Santiago Videla es parte de “Los Cóndores”, la selección chilena de rugby que ha entregado dos grandes alegrías al país: haber participado en el Mundial de Francia el 2023 y clasificar al de Australia, convocado para el próximo año. Además, pertenece a la primera generación de rugbistas profesionales en Chile.
Actualmente juega en el puesto de “apertura” en el equipo “Chicago Hounds”, antes lo hizo por "Miami Sharks", ambos equipos de la Major League en Estados Unidos. Sobre su rol en el equipo comenta que le gusta pensar que lidera con acciones, intenta empujar a sus compañeros “para que sean mejores, para que el equipo lo sea. Y yo, empujarme a ser mejor todos los días”.
Pero antes de ser rugbista profesional, Santiago fue estudiante de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile. Explica que la “decisión de estudiar ingeniería comercial no fue muy profunda, no había nada que me gustara tanto como para especializarme”. Recuerda que cuando “uno es chico escucha que la ingeniería comercial abarca varios rubros, es bien amplio después en el ámbito laboral, así es que por eso elegí ingeniería comercial”. Su primer año lo cursó en otra universidad. Sin embargo, “no me gustó cómo fue el trato a los deportistas. Tenía amigos que estudiaban en la FEN y ellos sí estaban teniendo más facilidades de parte de la facultad, así es que me cambié a la FEN el año siguiente”. Cuenta que en marzo de 2018 comenzó su primer semestre en la Universidad de Chile. “Por distintas razones no tuve beca deportiva o económica, pero las facilidades académicas estuvieron. Los profesores, la facultad, siempre estuvieron presentes, dispuestos a ayudarnos, a que nuestras prioridades fueran los entrenamientos y, a la vez, compatibilizarlo con la U, así que nunca nos pusieron un problema con eso”.
Recuerda que lo que le gustó de la FEN es “el compromiso que tienen con el estudiante para que siga su sueño y que decida cuál es su prioridad. Y si es el deporte, poder compatibilizarlo con la universidad”. Dice que las y los profesionales de la FEN le hicieron sentir “que realmente estaban orgullosos de tener seleccionados estudiando en su facultad. Eso te lo hacen saber. Siempre se encargaron de estar encima tuyo, preocupados de que no haya tope horario con el entrenamiento. De su parte entregan eso y esperan que, de vuelta, uno sea responsable en la universidad”.
Pasión en chunchos y cóndores
Cuando piensa en palabras que definan a la Universidad de Chile dice: “Pasión acompañada de orgullo. La FEN siempre ha sido una de las facultades más destacadas de Sudamérica. Entonces la gente que egresa tiene mucho orgullo de haber salido de esa facultad, mucho orgullo de representarla en el deporte también; entonces creo que se ha generado ese sentimiento de pasión y orgullo por ser de la FEN”.
Luego de tres años de egresado, siente que durante su época universitaria pudo dar lo mejor de sí en el deporte y también en la carrera. “Me imagino que ahora (los estudiantes) deben tener aún más facilidades, porque hay más visibilidad”. Para nadie es una sorpresa que el deporte chileno ya no es sinónimo de fútbol y que lo generado por la selección chilena de rugby, “Los Cóndores”, ha estado cargado de emoción y ha llegado a un público más masivo que antaño. “El deporte chileno, fuera del fútbol, está logrando grandes cosas. Entonces me imagino que la facultad está más al tanto de que los estudiantes tienen que tener aún más flexibilidad en cómo organizar su semestre”. Particularmente, sostiene: “La U me ayudó a ser organizado, a priorizar mis tareas, a ser responsable y cumplir con las cosas que tengo que hacer en el día a día, con la universidad y con el rugby”.
En ambos roles, estudiante y deportista, se requiere disciplina, responsabilidad y compromiso. “Es clave priorizar lo que uno quiere lograr”, dice convencido. En su caso fue tener buenos resultados en todos los ámbitos. “Es clave saber cómo manejar los tiempos de la semana, cuánto dedicarle a cada cosa y entender que va a haber cosas que uno va a dejar de lado”, como las actividades sociales, por ejemplo. Y eso, para él, no es sacrificio. “A veces uno tiene que dejarla de lado porque hay que entrenar, estudiar o jugar un partido”, pero no lo considera una pérdida, porque es lo que más le gusta, “es una elección, una decisión, nadie me está obligando a hacerlo”.
