El Profesor Asistente del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile Moisés H. Sandoval, director del primer Doctorado en Envejecimiento en Chile y Latinoamérica, y Doctor en Demografía, participó con una presentación oral y un póster en el 16th International Seminar on Supercentenarians, organizado por el Institut National d'Études Démographiques (INED) en París, Francia, uno de los principales centros a nivel mundial en estudios demográficos y de longevidad.
El seminario reunió a académicos de reconocido prestigio internacional en el estudio de la longevidad extrema, entre ellos Michel Poulain, conocido por sus investigaciones sobre “zonas azules”, Jean-Marie Robine, referente en estudios de mortalidad y envejecimiento, y Giancarlo Camarda, especialista en métodos demográficos aplicados al estudio de la longevidad.
En las últimas décadas, la reducción de la mortalidad, el mejoramiento de los estándares de vida, los avances médicos y el fortalecimiento de los registros administrativos han permitido observar un aumento progresivo en el número de personas que alcanzan edades extremas. Este fenómeno incluye a centenarios (100 años o más), semisupercentenarios (105 años o más) y supercentenarios (110 años o más).
Chile no es una excepción: mientras en 2002 se registraban aproximadamente 1.100 personas de 100 años o más, en la actualidad esta cifra se aproxima a 6.600.
En este marco, la presentación del Dr. Moisés Sandoval se centró en discutir problemas metodológicos asociados a la estimación de la población en edades extremas en Chile, particularmente aquellos vinculados a la calidad de los registros de nacimiento en cohortes antiguas. Este estudio da continuidad a un trabajo previo presentado en un congreso internacional realizado en Montevideo en septiembre de 2025, profundizando en los desafíos asociados a la validación de edades en población centenaria en Chile.
“Uno de los principales desafíos en el estudio de la población centenaria dice relación con la calidad de los registros en cohortes antiguas. En particular, se observan retrasos en la inscripción de nacimientos, registros incompletos y posibles inconsistencias en la información declarada. Asimismo, ciertos casos presentan trayectorias demográficas que no resultan plenamente plausibles para la época -por ejemplo, patrones de fecundidad o eventos vitales que no se ajustan a lo esperado-, lo que refuerza la necesidad de implementar estrategias rigurosas de validación de edad”, explicó el Sandoval.
Una línea de investigación en desarrollo desde el INTA
En esta línea, los estudios de validación de edades en población centenaria constituyen un eje de investigación emergente que el académico y el Laboratorio de Estudios Demográficos y Poblacionales (LEDEP) -recientemente creado en el INTA- buscan desarrollar y consolidar en el país. Este enfoque apunta a fortalecer la calidad de los registros demográficos en edades extremas, un aspecto clave para la adecuada estimación de la longevidad y su comparabilidad a nivel internacional.
En particular, se propone avanzar en estrategias de validación que combinen el análisis de registros documentales con criterios de plausibilidad demográfica, lo que podría resultar crucial para el estudio de edades extremas y para la identificación de posibles sesgos en la declaración de edad en el país.
El trabajo del laboratorio se inserta en el INTA, complementando y ampliando las líneas de investigación históricamente desarrolladas en el instituto. En este sentido, incorpora una perspectiva demográfica y poblacional al estudio del envejecimiento, contribuyendo a una comprensión más integral de sus dinámicas y desigualdades.
Junto con ello, el LEDEP se encuentra desarrollando estudios en ámbitos aún poco explorados en el país, como el envejecimiento en poblaciones específicas, incluyendo personas pertenecientes a pueblos indígenas y personas privadas de libertad, así como en el análisis de trayectorias de vida y desigualdades en salud en edades avanzadas.
Según enfatiza el Dr. Sandoval, “Chile debiera avanzar hacia el financiamiento de investigaciones en esta área, ya que no solo existe un rezago en la producción de evidencia, sino que el propio envejecimiento poblacional impone crecientes desafíos sobre los sistemas de cuidados. Comprender adecuadamente la magnitud y características de la población centenaria requiere, en primer lugar, validar la calidad de los datos. Solo a partir de información robusta es posible diseñar políticas públicas pertinentes frente al aumento sostenido de la longevidad”.
La participación en este encuentro contribuye a fortalecer la vinculación internacional del INTA con centros de excelencia en demografía, así como a posicionar la investigación desarrollada en la Universidad de Chile en discusiones contemporáneas sobre longevidad extrema y envejecimiento poblacional. Esta participación se enmarca, además, en una pasantía de investigación que el académico se encuentra desarrollando en el INED, orientada al estudio de las inequidades en mortalidad en Chile.
