Discurso del Prof. Luis A. Riveros, Rector de la Universidad de Chile, en Ceremonia de Bienvenida a los alumnos del Programa de Bachillerato.

Mi deber primero, ciertamente, es darles la bienvenida a la Universidad, y dar, entonces, este empujón de partida en lo que desde hoy día significa para ustedes la permanencia en esta Institución unos 5 ó 6 años para que puedan finalmente graduarse en lo que ustedes decidan, que ha de ser en el ámbito que más les favorezca. Y claro, yo comenté que estaban ustedes muy tranquilos, muy formales y quizás tensos, pero una cosa sí que va a ser importante que mantengan en mente, es que esta primera reunión en la Universidad no se les va a olvidar nunca, porque a ninguno de nosotros se nos ha olvidado esa primera oportunidad en que alguien nos dijo: "bienvenidos, ésta es la Universidad, hagan lo que puedan". Nos dijeron cosas y eso nunca se nos olvidó, porque la universidad marca, y sobre todo en esta Universidad, jóvenes, porque ustedes están en un Salón que tiene 130 años de existencia, y por aquí han pasado miles de estudiantes que inician la Universidad o que salen de la Universidad y, por lo tanto, esa carga histórica que tiene mucho también de carga espiritual, obviamente que debe entrar también en ustedes en el compromiso de ser estudiantes universitarios.

Muchas veces nos preguntan ¿qué es una buena universidad?. Y hoy día, cuando es fácil arrendar casas grandes o construir edificios, muchos creen que universidad es aquello que tiene bonitos ventanales, salas de clases bien implementadas, buenos accesos y bonitos carteles. Pero una universidad es más que eso, una universidad son fundamentalmente sus profesores y sus estudiantes, y una universidad será buena si los profesores son buenos y los estudiantes son buenos y, por lo tanto, eso nos aleja de una cosa que hoy día se ha puesto un poquito de moda, y es que los estudiantes son clientes de un sistema y están acá porque pagan mensualmente, hacen cumplimiento de sus obligaciones y pasan a ser buenos estudiantes porque cumplen con esas obligaciones. En esta Universidad no; ni tampoco en esta Universidad es un buen profesor aquél que viene a hacer las clases, no importa lo que ocurra dentro de la clase, no importa que el profesor venga con unos apuntes que son de cuando él estudió en la universidad y repite como loro todos los años la misma clase, con las mismas materias y la misma carga académica de trabajo para los estudiantes; no. Aquí nuestros profesores están obligados a ser innovadores, aquí nuestros profesores están obligados a pensar, a estar pensando en sus temas, están obligados a investigar y procuramos que aquél que no lo hace va a tener, finalmente, que irse de la Universidad. Aquí todos nosotros, desde el Rector para abajo, tenemos la obligación de estar pensando en nuestras disciplinas, de estar tratando de contribuir a que las cosas marchen adelante y probablemente más rápido. Nuestros profesores tienen que ser en esta Universidad por lo menos agentes de cambio, de cambio permanente en su disciplina, en su hacer y, por lo tanto, aquí no aceptamos que el profesor venga a hacer todos los años la misma cuestión. Aquí nosotros privilegiamos que el profesor esté en la Universidad, hay también profesores de tiempo parcial, porque son muy importantes, pero esta Universidad no es de profesores de tiempo parcial, es de profesores que están dedicados al trabajo universitario y realizan dos, tres o cuatro cursos por año, y el resto del tiempo a investigar y a escribir en sus disciplina, en lo que quieran, y tienen que poner sus ideas en juego, en discusión, con sus pares académicos de aquí y de otras partes. Esa es la obligación de un académico.

Por eso es que creemos que tenemos una buena Universidad, porque nosotros tenemos los mejores académicos, y los tenemos además por otra razón que es muy importante: en esta Universidad no se prohiben libros, no se prohiben ideas, no se prohiben formas de pensamientos de ningún tipo, porque una universidad debe ser amplia, abierta, tolerante, debe sí exigir naturalmente respeto por las ideas, debe exigir que las ideas de uno sean contrarrestadas con las ideas de otros, debe exigir que exista el respeto de las personas y por las personas, pero aquí no hay prohibiciones de ningún tipo, y las obligaciones básicas son cumplir con el trabajo académico. Eso nos hace una buena universidad: profesores que están comprometidos en esa manera de mirar al conocimiento, en esa manera de practicarlo y en esa manera de llevarlo hacia ustedes.

Y también nos preguntan, entonces, bueno ¿qué es lo que es un buen estudiante?. Y una vez un Rector de una universidad, cuyo nombre no vale la pena mencionar, decía que los buenos estudiantes eran aquellos que pagaban religiosamente todos los meses, será, según él, porque cuando el estudiante pagaba es porque está contento con la universidad, y si está contento con la universidad, es porque le está yendo bien, por lo tanto, es un buen estudiante. Ergo: el buen estudiante es el que paga. Y una señora también Rectora de otra universidad, también de estos nombres fantasiosos, decía que ella tenía muy buenos estudiantes, porque ellos iban muy ordenaditos siempre a la universidad: pelos cortos, no había aros, las niñas no tenían trajes demasiados vistosos ni exhibicionistas y, por lo tanto, ella veía en ese contingente de estudiantes a gente muy ordenada, muy comprometida y, por lo tanto, eran buenos estudiantes.

