello institucional son las competencias sello de la Universidad de Chile, cuya incorporación transversal se orienta en una serie de documentos para el desarrollo de estas competencias, publicados por el Departamento de Pregrado.
En concreto, las competencias sello institucionales son siete: capacidad de investigación, innovación y creación; capacidad de pensamiento crítico y autocrítico; capacidad para comunicarse en contextos académicos, profesionales y sociales; compromiso ético y responsabilidad social y ciudadana; compromiso con el desarrollo humano y sustentable; compromiso con el respeto por la diversidad y multiculturalidad; y compromiso con la igualdad de género y no discriminación. “Muchos de estos elementos se nombraron como muy necesarios para enfrentar los desafíos actuales”, en la mesa de conversación, expresó Sobrero, quien agregó que “el conjunto de las competencias sello interrelacionadas configuran el sello identitario institucional en todos los programas de formación de la Universidad de manera transversal”. Se trata de capacidades transversales que articulan conocimientos, habilidades, actitudes y valores institucionales para actuar de manera crítica, pertinente y responsable.
Cerrando esta primera jornada, Anita Rojas, directora (s) del Departamento de Pregrado, agradeció la masiva concurrencia y enfatizó el “giro de tuerca” respecto a otros seminarios y mesas de trabajo porque aparecen “elementos nuevos que renuevan la conversación y que nos obligan a cada uno de nosotros a reflexionar y a ponerlos en diálogo”. Invitó, además, a seguir participando de la segunda jornada del seminario, donde además de experiencias FADOP, se presentarán “experiencias destacadas de investigación en docencia, en donde efectivamente reflexiones y prácticas, como las que hoy día nos compartieron en la mesa nuestra subsecretaria, Carla y Felipe, deberían volver a aparecer y animarnos a seguir en este diálogo permanente, en esta reflexión constante”.
Como adelantó la Directora (s), este 11 de junio, en el Salón de Honor de Casa Central, el seminario visitará distintas experiencias que han buscado generar capacidades institucionales que articulan docencia, innovación, creación e investigación, promoviendo procesos formativos más coherentes con los desafíos actuales; todas desarrolladas en la Universidad de Chile, en el marco de los fondos de Apoyo a la Docencia de Pregrado (FADOP) y de Incentivo a la Investigación en Docencia de Pregrado (FIDOP), y que serán compartidas a través de dos mesas de conversación y una exhibición de pósteres académicos.
Para conocer más sobre esta programación, se invita a visitar la página: https://uchile.cl/u240158