Nuevas evidencias

Estudio U. de Chile revela efectos celulares poco explorados del Botox

Estudio U. de Chile revela efectos celulares poco explorados del Botox
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En un modelo preclínico, el estudio reveló que la toxina botulínica tipo A alteró el sistema de "reciclaje" celular del músculo de la mandíbula, sin mostrar señales de muerte celular programada.
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"No existe suficiente información pública sobre sus efectos a largo plazo; la evidencia suele quedar en el ámbito académico, mientras el mercado y la inmediatez impulsan su uso", explica Sonja Buvinic.
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"Este tipo de estudios permite entender mejor lo que ocurre dentro de las células y cómo intervenciones aparentemente seguras pueden tener efectos más complejos de lo que se pensaba", dice Mario Chiong.

Un estudio multidisciplinario liderado por investigadoras e investigadores de la U. de Chile abre nuevas preguntas sobre los efectos de la toxina botulínica tipo A, conocida comercialmente como Botox, al evidenciar mecanismos celulares poco explorados, especialmente en contextos de uso repetido.

Tradicionalmente utilizada en tratamientos médicos como el bruxismo, la hiperhidrosis, los espasmos musculares o las migrañas crónicas, la toxina botulínica ha ganado una creciente popularidad en el ámbito estético por su capacidad de atenuar líneas de expresión. Este uso ha abierto interrogantes sobre sus efectos en el músculo y las células, particularmente en relación con la inmovilización y atrofia muscular que provoca.

El equipo analizó en profundidad cómo actúa esta sustancia a nivel celular. El estudio, publicado en Cell Death Discovery, revista científica de acceso abierto de Nature Portfolio, identificó que la toxina botulínica tipo A se asocia con una alteración del flujo autofágico, un mecanismo esencial mediante el cual la célula elimina componentes dañados o disfuncionales, en una suerte de sistema de "reciclaje" celular.

La alteración de este mecanismo podría afectar el funcionamiento normal de las células musculares a largo plazo. Aunque sus efectos son reversibles, el estudio amplía la comprensión sobre el impacto de esta sustancia más allá de la simple inmovilización del músculo.

"Este tipo de estudios permite entender mejor lo que ocurre dentro de las células y cómo intervenciones aparentemente seguras pueden tener efectos más complejos de lo que se pensaba", explica el doctor Mario Chiong, bioquímico, académico de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la U. de Chile, investigador del Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas (ACCDiS) y del Centro de Ejercicio, Metabolismo y Cáncer de la Facultad de Medicina de la U. de Chile.

Desde el ámbito científico, estos hallazgos representan un avance relevante para comprender los efectos de intervenciones ampliamente utilizadas y socialmente aceptadas. Aunque actualmente no es posible establecer con certeza todos los efectos secundarios asociados a su uso repetido, especialistas coinciden en que esta evidencia invita a una mayor precaución y seguimiento científico.

"No existe suficiente información pública sobre sus efectos a largo plazo; la evidencia suele quedar en el ámbito académico, mientras el mercado y la inmediatez impulsan su uso. Esto hace necesario avanzar en mayor regulación y difusión, considerando que incluso se aplica en usos no recomendados, con riesgos aún poco visibilizados", señala la doctora Sonja Buvinic, académica e investigadora del Instituto de Investigación en Ciencias Odontológicas de la Facultad de Odontología de la U. de Chile y expresidenta de la Sociedad Chilena de Ciencias Fisiológicas, quien lideró la investigación.

En este contexto, especialistas enfatizan que, pese a su carácter reversible, el uso del Botox implica tratamientos periódicos, lo que podría incrementar la exposición acumulada a sus efectos en el tiempo.

Por ello, el equipo plantea la necesidad de seguir profundizando en este tipo de estudios, con el objetivo de evaluar de manera integral tanto los beneficios como los posibles riesgos de terapias cada vez más presentes en la vida cotidiana.