Ciencia, conservación y patrimonio

U. de Chile recibe Hacienda El Durazno para impulsar investigación, docencia y extensión en el Norte Chico

U. de Chile recibe Hacienda El Durazno para ciencia y conservación
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Autoridades universitarias, representantes de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza, integrantes de la Fundación Llampangui y familiares del Dr. Manuel Pinto Contreras participaron en la ceremonia de donación de la Hacienda El Durazno.
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Vista de la Hacienda El Durazno, ubicada en la comuna de Canela, Región de Coquimbo, cerca de Combarbalá. Imagen: Fundación Llampangui.
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El profesor Manuel Pinto, junto a Rosa Devés, entonces Rectora de la U. de Chile, y el decano de la FCFCN, Horacio Bown.
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En la imagen, Benito González, director académico de la futura Estación Experimental Dr. Manuel Pinto Contreras.
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El profesor Manuel Pinto y el decano Horacio Bown durante la firma simbólica del documento de donación de la Hacienda El Durazno.
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La profesora Rosa Devés, entonces Rectora de la U. de Chile, destacó el compromiso con la Universidad que representa esta donación.
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El decano Horacio Bown valoró la donación de la Hacienda El Durazno como un hito para la formación de nuevas generaciones y la conservación de la biodiversidad.

En una ceremonia solemne en la Casa Central de la Universidad de Chile, la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza (FCFCN) celebró la donación de la Hacienda El Durazno, un extenso predio de cerca de 6.965 hectáreas ubicado en el sur de la Región de Coquimbo, en la comuna de Canela, Provincia de Choapa, cerca de Combarbalá. El acto, encabezado por la Rectora Rosa Devés y el decano Horacio Bown, contó con la presencia de diversas autoridades académicas y público general.

El donante es el Dr. Manuel Pinto Contreras, miembro fundador de la Fundación Llampangui, académico con una trayectoria destacada en la Universidad de Chile, en el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) y en la Universidad de O'Higgins. El predio, que ha estado vinculado a su familia desde 1947 -cuando su abuelo, Exequiel Contreras Olivares, adquirió 28.000 hectáreas de la hacienda original-, pasará a denominarse oficialmente Estación Experimental Dr. Manuel Pinto Contreras, constituyéndose en la tercera estación experimental de la Facultad, junto a las ya existentes en Frutillar, en la Región de Los Lagos, y Constitución, en la Región del Maule.

"Mi vida ha estado profundamente ligada a la Hacienda El Durazno, y ver cómo estas 6 mil hectáreas en Canela, cerca de Combarbalá, pasan hoy a formar parte de la Universidad de Chile es una de las mayores alegrías de mi vida. No es fácil desprenderse de un lugar con tanta carga histórica y personal, pero me reconforta saber que este ecosistema de la Región de Coquimbo se convertirá en un centro de investigación y educación. Mi deseo es que la comunidad local y las futuras generaciones de estudiantes compartan esa misma conexión que yo sentí por esta tierra, cuidándola y haciéndola florecer a través del conocimiento", señaló Manuel Pinto durante la ceremonia.

Un ecosistema único y vulnerable

La Hacienda El Durazno se encuentra en una zona de transición entre el desierto por el norte y la región mediterránea por el sur, lo que la convierte en un área muy biodiversa y, al mismo tiempo, altamente vulnerable al cambio climático y a las intervenciones humanas. En sus paisajes dominan cerros y quebradas, donde destaca la cumbre más alta de la zona: el cerro Llampangui, que alcanza los 2.077 metros sobre el nivel del mar y cuyo nombre significa "altar de pumas" en mapudungun.

El parque alberga un ecosistema que corresponde a un sitio prioritario de biodiversidad altamente vulnerable. Entre su flora nativa destacan el guayacán y la añañuca, mientras que su fauna incluye al puma y al carpinterito del norte. El parque cuenta, además, con un Centro de Rehabilitación y Reproducción del Guanaco -en operación desde 2003- y cielos con mínima contaminación lumínica, lo que lo hace propicio para la observación astronómica.

