Los mamíferos nativos de la zona central de Chile cumplen un rol fundamental en el equilibrio de los ecosistemas, ya que contribuyen al control de poblaciones de insectos y pequeños vertebrados, la dispersión de semillas y la mantención de la biodiversidad. Especies como el zorro chilla, el quique, entre otras, forman parte de una red ecológica que sostiene el funcionamiento de bosques, matorrales y áreas silvestres. Sin embargo, estos animales enfrentan amenazas derivadas de la actividad humana, entre ellas los incendios forestales, que destruyen y fragmentan sus hábitats, reducen la disponibilidad de alimento y refugio, y provocan la muerte directa de individuos que no logran escapar del fuego.
Además de sus efectos inmediatos, estos desastres generan impactos de largo plazo sobre las poblaciones silvestres, dificultando su recuperación y aumentando la vulnerabilidad de especies que ya se encuentran sometidas a fuertes presiones ambientales.
En este contexto surge la iniciativa “Vinculación internacional para la conservación de especies: Aplicaciones biotecnológicas para la preservación genética de mamíferos nativos de la región de Valparaíso”, financiado por el Concurso de Fomento a la Vinculación Internacional para Instituciones de Investigación (FOVI), de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).
Un criobanco para la conservación
Este proyecto tiene como objetivo principal impulsar la articulación regional e internacional para la conformación de una red colaborativa orientada a la investigación y conservación de especies nativas de la zona centro del país. Esta iniciativa se centra especialmente en la implementación de un criobanco que permita la preservación del material genético de dichas especies. El enfoque en la macrozona centro responde a las crecientes amenazas que enfrentan sus ecosistemas, particularmente los incendios forestales recurrentes durante la temporada estival.
En Chile, explica el Dr. Daniel Veraguas, académico del Departamento de Ciencia Animal de Favet e investigador principal de la iniciativa, actualmente existe un reducido número de estos reservorios destinados a la preservación de material genético de especies nativas a nivel nacional y ninguno enfocado específicamente a las especies nativas del ecosistema de la zona central.
“Muchos carnívoros nativos heridos o abandonados llegan a centros de conservación. Desde estos animales se pueden obtener muestras para hacer cultivo celular, pero su almacenamiento debe ser específicamente en nitrógeno líquido para su correcta preservación a largo plazo, para lo cual se deben utilizar crioprotectores específicos, de lo contrario, se forman cristales de hielo que afectan su vida útil y funcionalidad. Con un criobanco funcional y un correcto manejo de las muestras, las técnicas de reproducción asistida pueden ser muy exitosas”, sostuvo el Dr. Veraguas, durante un seminario que lideró en Favet en el marco de este proyecto.
Para lograr el éxito de este proceso biotecnológico es fundamental articular una red colaborativa. En el caso de este proyecto FOVI, las instituciones que participan junto a la Universidad de Chile son la Universidad Andrés Bello en colaboración con el Centro de Rehabilitación y Reinserción de Fauna Silvestre de la Fundación Ñamku, y la Facultad de Medicina de la Universidad Católica del Maule. A nivel internacional, se contempla la colaboración con la Universidad CES de Medellín, representada por el Dr. Matteo Duque, orientada al desarrollo y aplicación de biotecnologías en medicina veterinaria, tanto en especies domésticas como silvestres.
Una de las principales acciones de extensión de la iniciativa es la generación de estos encuentros para difundir los objetivos del proyecto, la relevancia del uso de biotecnologías para la conservación de la fauna silvestre y el alcance que puede tener para el cuidado de los ecosistemas, desde el enfoque Una Salud, que considera que la salud ambiental, animal y humana están interrelacionadas entre sí.
“En el contexto sudamericano, países como Colombia, Argentina y Brasil ya han desarrollado iniciativas de criopreservación de fauna nativa. Sin embargo, en Chile estas experiencias aún son incipientes o poco visibilizadas. En este sentido, el seminario buscaba contribuir a la difusión de esta área de investigación y sentar las bases para la consolidación de una red de colaboración nacional e internacional”, afirmó el Dr. Veraguas.
Con la visita del Dr. Matteo Duque a Chile se realizaron en total tres seminarios, uno en cada institución académica, en Viña del Mar, Talca y La Pintana. En cada encuentro se compartieron experiencias sobre la necesidad de generar capacidades para contar con un criobanco, aplicar biotecnologías y sostener un adecuado proceso de reproducción.
“La reproducción asistida también es una herramienta de prevención de enfermedades genéticas o defectos congénitos que se generan a partir de la endogamia que es muy común en cautiverio”, puntualizó el Dr. Duque. Sobre la clonación, advirtió que es mecanismo con gran potencial para la conservación de especies nativas, pero debe hacerse en sus respectivos países, ya que las regulaciones de cada nación pueden transformarse en un gran obstáculo para su traslado.
Para concluir, el Dr. Veraguas señaló que "las biotecnologías reproductivas han transformado nuestra capacidad de comprender y manejar los procesos reproductivos en animales. Hoy contamos con herramientas que permiten no solo mejorar la eficiencia reproductiva en sistemas productivos, sino también aportar a la conservación de especies silvestres amenazadas mediante la preservación de material genético y el desarrollo de técnicas de reproducción asistida. Estos avances representan una oportunidad para generar soluciones innovadoras que contribuyan tanto a la sostenibilidad de la producción animal como a la protección de la biodiversidad”.