El jueves 30 de abril se inauguró oficialmente el año formativo 2026 de las y los docentes de la Universidad de Chile, con la jornada de apertura del Diploma en Docencia Universitaria, que por tercer año consecutivo se dicta en la Casa de Bello. Se trata de 82 profesoras y profesores de trece unidades académicas, en su mayoría mujeres (63%), que decidieron formarse para enriquecer su desempeño docente. En la ocasión, también se certificaron 90 docentes que completaron su proceso formativo en los diplomas de Docencia Universitaria y Docencia Mediada por Tecnologías en 2025.
Dando la bienvenida a la ceremonia, la directora (s) del Departamento de Pregrado, Anita Rojas, destacó que el programa de formación docente es parte central de la estrategia institucional para fortalecer la calidad de la docencia, “respondiendo a los desafíos actuales de la educación superior, particularmente en contextos marcados por la masividad, la diversidad, la equidad, la inclusión y, por qué no, la restricción de recursos”. En este sentido, invitó a asumir esta experiencia formativa como una posibilidad para “aportar activamente a la transformación de la docencia universitaria” y una oportunidad de desarrollo docente, entendido como un proceso permanente “que exige reflexión sistemática, innovación en las prácticas de enseñanza y un compromiso sostenido con la mejora”.
En la misma línea, Ada Muñoz, coordinadora de la Unidad de Desarrollo y Perfeccionamiento Docente (UPERDOC), destacó el trabajo articulado y colaborativo con distintas unidades universitarias que implica la formación docente que ofrece el Departamento de Pregrado y explicó sus fundamentos y características. En este marco, dio a conocer cómo los diplomas docentes, modulares y flexibles, son coherentes con esta formación, entendida como “un proceso intencionado, a través del cual se conocen y profundizan nuevas miradas y enfoques sobre la educación y la docencia universitaria, que permiten resignificar la propia práctica e ir desarrollando estrategias y habilidades para enfrentar el quehacer docente, de forma pertinente y acorde a los principios del Modelo Educativo Institucional”.
Agentes de cambio: académicas comparten aprendizajes sobre docencia universitaria
“Sabemos que transformar las prácticas educativas requiere mucho más que buenos marcos teóricos”, partió señalando Viviana Sobrero, jefa de la Unidad de Docencia del Departamento de Pregrado, en el contexto del conversatorio que reunió a las académicas María Constanza Kuzmanic Coddou, de Odontología, y Natalia Henríquez Cabezas, de Ciencias, para dialogar en torno a sus experiencias cursando los diplomas en Docencia Universitaria y Docencia Mediada por Tecnologías durante el año 2025. Por ello, la relevancia de compartir también las experiencias, porque “solamente aprendemos en tanto somos comunidad de aprendizaje, en tanto aprendemos juntos”, enfatizó Sobrero, quien estuvo a cargo de moderar el conversatorio.
Académica de la Facultad de Odontología desde 2015, Constanza Kuzmanic destacó que en el diploma de Docencia Universitaria “aprendí muchas cosas, muchas cosas para planificar clases” y la aplicación de esos aprendizajes es un desafío que se ha propuesto incorporar este año, “pero desde el año pasado lo que sí pude incluir inmediatamente fue lo que aprendí en el módulo de retroalimentación”, subraya. “Yo antes del diplomado hacía la retroalimentación como a mí me la hicieron cuando yo era estudiante y la verdad es que aprendí tan buenas herramientas para hacer retroalimentación, que eso sí lo pude llevar a la práctica inmediatamente y lo hago hasta el día de hoy y lo destaco”.
Asimismo, la académica confirmó “lo importante que es la reflexión dentro de la práctica docente, tanto de manera individual como de manera grupal con los otros colegas”. En ese sentido, “yo agradezco mucho la instancia del diplomado, las clases” y también la diversidad de académicas y académicos con los que fue posible compartir, ya que “es una instancia súper interesante poder conocer cómo otros académicos van haciendo lo mismo que uno, pero en sus diferentes áreas”.
Por su parte, Natalia Henríquez, académica de la Facultad de Ciencias y con más de veinticinco años de trayectoria, explicó que, durante el Diploma de Docencia Mediada por Tecnologías, “lo que más me impactó fue el DUA, que es el Diseño Universal de Aprendizaje”. Su visión tras el diploma “cambió totalmente, porque ahora estoy enfocada en tratar de llegar al máximo de diversidad de estudiantes dentro de mi clase. Entonces para mí fue un cambio radical”. En esa línea, “he buscado distintas formas de evaluar para que el estudiante sea capaz de demostrarme no tan solo en una evaluación escrita, sino que también, por ejemplo, elaboración de videos, elaboración de presentaciones, de acuerdo a una investigación que yo pido en la cátedra”.