La verdad es que a nosotros no nos importa cómo vienen y quién viene a esta Institución. Nos interesa, naturalmente, el piso que hemos puesto, los puntajes de ingreso, toda esta cuestión que ustedes ya pasaron, pero para nosotros, jóvenes, el buen estudiante es aquél que trae las mejores preguntas a esta Casa. No nos interesa el que anda repitiendo lo que dijimos ayer, no nos interesa el que repite lo que dicen los textos, no nos interesa el que le pone más de lo mismo a todo. Nos interesan las buenas preguntas, las preguntas inteligentes, las preguntas que a nosotros los profesores nos arrinconan, y que tenemos que decir: "mire, déjenme pensarlo, mañana les traigo las respuestas". Nos interesa eso, porque, primero, crea un ambiente de trabajo universitario y, segundo, porque eso nos garantiza que nuestros profesores tienen que estar pensando en los temas, ya que no tienen estudiantes que se conforman con lo que uno dice de primera instancia, porque tienen estudiantes que siempre van a levantar el dedo para pedir un poco más, y ese poco más es lo que permite que esta Universidad siga progresando, siga teniendo sus mejores académicos y sus mejores estudiantes.

Aquí uno viene a aprender, aquí uno viene a formarse en lo que nosotros tenemos como intención estratégica en esta Institución y no lo ocultamos: formar los líderes para este país; lo hemos hecho por 161 años y lo vamos a seguir haciendo aunque a muchos no les guste. En esta Universidad se han formado los directivos del sector privado y del sector público, en todos los ámbitos, y ahí están, no voy a nombrarlos, pero ahí están y vamos a seguir haciendo eso, pero a nosotros no sólo nos interesa formar profesionales, muy comprometidos con su trabajo, ya van a aprender ustedes de eso, sino que también nos interesa formar personas que tengan un sentido de servicio al resto, que no crean que todo debe tener un signo peso, que sientan también un compromiso con los otros seres humanos que están allá fuera, muchos de ellos, que han permitido que esta Universidad funcione y que nosotros estemos acá y tenemos de alguna manera que retribuir también a eso con nuestro trabajo, con nuestra capacidad, con nuestro compromiso, con nuestra dedicación.

Uno se viene a formar también acá como un ser humano, hoy día escasean, pero es muy importante producir más seres humanos que tengan valores, que tengan valores que se vinculen con el respeto por las personas, el respeto por la vida, el respeto por el futuro, el respeto por los niños, el respeto por los ancianos, el respeto por una sociedad, que no sólo debe crecer materialmente, sino que también debe crecer profundamente, y eso también es parte de nuestro trabajo en esta Institución, y de eso también estamos preocupados y estamos comprometidos, porque nuestra tarea no sólo es producir, insisto, ingenieros, médicos, abogados que son todos los de primera línea del país, sino también producir los mejores en ese sentido humano que tanto necesita nuestra sociedad hoy día.

Hay otra cosa que es muy importante, a esta Institución uno viene también a ponerse la camiseta, a defenderla, a quererla, porque la Universidad de Chile no es de estas universidades que construye una casita por ahí, coloca avisos bonitos para atraer a estudiantes: ésta es la Universidad de Chile, es la Universidad nacional y pública del país, es la Universidad que ha construido este país, es la Universidad de donde han salido las ideas que han permitido que este país esté donde esté, mal que mal, por lo tanto, hay que defenderla, hay que quererla y saberla apreciar y, como muy bien lo ha dicho el Decano Oyarzún (1), hay que saberla mejorar permanentemente. Aquí el Rector no es el gerente de esta Institución, el Rector es el representante que la guía por decisión de los académicos, y toda la comunidad universitaria tiene esa tarea fundamental de seguir construyéndola y mirándola hacia el futuro para que Chile siga teniendo por siempre una Universidad de Chile.

Bienvenidos jóvenes, esperamos su esfuerzo, su dedicación, su empuje, oblíguennos a ser cada día mejor, porque ustedes pueden mirar a 30 años, a nosotros ya nos cuesta mirar a 10 años, y ustedes tienen esa fuerza y esa capacidad, nosotros hemos seleccionado a los mejores en el sistema, pero tienen que entregarnos aparte de sus capacidades intelectuales, esa capacidad moral, fuerte de los jóvenes que permite avanzar, que permite crecer, que permite, en definitiva, construir una gran Universidad.

Bienvenidos, gracias.

 

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Notas
1. Prof. Pablo Oyarzún, Decano de la Facultad de Artes.
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