Planificación urbana y salud:

Especialistas de PROMA reflexionan sobre la necesidad de ciudades sostenibles y resilientes para las generaciones del futuro

Las ciudades son responsables de más de la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a nivel global y se estima que para el año 2050, el 70% de la población mundial vivirá en entornos urbanos, de acuerdo a la ONU. En una nueva celebración del Día Mundial del Urbanismo, especialistas de la Universidad de Chile, a través del Programa Transdisciplinario de Medioambiente (PROMA), reflexionaron sobre este tema buscando ser un aporte para enfrentar este desafío global.

Esperando avanzar hacia espacios “inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”, la ONU estableció, dentro de sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, el desarrollo de ciudades y asentamientos humanos que atiendan el deterioro ambiental, problemas de movilidad y calidad del aire, aumento de temperaturas, problemas para acceder al agua y la gestión de lluvias.

En América Latina y el Caribe las urbes superan los niveles de consumo y el crecimiento de los habitantes amenaza con profundizar los problemas sociales y económicos. De acuerdo con la académica del Programa de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, Tania Alfaro, “en nuestra región el 80% de la población está urbanizada y eso tiene consecuencias desde el punto de vista de la salud, para bien y para mal, pero esto también representa una oportunidad”.

De acuerdo con la especialista, todo es una suma de desafíos que obligan a los gestores locales a tomar medidas para fomentar la resiliencia y adaptación de las ciudades del siglo XXI que ocupan solo el 2% de la superficie de la Tierra.

Planificación y gestión de las comunidades urbanas en Chile

En Chile, existe una creciente urbanización que alcanza un 90% de la población total del país. Pese a que vivir en lugares urbanizados permite un mayor acceso a la salud y, en consecuencia, una mayor esperanza de vida, la desigualdad y pobreza se ve acrecentada, pues, de acuerdo con el Banco Mundial (BM), debido a la desaceleración económica, se prevé que la pobreza aumente al 10,5%, durante 2022, dato que durante 2017 estaba en 7,5%”.

En ese sentido, para Marianela Castillo, economista y estudiante del Programa de Doctorado en Salud Pública de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, esto puede tener en nuestro país una serie de efectos.

“Tenemos el caso del Gran Santiago que ha crecido mucho hacia la periferia en donde hay muchas ‘comunas dormitorio’ y eso implica que, aunque tengan un transporte eficiente, pasan horas en buses y esto impide, por ejemplo, que las personas puedan hacer actividad física, alimentarse bien o compartir con la familia”, puntualizó Castillo.

En esa línea, la profesora Alfaro enfatizó que los efectos a la salud varían entre una “mayor morbimortalidad en lugares que tienen menos áreas verdes, aumento de enfermedades cardiovasculares por la contaminación atmosférica (...), además de niveles de contaminación acústica asociados a trauma acústico que también tiene una relación directa con la salud mental y el estrés”.

Castillo y Alfaro coincidieron en la importancia de mirar a los distintos espacios geográficos que posee el país para poder desarrollar comunidades sustentables. “La equidad geográfica en el desarrollo es una de las claves principales para caminar hacia un urbanismo sostenible y ecológico”, agregó la economista.

SALURBAL, el proyecto de salud urbana para América Latina

Salud Urbana en América Latina (SALURBAL) es un proyecto de investigación multinacional coordinado por la Escuela de Salud Pública de Dornsife y basado en el Colaborativo de Salud Urbana de Drexel, en el que ambas expertas participan en representación de la Casa de Bello.

El propósito de este proyecto, integrado por más de 14 universidades de EE.UU y Latinoamérica, es estudiar cómo los entornos y las políticas urbanas impactan en la salud de las ciudades latinoamericanas, a través de datos preexistentes sobre demografía, mortalidad y factores de riesgo.

Castillo se encuentra haciendo su tesis de doctorado en esa área, en específico, en cómo el ambiente urbano construido en el Gran Santiago puede facilitar o no la oportunidad de realizar actividad física de sus habitantes.

Por otro lado, entre los hallazgos más notables de esta gran investigación de cinco años, Alfaro destaca la relación del consumo de alimentos saludables y los traslados; la relación obesidad-segregación social, entre otros aspectos.

“Uno de los objetivos es tratar de incidir en la política pública mostrando los resultados obtenidos. Nosotros como Latinoamérica podríamos utilizar esta información para diseñar ciudades y trabajar en redes”, aseguró Alfaro, quien se desempeña como investigadora.

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