Mamá, abuela, esposa, vecina activa de Quilicura, estudiante universitaria y ahora, monitora de Admisión UCHILE, Julia González acaba de pasar a tercer año de Trabajo Social, y en la versión 2026 de la Semana de las y los Postulantes de la Universidad de Chile, debutó orientando a jóvenes que quieren ingresar a la educación superior. “Ha sido fascinante. Los jóvenes se acercan con mucho temor, con cero conocimiento de qué se trata la carrera. Cuando yo les muestro cómo es y de qué se trata, y lo enamorada que estoy de la carrera, les brillan los ojitos y cambian toda su postura, su mirada. Eso me está motivando más”.
Julia recuerda que cuando decidió estudiar sus hijos fueron fundamentales, ellos se lo pidieron y aunque tenía miedo, “hice un preuniversitario, postulé y quedé. Mis hijos estaban fascinados, contentos, estuvimos celebrando mucho porque había quedado en la Chile. Eso para mí y para ellos, fue un orgullo. Mi familia en general está muy orgullosa de mí todavía”, cuenta en un intermedio de su labor en la misma feria universitaria que hace dos años la guió en su postulación.
Comparada con esa época, hoy su día a día es distinto, expresa la futura trabajadora social. “Cambié mi estilo de vida. Ya no hago tantas cosas en la casa, nos repartimos todas las cosas. No siempre cocino, antes cocinaba todos los días. Llego a casa y me dan un tecito, me atienden. Como digo, nos repartimos todas las labores del hogar. Bueno, mis hijos ya están grandes, así que yo no me tengo que preocupar por ellos. Ellos hacen sus cosas, se lavan, se cocinan”.
Respecto a su vida como estudiante estos dos años, comenta que su experiencia “ha sido magnífica, ha sido muy renovadora para mí, como que rejuvenecí. Claro, me costó mucho sí al principio, por lo de tanto tiempo sin estudiar. Pero de a poco fui agarrando el ritmo, mis compañeros me ayudaron mucho. Me sentí súper acogida por ellos y por los académicos en general. Así que fue un esfuerzo conjunto. Mi familia, mis compañeros, los profesores, todos me apoyaron en este camino”.
Su nuevo rol como monitora
Para ser parte del equipo de monitoras y monitores de la Universidad de Chile, hay que postular y en un comienzo, Julia señala que tenía miedo. “Yo decía, ¿cómo voy a ser monitora? Y dije yo, ya, no importa, si entré a estudiar a los 55, ¿qué más da ser monitora a los 57? Dije, ya, voy a estudiar, voy a postular. Eso me motivó. Me motivó el no tener miedo a hacer cosas diferentes de la edad que tengo”. Y, al igual que en la Universidad, quedó. Ahora que ya es monitora, señala que es “estupendo, porque quiero invitar a los jóvenes a que puedan estudiar esta carrera, que es tan hermosa”.
Entre las cosas que más preguntan las y los postulantes, Julia cuenta que la mayoría de las consultas son sobre el campo laboral, dónde queda la facultad, cómo son las notas, sobre las prácticas y si a ella le gusta su carrera. “Pero bien con la mano en el corazón ¿Te gusta la carrera?, me preguntan. Y yo, sí obvio que me gusta la carrera”. Al hablar sobre lo que quiere transmitir a las y los postulantes, explica que “yo entré con una idea de Trabajo Social en la Chile (...) Y de pronto se me fueron abriendo puertas y puertas, y mi cabeza empezó a explotar, con todos los ramos, con todo lo magnífico que puede ser ser trabajadora social. Fue genial. Entonces, yo quiero que los chicos que vienen acá también tengan esa experiencia de abrir sus mentes, de ver que hay mucha vida fuera de una casa, fuera de sus amigos, que hay más que ver todavía”.
Si bien aún no le ha tocado orientar a personas mayores en este proceso, sí envía un mensaje a quienes quieran estudiar luego de varios años de haber salido de enseñanza media: “les diría que se atrevan, nunca es tarde. No hay peor trámite que el que no se hace, como diría mi mamá. Que se tiren a la piscina, que todos podemos. Mi motivación también fue, al principio, mostrar a las mujeres adultas que se puede estar más allá. Que al abrir la puerta de su casa, se abre un mundo de posibilidades al estar estudiando. Y yo quiero que ellas también vean lo que yo he estado viendo. Las posibilidades, cómo se abren, el conocimiento, toda esa nueva vida que se están perdiendo. Yo quiero eso, que más mujeres de mi edad puedan estudiar y mirar hacia adelante”.