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U. de Chile realiza jornadas de autoevaluación orientadas al nuevo Plan de Desarrollo Institucional y la próxima acreditación

La autoevaluación institucional es un proceso sistemático en el que la Universidad de Chile y sus unidades académicas se reúnen para analizar y evaluar, en forma participativa, el quehacer universitario. Este trabajo resulta prioritario frente a dos importantes hitos que se aproximan: la acreditación que en 2024 analizará nuevas áreas; y el momento cúlmine de este proceso que inició en 2018 y debe concretarse en tres años más con un nuevo Plan de Desarrollo Institucional (PDI) para el 2026.  

Es por esto que durante esta semana, la Comisión Superior de Autoevaluación Institucional (CSAI), el organismo encargado de dirigir, gestionar, promover y ponderar estos procesos, citó a dos jornadas de autoevaluación, una Central y otra Local, que ya va en su sexta versión. Ambas instancias fueron realizadas en dependencias de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo. 

El lunes, la Jornada Central de Autoevaluación Institucional reunió a vicerrectoras, vicerrectores, integrantes de las Subcomisiones de la Comisión Superior de Autoevaluación Institucional e invitados de la Comisión de Desarrollo Institucional del Senado Universitario. En la instancia, los y las participantes compartieron reflexiones y proyecciones sobre el proceso; abordaron los aspectos más destacados de los aportes realizados por las Subcomisiones a los informes de evaluación intermedia; y presentaron y revisaron conjuntamente la propuesta de instrumento de referencia para 2023. 

Este miércoles, en tanto, fue el turno de la VI Jornada Local de Autoevaluación Institucional, con presidentas/es, vicepresidentas/es e integrantes de las Comisiones Locales de Autoevaluación Institucional (CLAIs). El encuentro reunió, además, a decanas/os y directoras/es de Institutos de Rectoría y Hospital; vicedecanas/os y directoras/es adjuntas/es; equipos profesionales de las CLAIs; integrantes de la Comisión de Desarrollo Institucional del Senado Universitario y de la Red Central de Gestión de la Calidad, quienes analizaron los aspectos más destacados de los informes locales recibidos en 2022. 

“Hemos tenido dos jornadas muy relevantes esta semana. Una con las Comisiones Locales de Autoevaluación Institucional, en las que hemos compartido los resultados principales de los informes anuales de cada una de las unidades, y escuchado las opiniones y sugerencias de quienes conforman las comisiones con el fin de mejorar este proceso. Asimismo, desde 2020, la Comisión Superior de Autoevaluación Institucional propuso que las síntesis de los informes locales fueran analizadas por los equipos de las vicerrectorías, para -de esta manera- contar con informes que incorporen también la visión y la información del nivel central”, señaló Alejandra Mizala, Prorrectora de la U. de Chile. 

La profesora Mizala, quien también preside la CSAI, agrega que “este trabajo, organizado en subcomisiones por cada estrategia del PDI, se realizó con mucha intensidad y compromiso durante el segundo semestre del 2022 y ha sido en verdad inédito en la Universidad. En ambas jornadas, hemos realizado un análisis del conjunto de informes producidos, lo que ha contribuido a potenciar la reflexión institucional estratégica y a enriquecer el proceso de Autoevaluación Institucional”. 

Luego de las exposiciones de los integrantes de la CSAI, los participantes se reunieron en grupos más pequeños para analizar estos datos y proponer mejoras. Este proceso de evaluación y reflexión se realiza en base a los propósitos declarados en el Estatuto, en el Proyecto de Desarrollo Institucional y en los proyectos de desarrollo de cada unidad académica. 

Uno de los expositores de ambas jornadas, el profesor Benjamín Suárez, académico del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Facultad de Medicina e integrante de la CSAI, destacó el gran entusiasmo y compromiso de las y los tomadores de decisiones de nuestro plantel. “Lo más vital es que se ha producido una conjunción, una discusión conjunta entre los equipos ejecutivos centrales de la Universidad, la Comisión Central, la Comisión Superior, y -sobre todo- los profesionales especialistas que trabajan en los equipos de las vicerrectorías, que yo llamo las salas de máquinas, donde la Universidad se maneja en los hechos. Esa articulación permitió que los informes generados de las comisiones locales de autoevaluación de cada facultad e instituto fueran revisados, su síntesis fuera revisada en esta subcomisiones, en donde están vicerrectores y equipos profesionales, directores de programas de todas las áreas”, explica el profesor Suárez. 

“Ese diálogo no se había dado en la Universidad. Es inédito tener la mirada conjunta, es de extraordinaria importancia. Así que eso queda, eso queda como un salto, yo diría metodológico, de formas de organización de la discusión, que justamente lo que se reclama que haya más coordinación a nivel del gobierno central. Hoy día es muy significativo que varios vicerrectores nos acompañen, que fueron invitados y felizmente contamos con ellos. Se requiere el compromiso del liderazgo central para que estas cosas ocurran”, agrega. 

Nuevo proceso de acreditación universitaria 

Además del nuevo Plan de Desarrollo Institucional (PDI), la Universidad debe prepararse para el nuevo proceso de acreditación, que exige que estas conversaciones estén funcionando. “Nos van a mirar, van a mirar cuáles son las distancias, las brechas entre propósito, reglamentos, política y la práctica. Eso es un input externo que debe estimular a las comisiones locales y al gobierno central, a mirar conjuntamente con esta nueva forma de organización de la discusión”, señala el profesor Suárez. 

Su compañero, Jesús Redondo, vicepresidente de la CSAI, releva el arduo trabajo que han realizado en los últimos seis años, teniendo que reunirse de forma virtual durante los años pandémicos. Al respecto, afirma que retomar la presencialidad es un tema importante para conocer a los miembros de las distintas comisiones locales, con la Comisión Central y autoridades de la Universidad. “La idea de estas jornadas es que sea un espacio en el cual, además de dar cuenta del resumen de los elementos que han aparecido como destacables en los informes locales, veamos cuáles son los desafíos comunes y proyectar también cuál va a ser el trabajo del año siguiente. En ese sentido, en la Universidad llevamos un período ya de cierre de este año del período intermedio de autoevaluación del Proyecto de Desarrollo Institucional y también de la acreditación. Y por delante tenemos ahora ya la carrera para llegar al cierre de la evaluación final del PDI y el cierre del proceso de la nueva acreditación”, plantea. 

De esta manera, el 2023 será una época para, en base a lo recogido en la experiencia de estos años, iniciar el proceso para poner la Universidad en etapa de evaluación final y de proyección, que responda a preguntas como ¿qué desafíos y qué elementos serían más destacables para un nuevo proyecto de desarrollo institucional? “Y también, ad portas de la acreditación, ver cuáles son los elementos de cara a los nuevos criterios de acreditación recientemente aprobados a nivel país, en los que necesitamos hacer algún trabajo de ajuste porque como son nuevos, entonces hay que hacer un trabajo de puesta a punto, de levantamiento de la situación. Yo diría que ese es el trabajo central de este año”, agrega Jesús Redondo. 

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