El Archivo Central Andrés Bello de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones dio inicio en marzo al proyecto Puesta en valor de la Colección Domingo Edwards Matte, una iniciativa orientada a la conservación y difusión de uno de los acervos documentales más relevantes para la historia cultural de Chile. La propuesta recibe financiamiento parcial a través del fondo concursable La cultura llega a la gente, de la Fundación Piñera Morel, en el marco de la Ley de Donaciones Culturales.
La Colección Domingo Edwards Matte está compuesta por primeras ediciones de libros, periódicos y partituras que abarcan desde el siglo XVIII hasta el XX. Se trata, en muchos casos, de piezas únicas o de circulación limitada, lo que la convierte en una fuente fundamental para el estudio del desarrollo editorial, político, cultural y musical de Chile y América Latina.
El trabajo con la colección considera, además de la conservación y digitalización, la puesta en línea a través de plataformas de acceso público de la Universidad de Chile y, asimismo, su difusión mediante el desarrollo de contenidos curatoriales que permitan contextualizar y ampliar su comprensión por parte de distintos públicos.
Una pieza emblemática: la primera edición del Himno de Yungay
Entre las piezas seleccionadas destaca la primera edición del Himno de Yungay, resguardada en la Colección Domingo Edwards Matte y considerada un tesoro por constituir el primer impreso musical chileno.
El documento, cuyo título original es Himno Marcial que en celebridad del Triunfo de Yungai se ha cantado en los bailes dados por el supremo gobierno de Chile en Santiago y Valparaíso, puesto en música y arreglado para Forte-piano por José Zapiola, dedicado al señor ministro de Relaciones Exteriores y de Hacienda don Joaquín Tocornal, con letra de don Manuel Rengifo, constituye una rareza, ya que se trata de la primera partitura editada en Chile, específicamente en la Imprenta del Estado y Litografía, en 1839.
Por entonces, los conocimientos sobre la utilización de los tipos móviles de música que poseía la imprenta eran limitados, pero los encargados lograron que la partitura pudiese estar disponible a la llegada del ejército chileno desde Perú, donde se libró la batalla de Yungay en el marco de la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, que respondió, entre otros factores, a la rivalidad comercial entre Chile y Perú posterior al proceso de independencia.
La obra, estrenada en el marco de celebraciones oficiales organizadas por el gobierno tras la victoria y dado el fuerte impacto simbólico que este hecho bélico tuvo en Chile, comenzó a circular tempranamente en formato impreso y fue interpretada con frecuencia durante ese mismo año. Así, se incorporó rápidamente al imaginario nacional como un hito fundacional del orden republicano.
Fernanda Vera, directora del Archivo Central Andrés Bello, destacó el valor patrimonial de esta pieza, señalando que "el ejemplar conservado constituye la única copia actualmente conocida". Asimismo, relevó el trabajo del musicólogo Eugenio Pereira Salas, quien, tras una prolongada búsqueda, logró identificarla en la Biblioteca Central de la Universidad de Chile como parte del legado de Domingo Edwards Matte. Con el paso del tiempo, agregó, "su amplia difusión y recepción hicieron que fuera considerada como un verdadero 'segundo himno nacional'".
En esa línea, la directora subrayó la importancia de su difusión pública: "Es fundamental que las personas puedan conocer el contexto histórico del surgimiento de estas piezas, en particular, los símbolos que representan y, asimismo, las posibilidades técnicas que permitieron su producción. Comprender su origen nos permite reflexionar sobre cómo se construye la identidad de chilenas y chilenos, y cómo han evolucionado los significados asociados a este tipo de obras".
Acceso, mediación y proyección pública
La puesta en valor de la colección contempla el desarrollo de una exposición virtual alojada en las plataformas digitales de la Universidad de Chile, junto con una muestra presencial en espacios universitarios, ambas acompañadas de un programa de mediación cultural dirigido a escolares, estudiantes universitarios y público general.
Estas acciones incluyen la producción de contenidos interpretativos, recursos educativos y actividades de difusión, orientadas a facilitar el acceso y la comprensión del patrimonio documental.
Durante 2026, los equipos del Archivo Central Andrés Bello compartirán a través de sus redes informativas los distintos avances del proyecto, que busca resguardar materiales de alto valor histórico y activar su circulación pública, promoviendo nuevas lecturas sobre la memoria cultural y fortaleciendo el vínculo entre la Universidad y la sociedad.