La idea nació tras las elecciones de Jair Bolsonaro en Brasil en 2018, cuenta la propia María Olivia Mönckeberg, quien recuerda que el ex mandatario brasileño “fue apoyado por las iglesias evangélicas de una forma muy fuerte y en un país de una tradición católica muy fuerte”. Aquí comienza la investigación de “En el nombre de Cristo”, la más reciente publicación de la periodista, Premio Nacional de Periodismo y académica de la U. de Chile, que revela qué ocurre en Chile y cuál es el poder que tiene la iglesia evangélica en el país.
“Las creencias religiosas no son algo solamente de la vida privada, pueden ser de la vida privada, pero incluyen el ámbito social”, señala la periodista, quien explica que el despertar hacia la política del mundo evangélico nació “con esto que han denominado 'estar contra la ideología género', así lo llaman, todo lo que tenga que ver con la agenda valórica y ahí pasa que algunos incluso no solo están cuestionando la homosexualidad, el matrimonio homosexual, desde luego, el aborto en cualquier causal, la eutanasia, porque por todo dicen que tienen que ceñirse por la Biblia, y para defender sus posiciones también explican esta mayor incursión hacia lo político”.
Además, señala Mönckeberg en conversación con La Fuente, "a partir de la Ley de Culto que se promulgó en 1999, el último año del siglo XX, después de eso, ha habido siempre una búsqueda de mantener una serie de facilidades en aspectos tributarios, en aspectos que no se les fiscalice y yo creo que eso también tiene que ver con el estar defendiendo públicamente ciertas posiciones”.
“Vivimos en un estado laico, la separación de la iglesia del Estado ya data de muchas décadas, es complicado, es complicado por lo que implica de imposición de ciertos criterios y eso se ve en los pentecostales, pero no solo en los pentecostales, el tema con la agenda valórica o, como lo llaman ellos, con la ideología de género abarca a gran parte de iglesias evangélicas, incluso algunas de las más tradicionales, con la excepción de otras como la luterana, donde hay mucho mayor apertura, o la metodista también, la presbiteriana, pero son en número mucho menor”.
En términos políticos y a meses de las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias, la académica de la Universidad de Chile añade que "hasta ahora lo que se ha visto es que efectivamente la mayor parte de los evangélicos, de los pentecostales sobre todo, han apuntado hacia la derecha y extrema derecha, concretamente en el caso de José Antonio Kast, por ejemplo, desde su primera incursión presidencial tuvo apoyo evangélico. A mí me contaban que hasta en los cultos el pastor te decía que había que votar por Kast. Después, en la segunda oportunidad, para 2021 el mismo José Antonio Kast, que es católico y que es del movimiento Schoenstatt, de un sector muy conservador de la Iglesia Católica, él fue clave en la formación del Frente Social Cristiano, que englobaba las candidaturas parlamentarias también de los que son los Republicanos actualmente y del Partido Socialista Cristiano y ahora el Partido Socialista Cristiano declaró públicamente ya su apoyo a José Antonio Kast con el retiro de la candidatura de Francesca Muñoz”.
Esto se debe, según indica, “a lo valórico, porque en general en lo social, en lo político, no tienen un planteamiento tan categórico como de una defensa a ultranza del modelo neoliberal”.