Por otro lado, la académica compartió que antes del diploma pensaba que al ser doctora en el área de la estadística utilizaba tecnología, “pero con este diplomado me di cuenta de que yo ocupaba una cierta tecnología muy limitada y de que hay mucha gama de aplicaciones con la que yo puedo ayudar a mis estudiantes a fortalecer y apoyar su aprendizaje de manera autónoma, de manera que yo le pueda entregar en la misma clase distintas formas de enseñanza, distintas formas de aprendizaje”.
Reflexionando en torno a la resistencia que puede haber en torno a la formación docente, la profesora Kuzmanic recalcó que “creo que cuando uno egresa de este diploma sale siendo un agente de cambio, porque uno va compartiendo la experiencia que va adquiriendo con los otros colegas, uno va sembrando el interés. (...) Y también si uno es académico, tiene que hacer su autorreflexión y tratar de entregar la mejor docencia posible. Si uno ve que está usando recursos de hace muchos años y que eso ya no va con el estudiantado, porque el estudiantado ha cambiado, no podemos pensar hacer la misma docencia que recibimos nosotros cuando fuimos estudiantes. Si uno realmente quiere lograr el efecto de transmitir el aprendizaje, la enseñanza, hay que adecuarse a las nuevas, a las nuevas formas”.
En ese sentido, la académica de Odontología señala que “sería súper recomendable que todos los que hicieran docencia tomaran cursos de capacitación en docencia y también en temas de inclusión e igualdad de género, porque son temas que están dentro del Modelo Educativo de la Universidad de Chile, entonces si uno es académico de esta universidad tiene que ir en línea con lo que la universidad desea realizar”.
Por su parte, la profesora Henríquez afirma que a pesar de que puedan existir algunas tensiones, “uno tiene que atreverse. Este diplomado me ha dado la oportunidad de discutir con otros colegas, aunque no quieran hablar del tema. Yo creo que uno va fomentando la semilla y ahora yo observo que en los almuerzos se habla del tema (...) y los hombres en general tienen mayor resistencia a eso que las mujeres, las académicas hablamos más de la docencia (…) pero el hecho de uno hablarlo yo creo que ya genera algo. Entonces se siembra la semilla y poco a poco va eliminando esa resistencia”.
La académica de Ciencias señala que muchos argumentan que los evalúan por investigación, pero de todas formas, asegura, “no te puede dar lo mismo” la docencia. Por su parte, está “enfocada a que yo dentro de una sala tengo a personas, personas que quieren cumplir sueños, que quieren lograr un título por diferentes motivos, que son personas que tienen ganas de tener algo, de ser algo en la vida. Entonces, desde ese punto de vista, yo tengo que acompañarlos. Me siento con el compromiso de acompañarlos, por lo tanto, no te puede dar lo mismo”. En esa línea, “yo considero que todos debiéramos manejar estas herramientas, todos, de a poquito se va avanzando”.
Ambas académicas estuvieron de acuerdo en que a pesar del esfuerzo que significa formarse, vale la pena. “La verdad es que hay un cambio entre la persona que empieza a hacer el diplomado y la que finaliza porque se ve en conceptos que uno ve día a día en la práctica docente”, releva la profesora Kuzmanic. Por su parte, la profesora Henríquez valora que “las actividades que desarrollan en el diploma, después uno las lleva al aula. Entonces yo las tengo ahí y las aplico en el curso 1, curso 2, curso 3, curso 4. Los chicos me dicen "Ah, profesora, es súper innovadora usted".
Finalizando el conversatorio, Viviana Sobrero destacó sobre las profesoras que “lo que despiertan es admiración, precisamente por la valentía que supone ser académica y abrirse a decir no sé, no tengo las herramientas, quiero desarrollarlas, sigo teniendo preguntas. También yo formo parte de una universidad. Eso requiere mucho más que valentía, también compromiso”.
Tras el conversatorio y una pausa para compartir entre generaciones, las y los integrantes de la generación 2025 de los diplomas en Docencia Universitaria y Docencia Mediada por Tecnologías recibieron los diplomas que certifican que completaron satisfactoriamente sus programas de formación.