Desde septiembre de 2025, Chile cuenta con una Política Nacional de Salud para Personas Trans y de Género Diverso, que establece entre sus ejes principales la despatologización de la identidad, poniendo en primer lugar la autonomía de las personas sobre su cuerpo e identidad y garantizando que reciban una atención de salud afirmativa, de calidad y sin prejuicios. En este contexto, surge la iniciativa del Hospital Clínico Universidad de Chile, un programa de atención interdisciplinaria que reúne semanalmente a un equipo de especialistas para ofrecer atención coordinada en salud hormonal y reproductiva, acompañamiento pediátrico, vocal y comunicativo, quirúrgico y psicosocial, bajo un enfoque afirmativo y de derechos.
Durante la presentación del Programa de Acompañamiento y Atención para Personas Trans y de Género Diverso, el director general del Hospital Clínico Universidad de Chile, profesor Dr. Eduardo Tobar, destacó que la iniciativa refleja el compromiso institucional con una atención más inclusiva y respetuosa de los derechos de todas las personas usuarias. “Cuando uno ve estas iniciativas, la palabra que más me viene a la mente es pertinencia. Conversa con la misión de la Universidad y con las capacidades que tenemos desde nuestra vereda para articularnos frente a uno de los grandes desafíos sanitarios del país, con un enfoque de derechos. Ahora debemos sostener ese esfuerzo y capacitar a toda nuestra comunidad para que esto no se quede en una política, sino que se traduzca en usuarios que se sientan más acogidos, escuchados y acompañados”.
Por su parte, el acadeémico del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Norte de la Facultad de Medicina, Dr. Jonathan Véliz, psiquiatra y coordinador del programa, señaló: “Buscamos que el Hospital Clínico constituya un ambiente afirmativo, respetuoso, seguro y responsable. Un enfoque afirmativo no implica automatizar decisiones ni renunciar a la evaluación clínica rigurosa: significa que esa evaluación se realice sin prejuicios, con fundamentos científicos y dentro de una relación que reconozca la autonomía, la dignidad y la singularidad de cada persona. Nuestra intención no es reunir prestaciones aisladas, sino desarrollar un modelo de atención integrado, centrado en la persona y sustentado en un trabajo clínico colaborativo”.
Uno de los ejes principales del programa es el acompañamiento psicosocial, el cual se mantiene durante todo el proceso. El equipo, compuesto por profesionales de trabajo social, psicología y psiquiatría, realiza la primera acogida dentro del programa y orienta a cada persona según su situación particular. La asistente social Nilsa Tello lo resume así: “Acompañar es mirar a la persona completa, no solo su proceso de transición”. La intervención psiquiátrica se indica únicamente cuando existe una condición de salud mental concomitante que lo requiera, bajo la premisa explícita de no patologizar la identidad de género.
En el ámbito de la terapia hormonal, la Dra. Estefanía Guerrini resalta el valor de la información como eje central de esta área. “Las primeras consultas son básicamente de educación: hay que explicar efectos, tiempos, riesgos y alternativas. Nada se hace de forma apresurada”, señala. El tratamiento hormonal se inicia solo en personas mayores de 18 años, tras una evaluación médica completa y con controles periódicos. Además, se abordan aspectos como anticoncepción y preservación de gametos para quienes deseen tener hijos biológicos en el futuro, aunque este último aspecto no está incluido en el programa.
La iniciativa también incluye el acompañamiento vocal y comunicativo, que no solo contempla la opción quirúrgica. El académico del Deparmaneto de Fonoaudiología de la Facultad de Medicina, Marcelo Saldías, fonoaudiólogo especialista en voz, trabaja con cada persona en la exploración de su identidad comunicativa, considerando no solo el tono, sino también la melodía, la velocidad y la forma en que decide presentarse al mundo. “Hay muchas tonalidades que se pueden alcanzar sin llegar a lo quirúrgico. Si la persona hizo el proceso inicial con fonoaudiología y le gustó el resultado, la transformación de la voz puede llegar hasta ahí”, afirma. Sin embargo, su participación no se limita al trabajo previo a la cirugía, sino que también forma parte de la rehabilitación vocal posterior. “En la cirugía se altera la anatomía; hay un proceso cicatrizal e inflamatorio, y lo que hacemos ahí es aportar en la desinflamación para usar la voz nuevamente”, menciona.
Por otro lado, cuando la terapia no es suficiente, el Dr. Christian Olavarría, jefe de la Unidad de Voz, realiza la cirugía de Wendler para la modificación vocal. En esta intervención, mediante un procedimiento endoscópico, se acortan las cuerdas vocales para modificar el tono. Según comenta, “salvo que nosotros queramos modificar la anatomía de la laringe o la manzana de Adán, no se dejan marcas externas”.
En el área quirúrgica, se incluyen cirugías torácicas y genitales, además de coordinación con ginecología y urología. La académica del Departamentpo de Cirugía Norte de la Facultad de Medicina, Dra. Claudia Albornoz, cirujana plástica, destaca que el impacto trasciende lo físico: “La operación no solo cambia el cuerpo, también cómo los pacientes habitan el mundo”. Todas las intervenciones se realizan bajo criterios clínicos definidos, con evaluación interdisciplinaria previa y seguimiento posterior.
El programa también contempla acompañamiento para niños, niñas y adolescentes, con un enfoque informativo de orientación médica y psicosocial, además del trabajo con las familias. Sin embargo, no se realizan intervenciones hormonales ni quirúrgicas a menores de 18 años.
Las áreas que contempla este programa no constituyen etapas obligatorias, sino recursos disponibles según las necesidades de cada persona usuaria, sus objetivos y la pertinencia clínica. Para acceder a una hora con especialistas del programa, se puede escribir a equipotrans@hcuch.cl.