Salud

Especialistas U. de Chile explican cómo influye el cambio de nombre del Síndrome de Ovario Poliquístico

Especialistas U. de Chile explican cómo influye el cambio de nombre del SOP
Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino es el nuevo nombre de esta enfermedad, que afecta al 10 por ciento de las mujeres.
Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino es el nuevo nombre de esta enfermedad, que afecta al 10 por ciento de las mujeres.
Lo que durante años se conoció como Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) pasa a nombrarse como Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP).
Lo que durante años se conoció como Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) pasa a nombrarse como Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP).
La decisión tomada por un grupo de especialistas internacionales, en los que participó el doctor Nicolás Crisosto, del Laboratorio de Endocrinología y Metabolismo del Departamento de Medicina Interna Occidente de la Facultad de Medicina.
La decisión tomada por un grupo de especialistas internacionales, en los que participó el doctor Nicolás Crisosto, del Laboratorio de Endocrinología y Metabolismo del Departamento de Medicina Interna Occidente de la Facultad de Medicina.
La doctora Victoria Paredes, ginecóloga del Hospital Clínico U. de Chile, aseguró que “este es un muy buen cambio dado que el antiguo nombre se presta para malentendidos".
La doctora Victoria Paredes, ginecóloga del Hospital Clínico U. de Chile, aseguró que “este es un muy buen cambio dado que el antiguo nombre se presta para malentendidos".

Se trata de una enfermedad que afecta a un 10 por ciento de las mujeres, pero su nombre no reflejaba la real magnitud de esta. Por esa razón, lo que durante años se conoció como Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) pasa a nombrarse como Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP), decisión tomada por un grupo de especialistas internacionales, en los que participó el doctor Nicolás Crisosto, del Laboratorio de Endocrinología y Metabolismo del Departamento de Medicina Interna Occidente de la Facultad de Medicina, y que fue informada a través de la revista científica The Lancet

El doctor Crisosto detalló que el término SOP “nunca fue muy aceptado porque no reflejaba bien en lo que realmente consiste esta patología”, explicando que este cambio fue decidido tras un largo trabajo. “Primero se hicieron muchas encuestas a distintos profesionales de la salud de todo el mundo y a organizaciones de pacientes, estudiando diferentes alternativas. Luego se llegó a un número más acotado de opciones, que fueron trabajadas en talleres que se hicieron en noviembre de 2025 y en febrero de este año. En ese contexto, me tocó participar representando a la Sociedad Chilena de Endocrinología y Diabetes, SOCHED, y además a la Federación Latinoamericana de Endocrinología, FELAEN”.

“Llegamos a un muy buen consenso, y ahora tenemos un nombre que logra resumir bien los componentes de esta patología, que no es estigmatizador, y que nos permite trabajar de forma más adecuada, porque con el anterior pasaba que muchas pacientes eran diagnosticadas solamente por observar folículos aumentados en el ovario mediante ecografía, sin considerar los elementos clínicos, entonces había mucho sobrediagnóstico o diagnósticos equivocados. El cambio va a facilitar que los especialistas sepan a qué le tienen que poner atención, como a los componentes metabólicos y endocrinos, no solamente a lo que ven en los ovarios”, explicó el doctor Crisosto.

Por su parte, la doctora Victoria Paredes, ginecóloga del Hospital Clínico U. de Chile, aseguró que “este es un muy buen cambio dado que el antiguo nombre se presta para malentendidos ya que el problema es más bien un mal funcionamiento de algunos neurotransmisores y algunas hormonas ováricas que provocan un aumento de los andrógenos con una disfunción ovulatoria y un aumento de los folículos antrales que son los ovocitos o coloquialmente ‘óvulos’ visibles a la ecografía más que un problema de quistes patológicos en los ovarios como se daba a entender con el antiguo nombre. También tiene asociado un problema metabólico de resistencia a la insulina que agrava los otros efectos antes mencionados”.

Sobre los beneficios que implica para la población este cambio de nombre de la enfermedad, la también académica del Departamento de Obstetricia y Ginecología Norte de la Facultad de Medicina, detalla que “más que para futuras investigaciones es para aclarar a la población y a los profesionales de la salud la naturaleza y las implicancias de las alteraciones de varios sistemas, no solo el reproductivo y dejar de lado un mal concepto de los quistes ováricos patológicos como muchas pacientes piensan al decir ovarios poliquísticos. Quizás sirva para visibilizar este problema y se destinen más recursos en investigación de esta compleja patología que es muy frecuente afectando un 10 por ciento de las mujeres en edad fértil y poder aclarar por ejemplo si algunos disruptores hormonales o la disbiosis intestinal pudieran tener un efecto en el síndrome”.

En esta línea, el académico de la Facultad de Medicina añade que “los que investigamos en este tema siempre lo hemos hecho desde una perspectiva multidisciplinaria, porque es una patología muy compleja. El manejo de los pacientes también implica la participación no sólo de endocrinólogos, sino también de ginecólogos, nutricionistas y  otros profesionales de la salud. Ahora, yo creo que para las entidades que financian la investigación, también va a ser más fácil entender a qué nos referimos cuando queremos abordar un tema que es tan complejo y que tiene muchas aristas”.

Características de la enfermedad 

La ginecóloga detalla que “el Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino se caracteriza por hiperandrogenismo, disfunción ovulatoria y alteraciones metabólicas. El hiperandrogenismo puede ser clínico o bioquímico. El clínico se manifiesta por hirsutismo, o sea, la aparición de vello en zonas donde no es característico en una mujer, como cara, pecho, abdomen y dorso; también puede aparecer acné y alopecia androgénica, o sea, caída del cabello. La disfunción ovulatoria se manifiesta por oligomenorrea o amenorrea, o sea, ciclos menstruales muy largos de más de 38 días o, francamente, que no les llegue la menstruación por varios meses. Esto puede ser causa de infertilidad porque no ocurre la ovulación”.

“Entre las alteraciones metabólicas está la resistencia a la insulina, intolerancia a la glucosa y la diabetes tipo 2, síndrome metabólico y dislipidemia. También puede acompañarse de ansiedad y alteraciones del ánimo como depresión”, agrega la doctora Paredes.

En cuanto a los tratamientos, señala que también es importante este cambio, debido a que “tienen que abordar estas distintas alteraciones como son la modificación del estilo de vida, la prevención de la ganancia de peso y la actividad física. Anticonceptivos orales combinados para la irregularidad menstrual y el hiperandrogenismo o en algunos casos antiandrógenos como la espironolactona. Metformina para pacientes con IMC mayor a 25 kg/m2. Terapia láser para reducción del vello facial en algunos subgrupos. Tratamiento con inductores de la ovulación en infertilidad. Terapia psicológica en algunos casos”.