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Dorotea López, Prorrectora de la U. de Chile:

"Tenemos que trabajar coordinadamente, en equipo, para fortalecer el liderazgo internacional de la Universidad de Chile"

"Tenemos que trabajar en equipo para fortalecer el liderazgo internacional"
La Prorrectora Dorotea López dirigió durante ocho años el Instituto de Estudios Internacionales de la U. de Chile.
La Prorrectora Dorotea López dirigió durante ocho años el Instituto de Estudios Internacionales de la U. de Chile.
Su nombramiento fue respaldado de manera unánime por el Consejo Universitario el pasado 23 de junio.
Su nombramiento fue respaldado de manera unánime por el Consejo Universitario el pasado 23 de junio.
" Si logramos que las facultades trabajen más juntas y que la Universidad aproveche toda la riqueza de su diversidad disciplinaria, vamos a tener una institución todavía más fuerte y con mayor impacto en el país", dice la académica.
"Si logramos que las facultades trabajen más juntas y que la Universidad aproveche toda la riqueza de su diversidad disciplinaria, vamos a tener una institución todavía más fuerte y con mayor impacto en el país", dice la académica.

Durante 2025, mientras todavía dirigía el Instituto de Estudios Internacionales (IEI) de la U. de Chile, la profesora Dorotea López publicó cuatro artículos, se adjudicó dos proyectos de investigación, escribió un capítulo para un libro sobre las relaciones entre Chile y China, e hizo clases de economía internacional en postgrado. Hoy, sentada en su escritorio en la Prorrectoría de la U. de Chile, asegura que es un ritmo que no quiere perder. “Voy a seguir dictando un curso en el magíster y otro en el doctorado, y me gustaría seguir escribiendo”, dice.

Desde el 23 de junio, luego de que el Consejo Universitario ratificara por unanimidad la decisión de la rectora Alejandra Mizala, la profesora Dorotea López se convirtió en Prorrectora de la Universidad de Chile. Licenciada en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México, ha desarrollado su trayectoria académica principalmente en las áreas de economía internacional y política comercial, donde ha combinado docencia, investigación, gestión universitaria y vinculación con debates públicos sobre la inserción económica internacional de Chile y de América Latina.

Cuenta, además, con un máster en Economía por la University of Cambridge y es doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Chile. Tras llegar a nuestro país en 1998 y trabajar en el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Profesora López ingresó a la Casa de Bello en 2005, iniciando un camino en el Instituto de Estudios Internacionales, donde también ejerció como directora de la Escuela de Postgrado.

Hoy adelanta que el sello internacional de su trayectoria llega con ella a la Prorrectoría y que ese será uno de los énfasis explícitos de su gestión: “Tenemos que trabajar coordinadamente, en equipo, para fortalecer el liderazgo internacional de la Universidad de Chile”, dice.

-¿Cuál ha sido su trayectoria académica antes y después de llegar a Chile? 

Yo me vine a vivir a Chile en el año 1998 y empecé a trabajar para el Ministerio de Relaciones Exteriores, en la Dirección de Relaciones Económicas Internacionales como negociadora de servicios. Era difícil imaginar que una extranjera formara parte del equipo que negociaba un tratado en representación de Chile, pero debo decir que la experiencia y la acogida fueron siempre increíbles por parte del equipo chileno. Trabajé varios años hasta que volví a México cuando nació mi primera hija y entonces empecé a meterme en temas académicos. Después, en 2005, regresé a Chile y postulé al Instituto de Estudios Internacionales, donde mi interés era profundizar en temas de política comercial, junto a un equipo que lideraba el profesor Francisco Prieto. Así llegué al IEI, abrimos un magíster y trajimos una cátedra de la Organización Mundial del Comercio. Empecé a desarrollar distintos programas y, posteriormente, dirigí la Escuela de Postgrado. Hicimos un gran equipo donde me tocó tomar la Dirección del Instituto, con el cual implementamos proyectos que estaban listos, como la Licenciatura en Estudios Internacionales, y creamos tres magísteres más y el doctorado.

-¿Y qué fue lo que le hizo sentido del camino académico para que terminara quedándose ahí? 