Primera generación
Hoy Santiago es rugbista profesional de la Major League en Estados Unidos, pero no siempre se proyectó así. Antes no existían rugbistas profesionales en Chile. Los chilenos jugaban en Europa o en otra liga. Y en 2021 se creó el primer equipo profesional, los “Selknam”. “Fuimos un grupo de 30 a 35 personas que pasamos a ser los primeros rugbistas chilenos profesionales”. En esa época Santiago estaba en la mitad de sus estudios de ingeniería comercial, “quería terminar mi carrera y, probablemente, ejercer como ingeniero comercial. Pero se fue dando que el rugby en Chile empezó a mejorar, a tener resultados, clasificamos a nuestro primer mundial, lo jugamos, empezamos a ser ambiciosos y el mundo privado y el público nos empezó a ayudar. Así fue como el rugby fue creciendo, fuimos logrando cosas grandes y lindas y se me dio”, comenta. “O sea, todavía no he ejercido como ingeniero comercial; llevo años como rugbista profesional y estoy seguro de que todo lo que he aprendido como rugbista nunca lo podría haber aprendido como ingeniero comercial”.
Con esta afirmación se refiere a “lo que significa vivir con un equipo todos los días; tener un propósito individual alineado con el grupal; entender que habrá días bajos y otros altos, lo importante es seguir enfocado en el propósito”. Para él es importante mantener los valores dentro y fuera de la cancha. “Como equipo, con ‘Los Cóndores’, creamos un código de conducta, un código de honor, que está bien definido e intentamos seguirlo al pie de la letra”.
Entre los principios del rugby está “el respeto, la humildad, la ambición”, sostiene. “El respeto es un valor muy grande, porque no es sólo hacia el rival, sino también es hacia el referee, hacia tu compañero, hacia uno mismo”; significa cumplir con el horario, dar el 100% dentro de la cancha y seguir las reglas, “en el rugby si uno le habla al referee sin ser el capitán, puede ser sancionado”.
En su trayectoria deportiva, los hitos fueron las clasificatorias al Mundial. “La primera clasificación fue sorpresiva. Veníamos trabajando lo que queríamos, pero nos llegó a todos muy de sorpresa y la emoción fue mucha. En cambio, el año pasado, sabíamos que era un equipo más maduro, que ya había jugado un mundial. Y estábamos convencidos de que íbamos a ganar. Y se dio en Chile también, eso es algo que no pasa mucho. El cierre fue en el Estadio Sausalito, en Viña, con nuestra gente, con nuestros amigos, con el público chileno y todo el escenario estuvo a la altura para que se lograra el objetivo. Y fue tremendo. ‘Los Cóndores’ tenemos dentro de nuestro ADN ser perseverantes, ambiciosos, también humildes para reconocer dónde estamos parados. Todavía estamos en el número 16 del mundo y tenemos que demostrarlo en cada partido”.
Sobre sus proyectos a futuro dice que no los tiene definidos. “Ahora tengo la cabeza 100% en la gira de noviembre. En tres semanas vamos a ir a jugar la segunda parte de la Nations Cup a Portugal, contra Portugal; en España contra España, y en Francia contra Zimbabue. Son los últimos tres partidos del año con ‘Los Cóndores’ y vamos a salir a buscar el triunfo. Después, en el mediano plazo, sería el Mundial en Australia el próximo año. Y luego de eso, la verdad es que no lo he pensado muy bien”.
Mirando el presente asegura que “el mayor legado que estamos dejando son las nuevas generaciones que vienen saliendo de ‘Cóndores M20’, que están cumpliendo el proceso completo en las menores y ahora están logrando el sueño de ser rugbistas profesionales”. Para lograrlo ha aprendido “a ser consistente, a perseguir sueños, a creer que en verdad los sueños se cumplen cuando un grupo está unido, cuando tiene un propósito o está comprometido con una misma causa; he aprendido a ser ambicioso también. Hemos logrado grandes cosas, pero aún queremos lograr más”.