A través de una declaración pública, 14 senadoras y senadores universitarios, entre ellos la Rectora Alejandra Mizala, hicieron un pública una declaración donde expresaron su parecer sobre la situación que afecta a la Facultad de Artes, en la que “expresan su preocupación y hacen un llamado a la comunidad a contribuir responsablemente a la búsqueda de soluciones mediante el diálogo, el respeto recíproco y el cuidado de las personas”.
La misiva, firmada por la presdenta del Senado Universitario, rectora Alejandra Mizala, así como los senadores Oscar Aguilera, Marcelo Arnold-Cathalifaud, Ximena Azúa, Pedro Calandra, María Verónica Canales, Eduardo Castillo, Sergio Celis, Soledad Chávez, Claus Köbrich, Sergio Micco, Marcos Mora, Dino Pancani, Gonzalo Rojas y Gloria Tralma, señala que “los antecedentes dan cuenta de un conflicto complejo, originado en demandas estudiantiles que requieren atención y seguimiento, y que ha derivado en la ocupación de dependencias universitarias. Si bien la organización, la movilización y la expresión crítica constituyen dimensiones legítimas de la vida universitaria, su ejercicio debe resguardar la convivencia y la dignidad de todas las personas. En este contexto, resulta especialmente preocupante la individualización o exposición de integrantes de la comunidad mediante fotografías, nombres, cargos u otras formas de señalamiento, así como cualquier expresión o acción que contribuya a profundizar la confrontación”.
A su vez, señalaron que “la crítica y la exigencia de responsabilidades deben ejercerse con firmeza, pero dentro de un marco que preserve las condiciones para el entendimiento. La prolongación del conflicto afecta al conjunto de la comunidad y puede deteriorar los vínculos institucionales, por lo que es indispensable mantener espacios de diálogo que reconozcan la legitimidad de las distintas posiciones y las formas de representación propias de cada estamento. La triestamentalidad supone colaboración y reconocimiento mutuo, respetando la autonomía, competencias y representaciones de estudiantes, personal de colaboración y cuerpo académico”.
Respecto al rol del Senado Universitario y “en el marco de sus atribuciones”, los firmantes señalaron que “puede contribuir como espacio de resguardo y acompañamiento institucional, sin sustituir las responsabilidades de las autoridades ni de las organizaciones involucradas. Esta responsabilidad comprende también el cuidado de una comunidad que deberá continuar compartiendo los mismos espacios una vez concluida la movilización”.
Finalmente, expresaron que “por lo anterior, hacemos un llamado a mantener abiertas las vías de diálogo, evitar acciones o expresiones que profundicen la confrontación y resguardar la dignidad e integridad de quienes integran la comunidad universitaria. Abordar las diferencias desde el respeto, el reconocimiento de la diversidad y la pluralidad constituye una responsabilidad compartida y una condición necesaria para reconstruir las confianzas institucionales”.