“Va a parecer raro, pero yo siento que nací para acompañar a personas que están viviendo un cáncer”. Así define lo que ha sido su vocación por más de cuatro décadas Ana Cox Donoso, enfermera egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Esta dedicación a la oncología, señala, es una aptitud que le ha permitido apoyar a miles de mujeres con cáncer de mamas y a sus familias, a través del trabajo en la fundación que preside, la Corporación Yo Mujer.
Desde este espacio, a partir del año 2000, no solo ha podido entregar acompañamiento emocional a mujeres con cáncer de mamas y a su entorno cercano durante la enfermedad y tratamientos, también ha podido educa a la población sana sobre la importancia de la detección temprana de esta patología. Hoy en día, entregan cerca de 1.600 atenciones gratuitas al año, además de impartir cursos, charlas y todo tipo de ayuda que las pacientes y sus redes necesiten.
“Yo Mujer ha significado mucho trabajo y mucha responsabilidad, pero creo que es un tremendo logro”, reflexiona Ana Cox, presidenta de la Corporación. “Transformamos una idea que pudo haber muerto en el camino a lo que es hoy, una ayuda para muchísimas mujeres, a las que les cambia la vida”, plantea con orgullo.
Enfermera de la U. de Chile
Ana Cox reconoce que “era contreras”. Pese a que su padre quería que estudiara Medicina en otra universidad, como el resto de sus hermanos varones, y a que tenía el puntaje para hacerlo, Ana decidió estudiar Enfermería en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile “para estar al lado de los enfermos”. Sobre su época de estudiante, destaca que “La Chile me preparó para enfrentar las dificultades y encontrar las soluciones faltara lo que faltara. A pesar de que fueron tiempos complejos, con una universidad en dictadura, me dio la oportunidad de conocer mucha gente, de tener muy buenos profesores y de arreglárnosla con lo que había. Esa fue una buena herramienta para la vida”, rememora.
Se tituló en 1978 y de la Universidad a la oncología pasaron apenas un par de años. Recuerda que se enamoró de la rama mientras trabajaba en la Fundación Arturo López Pérez, y nos cuenta que se dedicó por casi tres décadas a realizar quimioterapias en el Instituto de Radiomedicina (Iram).
Sabe que muchos se preguntan por qué decidió dedicarse a una especialidad tan dura, pero señala que “le gusta aclarar el dolor con el paciente, acompañarlos en ese camino”. Detalla, además, que “cualquier cosa que hagas es bien recibida por el paciente, desde acompañarlo en sus dudas hasta darle la mano para bajar su nivel de angustia. Está en una situación vital tan compleja que no hay caretas. Uno conoce al ser humano desnudo, con todos sus miedos. Eres tranquilizador, acompañante, alguien en quien puede confiar”, declara.
“Nadie elige tener cáncer, pero sí puede elegir cómo vivirlo” es uno de sus mantras.
El trabajo de la Corporación Yo Mujer
La Corporación Yo Mujer recibió personalidad jurídica el 2000, aunque sus orígenes se pueden rastrear dos años antes. A finales de los noventa, Ana y un grupo de profesionales de la salud del Iram se dieron cuenta que las pacientes de cáncer de mamas (el más común en el país) estaban solas y tenían muchas dudas. “Así que en forma absolutamente artesanal empezamos a juntarlas. Por ejemplo, juntábamos a la paciente que iba a perder su pelo con otra a la que le había vuelto a crecer, o a una mujer que iba a ser operada del cáncer con otra que ya había sido operada. Esos fueron los inicios de la Corporación”, cuenta hoy.
En la actualidad, pertenece a la Comunidad de Organizaciones Solidarias, colectividad que agrupa a más de 250 fundaciones y ONG's que buscan ayudar a resolver problemas sociales de toda índole. Yo Mujer cuenta con un compromiso de mejora continua, siempre adaptándose a las necesidades que van surgiendo con el tiempo y buscando llegar con atención gratuita y abierta a todo quien lo necesite.
“Nosotros tenemos talleres dirigidos a la red de apoyo para que sepan cómo afrontarlo, qué hacer y qué decir. En general, yo le recomiendo a los acompañantes hablar poco, escuchar más y preguntar: ¿Qué puedo hacer por ti? Porque a veces las cosas más simples se hacen duras para una persona con cáncer, desde ir a comprar, estar con los niños, llevarlos al colegio o dejarlas descansar”, relata Ana Cox, quien enfatiza que “si no tienes redes de apoyo hay que buscarlas, porque no puedes solo. A algunas pocas personas les basta con su fe, pero la mayoría necesita un apoyo como el que provee la Corporación”.
En la actualidad, además de una serie de talleres pensados en las redes de apoyo de las mujeres con cáncer, desde Corporación Yo Mujer están preparando dos libros que se publicarán este año: uno dirigido a los hijos de mamás con cáncer, y otro enfocado en cómo hablar de la enfermedad, dirigido especialmente a los medios de comunicación. “Me emocionó un día escuchar a un señor de mediana edad que me dijo ´Si yo hubiese sabido todo esto antes, cuánto dolor nos hubiéramos evitado´”, destaca sobre esta labor.
Contra el lenguaje bélico
Al leer sobre el cáncer es común encontrarse con referencias a batallas, luchas y combates, un lenguaje bélico que Ana Cox y Yo Mujer llevan diez años intentando modificar. “Cuando te enfermas, la sociedad te sube a un ring y te dice ´tienes que ser una luchadora y ganarle al cáncer´, como si dependiera de la paciente (...) Eso de ´perdió la batalla´ es agresivo. Se trata de una mujer que fue al doctor, se hizo la quimio, perdió su pelo, se vio ante esto y, además, ´no supo luchar´”, señala.
Según Ana, esto genera repercusiones negativas en la sociedad y en los pacientes. “Imagina a una persona que está con quimioterapia, que se siente mal, tiene un asco espantoso y aun así tiene que preparar la comida, tiene que ser una luchadora y no puede sentirse mal”, ejemplifica.
“El cáncer no es una batalla, es una enfermedad y hay que pensarla como tal. Por supuesto, el cáncer tiene otro peso y genera miedo, pero tienes que afrontarlo, ir al médico y cumplir con las indicaciones, no subirte a un ring”, manifiesta.
Mujer líder en servicio social
Como presidenta de Yo Mujer, Ana Cox fue reconocida como una de las 100 Mujeres Líderes destacadas por El Mercurio, en la categoría Servicio Social, un reconocimiento que la honra y que se suma a otros que ha recibido durante la última década por su labor.
“No voy a decir que no me gusta (ríe), pero me encanta sobre todo por la posibilidad de difundir lo que hacemos. Esto sirve para que se sepa más y tomar contacto con alguien que quiera conocer nuestro trabajo. Nuestro objetivo es que no haya ninguna mujer que tenga que vivir sola su cáncer porque no supo que existía Yo Mujer”, finaliza.