“Síndrome del impostor”: este es el nombre del concepto acuñado por las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes en 1978 para denominar un peculiar fenómeno que estaban estudiando, en el que personas con alto rendimiento que, a pesar de sus logros objetivos, se sentían farsantes.
Cómo superar este fenómeno, que afecta a profesionales competentes y exitosos que, sin embargo, creen que sus éxitos son fruto de la suerte o que prontamente serán descubiertos como incompetentes, fue parte de lo abordado por Gabriela Salvador, ingeniera comercial de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) y directora ejecutiva de Vantrust Capital, quien compartió su experiencia con la comunidad Alumni U. de Chile a propósito del taller “Atrévete a ocupar tu lugar: cómo superar el síndrome del impostor en la vida profesional”.
Existen varios tipos de impostor. Por ello es preciso descubrir cuál se acerca más a cada experiencia. Entre ellos están los denominados “superman” o “superwoman”, quienes asumen todos los roles y se sobrecargan como una forma de sentir que están haciendo las cosas bien.
También está la eterna o el eterno estudiante, que obtiene sin cesar títulos y certificados para sentirse competente y no pasar a la acción. Otro tipo es la o el impaciente, una persona que, si no logra algo al primer intento, siente que no sirve para la tarea. Además, está la persona solitaria, que nunca pide ayuda porque hacerlo significaría admitir que hay algo que no sabe.
Otra clave entregada por Gabriela Salvador fue la necesidad de separar la sensación de la evidencia. Sentirse impostor es solo una autopercepción, no un hecho objetivo. Para ello, la titulada de la Universidad de Chile sugirió tener los logros a la vista y apropiarse de ellos. De esta manera, queda más claro que existe un camino construido a partir de logros y aprendizajes. Contó que ella misma lo ha implementado en su oficina con un estante que alberga sus diplomas y premios.
Un tercer aspecto señalado por la especialista es lo oportuno que es hablar de este tema, pues genera identificación con más personas y, de este modo, permite poner esas sensaciones en perspectiva.
La última invitación que hizo fue a atreverse. “¿Quién de ustedes se va a atrever a hablar en la reunión de mañana?”. Aunque no siempre se tengan todas las respuestas, planteó: “Es relevante confiar en las propias capacidades y no dejar de actuar en el entorno laboral. Así, se puede avanzar frente a la procrastinación, el desgaste, la sobrecarga y las limitaciones que puede generar este fenómeno”.
Un encuentro con la comunidad de egresadas y egresados
Más de cien tituladas y titulados llenaron la Sala Eloísa Díaz de Casa Central el pasado 26 de agosto para escuchar estas claves que devienen de la experiencia de Gabriela Salvador.
Esta instancia forma parte de los talleres de desarrollo profesional que mensualmente Alumni U. de Chile ofrece a las tituladas y los titulados de todas las unidades académicas. Por ejemplo, este año se ha abordado la importancia de la marca personal en el entorno de trabajo y la ayuda que brinda la inteligencia artificial para construir estrategias de crecimiento en la vida laboral.
“La Universidad de Chile es mi alma mater, es el lugar donde me formé, generé mis amistades, aprendí la forma de liderar”, dijo la ingeniera comercial en la instancia. En sus aulas, agregó, se empapó de una forma de mirar el territorio que ha propiciado su compromiso social, especialmente con emprendedores de diferentes regiones del país. “Si no hubiera estudiado en la Chile, estaría muy lejos de eso”, finalizó.