La Red de Igualdad de Género del Consorcio de Universidades del Estado de Chile (CUECH), dio un paso decisivo en la construcción de un marco común para la igualdad y no discriminación de género en el sistema universitario estatal. En el marco del Proyecto RED 24994 —orientado a generar capacidades e instalar estándares de igualdad para el fortalecimiento del aseguramiento de la calidad—, el CUECH lanzó la campaña “En las Universidades Sí importa!, que busca visibilizar el trabajo colaborativo de las dieciocho universidades estatales del país, dirigido a transformar sus instituciones desde un enfoque de derechos.
Este proyecto consiste en que cada universidad desarrollará un diagnóstico de brechas y un plan de acción para abordarlas en un plazo de dos años, proceso que comenzó en 2025 con una serie de jornadas nacionales, donde se trabajó en el diseño de metodologías, políticas y mecanismos que permitirán instalar procesos transversales de igualdad y no discriminación. El resultado de este proceso es una hoja de ruta compartida para avanzar hacia planteles más justos, seguros y comprometidos con la igualdad de género como parte de su identidad, sostenida sobre tres convicciones: la articulación entre equipos, la coherencia entre políticas y estructuras internas, y la certeza de que el trabajo en red permite avanzar de manera más sólida.
Un trabajo en red que recorrió el país
Este proceso se desarrolló a lo largo del año 2025 en tres jornadas nacionales. La primera se realizó en abril en la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM); la segunda, en agosto en la Universidad de Valparaíso; y el cierre tuvo lugar los días 20 y 21 de noviembre en las oficinas del CUECH, en Santiago. En estos encuentros, las universidades trabajaron en metodologías, políticas y mecanismos que permitirán instalar procesos transversales de igualdad, reconocimiento y no discriminación.
Para el consorcio, se trata de un eje identitario. "Las 18 universidades agrupadas en el CUECH están marcando un hito mediante el Modelo de Estándares de Igualdad de Género y No Discriminación. Este esfuerzo busca transformar la gestión universitaria integrándola como una pieza clave de la modernización del Estado. Al articularse con los criterios de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), el modelo convierte la igualdad en un indicador medible de calidad institucional y desempeño administrativo, trascendiendo la respuesta reactiva", señala Alejandra Contreras, directora ejecutiva del CUECH.
El modelo colectivo se construyó sobre la experiencia previa de nuestra Universidad en materia de estándares de igualdad, y en esta línea, Carmen Andrade, directora de Igualdad de Género de la Universidad de Chile, destaca el alcance de la iniciativa: "Las universidades del Estado cumplimos un rol público y una responsabilidad de incidencia social que va más allá de nuestras aulas. Por eso, nuestro compromiso con la igualdad de género y la no discriminación no es un componente accesorio: responde directamente a nuestra misión formativa y al deber de contribuir, desde los derechos humanos, a la construcción de una sociedad más justa. Por esto mismo, la experiencia de nuestra universidad en el proceso de reconocimiento en estándares de igualdad siempre estuvo pensada para ponerla al servicio de las demás instituciones del Estado. Hoy hemos construido un proyecto colectivo sobre la base de ese modelo, aplicándolo a la realidad de cada universidad".
La igualdad y no discriminación de género como estándar de calidad
Más allá de su dimensión de derechos, el modelo instala la igualdad como un indicador medible de calidad institucional. Al articularse con los criterios de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), propone una matriz de indicadores que norma con métricas concretas la equidad en la docencia, la investigación y el acceso a cargos de alta dirección, favoreciendo procesos más transparentes en la conducción de las instituciones públicas.
De este modo, la transversalización de la perspectiva de género deja de ser un discurso para convertirse en un estándar de gestión y excelencia, integral a toda la cultura institucional.
El proyecto interpela brechas que el diseño institucional históricamente invisibilizó: las barreras en la adjudicación de fondos de investigación, la masculinización de áreas clave para el desarrollo tecnológico del país y la carga invisible de los cuidados. Abordarlas desde las instituciones públicas no solo es una cuestión de justicia, sino también una condición para una educación superior de mayor calidad.
Con la mirada puesta en su hoja de ruta hacia 2027, las universidades del Estado ofrecen una experiencia replicable para el conjunto del sector público. El mensaje de los planteles estatales es directo: la igualdad de género no es un apéndice de la calidad educativa, sino una de sus condiciones fundamentales.