La Facultad de Odontología de la Universidad de Chile, fundada en 1888, es la primera escuela dental del país y una de las más importantes de Latinoamérica. Su trayectoria y prestigio no solo es reconocida por sus estudiantes y académicos, sino también por los numerosos extranjeros y extranjeras que vienen a revalidar sus títulos a esta unidad académica para así ejercer su profesión en el país. Esta labor está a cargo de la Oficina de Revalidación y Reconocimiento de Títulos, ubicada en el primer piso del edificio ubicado en la calle Olivos 943, donde se ha desempeñado Víctor Rodríguez por más de 38 años en distintas labores.
- ¿Cómo fue su llegada a la Universidad?
Yo ingresé a los 19 años. En ese entonces, tenía un primo en los Servicios Centrales y él me hizo el contacto para ingresar a la Facultad de Odontología. Yo justo salí de un colegio industrial, tuve seis meses de vacaciones y después ingresé a la Facultad. Fue fuerte, porque uno es muy joven, fue mi primer trabajo y es una gran institución. Fue un poco complicado, pero me recibieron bien y llegué a una facultad bien grande, que tenía varios edificios acá en Miraflores y en Santa María. Pero fue muy linda la acogida. Cuando llegué era el más joven y uno no se da cuenta cómo va pasando el tiempo, ya que ahora soy uno de los más antiguos, tengo de 38 años en la Facultad.
- ¿Cuáles son sus funciones dentro de la Facultad?
Como Oficina de Revalidación, nosotros tenemos que controlar a todos los revalidantes que vienen a revalidar el título en Chile. Entonces, nosotros los atendemos, vemos el tema del examen teórico, los exámenes prácticos. La idea es acogerlos, porque ellos igual pasan a ser alumnos en la Facultad Odontología, en donde tienen una presión para poder trabajar y desempeñarse en Chile.
Vienen de todos los países, ahora el fuerte es Venezuela. De los 160 revalidantes que van a rendir el 22 de julio, 120 son venezolanos. Llegan ansiosos, pero con ganas de poder revalidar y uno tiene que tratarlos como corresponde. Ellos son profesionales, entonces uno tiene que dar y entregarse a todo. En la Oficina de Personal atendí a académicos y funcionarios, en la Secretaría de Estudios a alumnos y ahora a extranjeros. Entonces, tengo esa experiencia, y me ha ayudado cualquier cantidad a desarrollarme y atenderlos súper bien, como corresponde. Una vez me llegó un cubano, me regaló un puro pero feliz, un regalo tan simple, pero lo entregan de corazón.
- Usted al mismo tiempo practica bastante deporte ¿no es así?
Sí, yo soy corredor y gracias a la Facultad de Odontología me han permitido desarrollarme en mi ámbito deportivo. He podido representar a la Universidad, tanto en Santiago como en regiones, y tuve la oportunidad de salir al extranjero. También tuvimos la oportunidad en la Facultad de Odontología de poder realizar por cuatro años seguidos una competencia en donde se unieron alumnos, funcionarios, académicos, público en general, y salió muy lindo.
Yo entreno seis veces a la semana, solamente descanso los lunes entonces, pero para mí es felicidad y calidad de vida. Con el doctor Gamonal, nosotros durante cinco años subíamos el cerro San Cristóbal en el horario de colación. Íbamos felices, corríamos, disfrutábamos y de ahí seguíamos trabajando. Con los alumnos también hemos compartido. Tenemos el gimnasio acá en la Facultad, siempre apoyándonos, porque yo igual hice muchos años acondicionamiento físico, entonces siempre el apoyo es fundamental.
- ¿Cómo siente que la Universidad ha cambiado con los años?
Ha sido un avance enorme. Cuando yo ingresé a la Oficina de Personal ocupábamos máquinas de escribir antiguas y ahora ver toda la infraestructura de los computadores, que nos permite trabajar de teletrabajo en la casa, es impresionante. Yo he vivido muchos periodos con diferentes decanos y todos dan lo mejor. Por ejemplo, el doctor Barahona, Matta, Villavicencio, Gamonal y actualmente la doctora Irene Morales.
Uno se siente acogido y, gracias a Dios, uno se capacita muy bien acá en la Universidad de Chile. Solamente decir que me siento orgulloso porque me ha permitido desarrollarme, capacitarme y eso se agradece de trabajar acá. Para mí un orgullo, y yo me siento con la camiseta puesta acá y llego feliz cada día a dar lo mejor de cada uno, porque es un orgullo para mí, es mi segunda casa.
Si deseas escuchar el testimonio completo de Víctor Rodríguez, te invitamos a escuchar el Capítulo 11 del Podcast En Función de los Hechos, disponible en Spotify, Tantaku y Youtube.