Primero que todo, la parte humana y las posibilidades de contacto con gente que comparte intereses similares y, a la vez, distintos, con la que permanentemente estás aprendiendo y dialogando. Sin duda, la cercanía con las generaciones más jóvenes, que siempre te están abriendo y enseñando cosas nuevas. Creo que la academia es una carrera en la que te estás desafiando permanentemente, que te permite ser creativo y dialogar con una comunidad muy rica desde muchos puntos de vista. La Universidad de Chile te ofrece esa complejidad, y particularmente los estudios internacionales eran un lugar donde interactuaban muchas disciplinas. Eso me hizo aprender y, probablemente, ampliar el foco de la formación más rígida. 

El IEI fue una maravillosa experiencia porque crecimos juntos y formamos un muy buen equipo. Esa es otra de las cosas que a mí me gustan de la academia: que te permite hacer equipo. Es un ambiente que fomenta y premia mucho más la colaboración que otros, más individualistas. Eso me hizo mucho sentido en la academia. Además de la libertad que te da el trabajo y la amplitud de los temas y oportunidades que abre una Universidad como la Chile.

-Usted viene de dirigir durante ocho años el Instituto de Estudios Internacionales, ¿cuáles fueron los ejes principales de su gestión? 

El Instituto debía seguir posicionándose en América Latina como referente en los estudios internacionales. Y en esa dirección teníamos que invertir. Por eso fue tan importante el apoyo que nos brindaron programas como el Fondo de Inversión para el Desarrollo Académico (FIDA) o el Programa de Estímulo a la Excelencia Institucional (PEEI), porque nos ayudaron a consolidar el Instituto, a traer gente nueva, a invertir, y el sueño de VM20 también era un proyecto que nos permitía crecer, ampliarnos. No solamente hicimos tres programas de magíster más, sino también de doctorado y de licenciatura; entonces, eso nos permitía contar con el ciclo educativo completo. Eso nos fue dando suficiente respaldo para traer a nuevos académicos y académicas que han ido fortaleciendo de manera increíble el IEI. Hoy día, el Instituto continúa en esa senda, con un equipo muy comprometido y cada vez con mayor cobertura de los temas internacionales que hoy están más presentes en nuestra Universidad y en el futuro de nuestros y nuestras estudiantes.

-¿Qué aporta esa trayectoria a la Prorrectoría? ¿De qué manera su experiencia en asuntos internacionales impregnará su función como Prorrectora? 

Creo que ese es uno de los sellos que puedo aportar al trabajo de la Prorrectoría, con el equipo. La Rectora ha planteado con mucha claridad que la inserción internacional debe ser un eje transversal de esta gestión. La Universidad de Chile tiene mucha cooperación internacional. Con el tiempo he aprendido que eso se tiene que reflejar en cómo la comunicamos, en cómo la hacemos llegar a nuestros estudiantes y a nuestros profesores, en cómo determinamos nuestras prioridades. No cabe duda de que nuestros estudiantes van a vivir en un mundo mucho más integrado globalmente, independientemente de si se va a fragmentar o no: como Universidad tenemos que buscar ampliarles el espectro, hacerlos ciudadanos globales. Eso pasa por muchas estrategias de internacionalización que tenemos que continuar implementando sobre lo que ya existe. Hay una muy buena base a la que se le puede dar continuidad y con la que se pueden crear nuevos proyectos. 

Queremos apoyar a las facultades y trabajar con ellas en sus procesos de proyección internacional, de inserción de sus estudiantes, académicos y de la investigación. En eso estamos muy coordinados con el excelente equipo de Vicerrectores que acompañan este mandato. Tenemos que trabajar de manera mucho más coordinada para impulsar el liderazgo internacional de la Universidad de Chile.

-Entre las labores que desarrolla la Prorrectoría está la administración de Casa Central y su cuidado. ¿Había trabajado antes en la Casa Central? ¿Cuál ha sido su impresión del edificio en estas primeras semanas? ¿De qué forma trabajará para potenciar su imagen y resguardar su valor patrimonial?

Es mi primera vez habitando la Casa Central, pero lo que sí he hecho desde hace muchos años es ser participante regular de los Consejos Universitarios, y yo diría que hoy tenemos una Casa Central más bonita, más cuidada. La antigua Prorrectora, hoy Rectora, realizó cambios muy importantes, comenzando por la cubierta del techo que impedía hacer muchas otras mejoras, y que ha sido esencial en estos temporales de lluvia. La Casa Central es un monumento histórico, es patrimonio del país, y ella lo entendió así y fue haciendo obras muy importantes. También hay muchísimas más cosas que no son tan visibles como el techo. También están las modificaciones que se hicieron en el Archivo Central Andrés Bello, de enorme relevancia para nuestro patrimonio. Los egresados tienen un cowork de Alumni que pueden visitar, y cada día más actividades para que continúen vinculados a su universidad. Todas esas mejoras habilitaron el proceso para que continuáramos con otras. Por ejemplo, ahora estamos viendo la fachada. Creo que la Casa Central tiene mucho potencial y me encantaría que tuviéramos más visitas de todas y todos los académicos, y de todas y todos los estudiantes; que vinieran a conocer y a habitar la Casa Central, que pertenece a toda la comunidad y al país.

