Gerente general de la Editorial Universitaria de Buenos Aires

Luis Quevedo: “La mejor manera de defender el objeto libro es hacer buenos libros”

Luis Quevedo: “La mejor manera de defender el libro es hacer buenos libros"
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"Cada libro es un mundo, cada libro es una oportunidad, cada libro es una esperanza, es un autor, es una vida".
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"Una editorial universitaria es la política de extensión universitaria más conveniente y más extendida que puede tener esa universidad".
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"Es muy importante que sepamos lo que estamos haciendo en cada universidad, que mantengamos lazos de comunicación, pero también acciones concretas".

La edición universitaria enfrenta hoy el desafío de fortalecer su rol público en un escenario marcado por nuevas formas de lectura, circulación del conocimiento y transformación del libro. Sobre estos temas reflexionó el seminario internacional “Desafíos de la Edición Universitaria en Instituciones Públicas”, realizado en la Casa Central de la Universidad de Chile, que reunió a especialistas nacionales e internacionales del área.

Entre sus participantes destaca Luis Quevedo, periodista de oficio y editor argentino, declarado "Personalidad Destacada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el ámbito de la cultura" en 2025. Con más de dos décadas de trayectoria como gerente general de la Editorial Universitaria de Buenos Aires (EUDEBA), Quevedo ha estado vinculado a una de las editoriales universitarias más emblemáticas de la región. Creada a fines de la década de 1950, la editorial  ha construido una historia estrechamente ligada a la cultura, la educación, la memoria y la democracia argentina. Entre sus publicaciones más significativas se encuentra Nunca Más, el informe elaborado por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) tras la dictadura argentina.

Durante su paso por la Casa de Bello, Quevedo participó en distintas instancias del encuentro, entre ellas la mesa “Rol y misión de la edición universitaria desde instituciones públicas”. En esta entrevista, el especialista compartió su visión sobre la importancia de llegar a públicos diversos, de trabajar en la construcción de lectores y de defender y fortalecer la edición universitaria pública. 

- ¿Qué significa para usted trabajar en edición universitaria pública?

Uno de los mejores trabajos que hay en el mundo es hacer libros. Debe estar en el top ten de todas las profesiones del mundo. Cada libro es un mundo, cada libro es una oportunidad, cada libro es una esperanza, es un autor, es una vida. Nosotros hacemos libros universitarios, pero abiertos a la sociedad; hacemos libros para los estudiantes, libros de cátedra, para promover el trabajo de investigación y la generación de conocimiento de los docentes y académicos, y hacemos libros para la sociedad en general, para participar de la conversación general, para democratizar la sociedad, para generar más igualdad y para defender los derechos humanos.

- ¿Qué significa dirigir una editorial universitaria pública con una historia tan ligada a la cultura, la educación, la memoria y la democracia argentina?

Yo me siento muy honrado de poder estar en ese lugar. Es un lugar que, además, han ocupado grandes editores en el pasado y es un lugar que a mí me permite también estar en un contacto muy integral con toda la Universidad de Buenos Aires y con todos los sectores de la sociedad. La Universidad de Buenos Aires tiene 300.000 alumnos; 13 unidades académicas; es un mundo, una ciudad dentro de la ciudad de Buenos Aires. Cada unidad académica es un mundo diferente, y la perspectiva que se tiene desde la editorial de una universidad respecto del funcionamiento general de esa universidad no se tiene desde ningún otro lugar de la universidad. 

Por eso yo digo siempre que una editorial universitaria es la política de extensión universitaria más conveniente y más extendida que puede tener esa universidad. Y en términos de costos y beneficios, tanto de lo que cuesta como del impacto que tiene en la sociedad, también es la más conveniente.

- ¿Qué importancia le atribuye a participar en este encuentro y a fortalecer las redes entre universidades públicas latinoamericanas?

Es muy importante que sepamos lo que estamos haciendo en cada universidad, que mantengamos lazos de comunicación, pero también acciones concretas. Nosotros coeditamos con muchos otros sellos editoriales, públicos y privados, y eso nos hace también mejorar nuestro trabajo y darle una proyección más regional y de alcance latinoamericano, y también con España. Estamos haciendo libros con la Universidad de Guadalajara, en México, y con la Universidad de Salamanca, en España. Así que todo lo que sea colaboración y coordinación para cumplir, en forma conjunta, nuestros objetivos en América Latina es bienvenido, y nosotros somos promotores de ello.

- ¿De qué manera una editorial universitaria puede ampliar el acceso a sus publicaciones y llegar a públicos diversos?

Nosotros fuimos creados como una empresa a fines de los años 50, es decir, desde siempre hemos tenido una distribución y una comercialización del libro muy profesional. Tenemos librerías propias, pero además distribuimos en librerías de todo el país y de América Latina; también exportamos y vendemos a través de la web. El sistema de venta online que tenemos es muy bueno, nos permite prácticamente llegar a todo el mundo. 

Pero además, contamos con la versión digital, el ebook de cada una de las novedades, desde hace varios años, por lo menos desde el año 2010, por lo que también llegamos de forma instantánea a cualquier lugar en este formato.

- Usted ha mencionado la importancia de trabajar en la construcción de lectores. ¿Cómo se relaciona ese desafío con la edición universitaria y con el rol de la educación pública?

La construcción de lectores es cada vez más necesaria porque el sistema educativo en Argentina, y me parece, también en muchos otros países, está en crisis. Está en crisis por la discusión de sus presupuestos; está en crisis porque hay que acoplarse a las nuevas tecnologías; está en crisis porque apareció la inteligencia artificial; está en crisis porque hay muchos chicos que terminan el ciclo medio de educación sin tener una comprensión de textos acabada; es decir, en muchos casos son analfabetos digitales. Y eso impone a la sociedad, y a la editorial universitaria también, una exigencia.

- Frente a ese escenario, ¿qué puede hacer una editorial universitaria para contribuir a la formación de nuevos lectores?

Si queremos tener buenos estudiantes universitarios, tenemos que contar con un mejor ciclo educativo previo. Nosotros hacemos libros infantiles. ¿Y por qué hacemos libros infantiles? Porque, dada la situación educativa de hoy, creemos que construir lectores desde los más pequeños es un imperativo ético, un imperativo moral, que los chicos aprendan lo más rápido posible a comprender textos.

Tenemos dos colecciones: una de literatura infantil, para que aprendan a leer mejor y se diviertan más, y otra también de educación en ciencias, que es la colección ¿Querés saber?, donde les explicamos a los chicos, con metáforas infantiles y con literatura infantil, temas duros de la ciencia, como por ejemplo qué es el Big Bang, qué es el ADN, qué son las vitaminas, cómo era la tecnología en la prehistoria, qué es el cielo o qué son las estrellas.

- En un contexto de cambios tecnológicos y desafíos para la lectura, ¿cómo se defiende hoy el libro?

La mejor manera de defender el objeto libro es hacer buenos libros. Para mí eso es central.

- Finalmente, ¿qué mensaje le gustaría compartir sobre la importancia de defender y fortalecer la edición universitaria pública?

Lo que tiene de bueno la edición es que es un trabajo en equipo; es un trabajo conjunto; no es un trabajo individual. Los autores incluso, los mejores autores, no escriben libros, escriben textos, que se transforman en libros gracias al trabajo interdisciplinario de muchos otros participantes. Además, promoverlo y difundirlo también es una tarea conjunta. Eso a mí me parece que es uno de los secretos que tiene esta profesión y también es una de las virtudes que tienen las universidades.