Desde el punto de vista cultural e histórico, el territorio posee un valor excepcional: por el parque cruza el Camino del Inca, ruta histórica utilizada por los incas y pueblos originarios de la zona, por la que transitaron las caravanas que viajaban entre el Cuzco, La Serena y Santiago. También lo recorrieron las expediciones de Almagro y Valdivia en el siglo XVI, y posteriormente la de Charles Darwin en el siglo XIX. A ello se suman petroglifos ubicados al noreste del predio con figuras humanas y de animales, y la presencia histórica de familias de pastores de cabras que practican la transhumancia desde tiempos inmemoriales. Por estas razones, la FCFCN firmó recientemente un convenio-alianza con la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile para abordar de manera interdisciplinaria las dimensiones arqueológicas, antropológicas y culturales del territorio.

Una donación con resguardos para la conservación

La transferencia del predio no es solo un cambio de propiedad: viene acompañada de dos derechos reales de conservación (DRC), uno a favor del Estado de Chile a través de CONAF, y otro a favor de la Fundación Llampangui. Estos instrumentos jurídicos garantizan la preservación de la diversidad biológica, del suelo y del sistema hídrico del predio, así como el fomento de la investigación científica, la educación ambiental y la conservación de las tradiciones y costumbres locales.

La Fundación Llampangui nació a fines de 2016 en el seno de un proyecto familiar que venía operando desde hacía un par de décadas y que buscaba transformar la forma de concebir y administrar el territorio de la Hacienda El Durazno, pasando de un modelo extractivo tradicional a uno basado en la conservación de los componentes del ecosistema. Será una de las instituciones cogarantes del resguardo del predio una vez que este se integre al patrimonio universitario.

La entonces Rectora Rosa Devés valoró profundamente el gesto: "Conocimos una historia humana que también tiene un trasfondo científico. Es la historia de una familia, pero también la de Chile, y muestra la capacidad de entregar aquello que amamos a la Universidad. Eso es lo que nos hace grandes y nos hace distintos: ese amor por Chile y por la Universidad, que es lo que finalmente la va constituyendo. Es una historia emocionante que vamos a honrar y que tenemos el deber de cuidar".

Una nueva era para la investigación

El decano Horacio Bown subrayó el valor estratégico del predio para el quehacer académico de la Facultad: "Para nuestra institución, este traspaso es un acto de confianza en nuestra trayectoria y excelencia académica, y lo asumimos con una enorme responsabilidad. Este territorio se integrará de manera estratégica a nuestro quehacer, potenciando la investigación científica de vanguardia, el resguardo del patrimonio natural de la zona central y la formación de profesionales altamente comprometidos con los desafíos socioambientales del país. Recibimos este espacio con el firme compromiso de proyectar su valor hacia las futuras generaciones", detalló la autoridad.

Al frente de la dirección académica de la futura estación estará el profesor Benito González, quien definió así el horizonte del proyecto: "La incorporación de la Hacienda El Durazno al patrimonio de la Universidad de Chile representa un hito de alcance nacional para la ciencia y la conservación. Como dirección académica, asumimos este desafío con la misión de transformar este espacio en un laboratorio natural de vanguardia. Aquí convergen la investigación interdisciplinaria, la formación de excelencia de nuestros estudiantes de pregrado y postgrado, y un trabajo colaborativo y permanente con las comunidades locales. Nuestro objetivo es que El Durazno se convierta en un referente de cómo la academia puede liderar respuestas concretas frente a la crisis climática y la protección de la biodiversidad", destacó González durante la ceremonia.

Con esta donación, la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza amplía su red de estaciones experimentales, sumando, a las estaciones del sur -Frutillar- y del centro -Constitución-, un territorio de la zona semiárida del Norte Chico que permitirá a estudiantes de pregrado y postgrado realizar actividades prácticas en uno de los ecosistemas más singulares y frágiles del país, y a sus académicas y académicos desarrollar investigaciones en un contexto de creciente urgencia climática.