Yo trabajé muchos años en el centro, pero luego me fui a Providencia. Había olvidado la energía que tiene este lugar. La Casa Central no es solo el edificio principal de la Universidad; es parte del patrimonio del país y quisiera que fuera un espacio mucho más vivido por nuestros estudiantes, académicos y también por la ciudadanía.

-¿Qué proyectos estratégicos se impulsarán durante su gestión? 

El principal es el que comentamos anteriormente, el de la internacionalización. Considero realmente un cambio en una institución cuando logra vincularse e insertarse al mundo, conocer otras culturas, aprender en la diferencia y en la similitud, y creo que la nuestra lo ha hecho bien y hay que continuar fortaleciéndolo, porque el contexto internacional es altamente dinámico, y una buena estrategia para nuestro futuro hace la diferencia. Otro proyecto que me mueve mucho es el de la filantropía. Creo que la Universidad a uno le entrega mucho y te das cuenta de lo valioso que es el paso por la Universidad, no solamente por las oportunidades laborales o las posibilidades de movilidad social, sino por todo lo que te entrega como persona a lo largo de tus años universitarios, por cómo te forma integralmente y cómo aporta a construir una mejor sociedad. Yo creo que luego, en la vida, uno tiene que aprender a devolver ese aporte o a tratar de apoyar a la institución que te formó. No me refiero solamente a apoyar con becas a los estudiantes. A mí me gustaría levantar un lindo proyecto de filantropía dentro de nuestra Universidad, y eso tiene que ver con que la Prorrectoría también esté a cargo de los egresados y las egresadas. Queremos invitarles a volver a mirar sus espacios, sus estudiantes, su investigación. Creo que, si queremos vivir en una mejor sociedad, hay que estar dispuestos a saber agradecer y a saber retornar, y a entender que también nos alimentamos de esa filantropía: la invitación aquí es a embellecer la ciudad donde tú vives, a generar más investigación para entender mejores cosas que te van a ayudar a vivir, y a educar a más gente que va a construir una sociedad mejor. En el fondo, la filantropía no es solo agradecimiento, también es responsabilidad.

-Por la relevancia y el lugar que ocupa la Universidad de Chile en la historia, ¿qué rol le cabe a la persona que encabeza la Prorrectoría de la U. de Chile en la educación superior nacional? 

La Prorrectoría debe procurar coordinar mejor los esfuerzos internos de la Universidad para que esta participe en la vida nacional. Las distintas vicerrectorías y facultades trabajan mucho para generar espacios de diálogo y de políticas públicas, y uno de los objetivos de esta gestión es que podamos coordinarnos más, dialogar más y buscar más soluciones en conjunto. Esto se dice continuamente, pero es verdad: cada vez los problemas son más complejos, por lo que las soluciones no están en una sola facultad, en una sola disciplina ni en un solo lugar de la Universidad. Creo que el rol de la Prorrectoría también tiene que ver con ser capaz de coordinar esas acciones, de tal manera que impacten en la vida nacional, en la política pública, que respondan a los desafíos que el país tiene en educación, en materia minera, en ciencia, en escalamiento productivo. Lo apasionante de este lugar es que está abierto a escuchar a la Universidad y trabajar para seguir haciéndola cada día más grande en todo el sentido integral de la palabra. Queremos ser una Prorrectoría que apoye a las facultades, que las ayude, que sea habilitante para que puedan crecer e integrarse entre ellas y desarrollar proyectos conjuntos. Si logramos que las facultades trabajen más juntas y que la Universidad aproveche toda la riqueza de su diversidad disciplinaria, vamos a tener una institución todavía más fuerte y con mayor impacto en el país. Ese es el desafío que más me entusiasma. Lo más relevante es estar presente para apoyar a la Rectora en este proyecto institucional. Ella tiene una desafiante y compleja tarea por delante y ha depositado su confianza en este equipo.