Desde el año 2020, la Universidad de Chile reconoce los aprendizajes extracurriculares de sus estudiantes, a través del Curso de Formación General del Departamento de Pregrado: “La acción social y comunitaria como parte de la formación integral en la Universidad de Chile”, que reconoce curricularmente y visibiliza la contribución de este tipo de actividades a la formación integral, los principios orientadores y las competencias sello del Modelo Educativo Institucional. Este año, además, si el proyecto que realizan está vinculado a la innovación, el emprendimiento y/o la creación, podrá ser reconocido como parte de la Certificación Complementaria en Innovación (CCInnova) de la Casa de Bello.
Hasta el próximo jueves 18 de junio, una nueva generación de estudiantes que participen o lo hayan hecho recientemente, de forma voluntaria, en alguna actividad u organización comunitaria o social, podrán postular con su proyecto para ser parte, durante el segundo semestre, de este CFG. En estos años, 140 estudiantes de todas las facultades han pasado por el curso; entre ellos, Nicolás Tapia, Sofía Riquelme y Samuel Rodríguez, quienes lo completaron el segundo semestre de 2025 y quisieron compartir sus experiencias para animar a sus compañeras y compañeros a postular.
Un sello como estudiante de la U. de Chile
Nicolás Tapia y Sofía Riquelme son estudiantes de quinto año de Ingeniería en Recursos Naturales Renovables de la Universidad de Chile y ambos forman parte de la organización Parque Natural Cerro de la Ballena, que este año adquirió personalidad jurídica y se convirtió en fundación. Miembros desde el año 2023, decidieron participar el segundo semestre de 2025 en el CFG de reconocimiento de actividades sociales y comunitarias, experiencia que valoran, entre otras cosas, como una oportunidad de tomar consciencia sobre cómo el voluntariado aporta a su formación como estudiantes de la Casa de Bello.
En la fundación, trabajan temas medioambientales y sociales, relacionados a la protección del espacio natural que está inserto en la ciudad: limpiezas, reforestación, riego y distintas actividades de restauración del entorno, integrando a la comunidad en esta labor. Ambos destacan que es un voluntariado que les permite aplicar lo aprendido en su carrera. “Uno acá en la sala aprende (...) pero ir al terreno y aplicar lo que uno va aprendiendo es una satisfacción”, recalca Nicolás. Sofía, por su parte, señala que además de la identidad territorial y querer recuperar un espacio natural que estaba cerca de su casa, “aplicar en terreno los conocimientos que ya estaba aprendiendo en la carrera relacionados al medioambiente” es lo que más valora del voluntariado.
En ese marco, decidieron tomar el CFG que, particularmente, les permitió darse cuenta de que realizar este tipo de actividades es coherente con el Modelo Educativo de la Universidad de Chile. Con el curso “uno va aprendiendo que es algo que se espera de un estudiante de la Universidad (...) Nosotros como estudiantes deberíamos ayudar a las comunidades, devolver lo que nosotros aprendemos (...) Igual me gusta eso porque te motiva a hacerlo también. Uno lo hace por querer, pero al final saber esas cosas te motiva a continuar”, enfatiza el futuro Ingeniera en Recursos Naturales Renovables, quien agrega que “me gustó bastante la experiencia. Quedé con ganas de más. Fue un tema súper interesante, me mantuvo entretenido, y a pesar de que es online, a mí me gustó porque fueron muy didácticas las clases también”.
Sofía, quien además es vicepresidenta de la Fundación, recalca que el CFG “era más de lo que esperaba en realidad, me ayudó a darme cuenta de cómo aporta a mi formación como estudiante de la carrera de Ingeniería en Recursos Naturales y de la Universidad de Chile, el ser parte de una organización, el cómo influye en mi formación y que nunca me había dado cuenta de que realmente cumple con muchos aspectos de liderazgo, de acción con el cambio climático y distintos aspectos”. El CFG, añade, “retribuye el que uno sea parte de una organización, pero además te hace darte cuenta de que ser parte de una organización suma mucho para ti como profesional (...) También vi de forma distinta mi voluntariado, porque no solo estaba sumándome como persona, yo dando un aporte —yo siempre lo vi como que yo estaba dando un aporte— y ahora lo vi de una manera en que me estaba aportando mucho a mí también”.
Profundizar en el propósito
Samuel Rodríguez está en tercer año de Medicina en la Universidad de Chile y hasta el año pasado participó del voluntariado permanente de Techo Chile, al cual pretende volver el 2027. Asistió por primera vez saliendo del colegio para construir viviendas de emergencia en el verano y tras esa experiencia ingresó al voluntariado permanente, trabajando principalmente en actividades para niñas y niños de un campamento los fines de semana. Al igual que Nicolás y Sofía, en 2025 hizo el CFG de reconocimiento, un proceso que considera le ayudó a profundizar en sus propósitos, sistematizar sus aprendizajes y mantener viva la motivación por ser un aporte para otras y otros.
Incentivado por contribuir en la vida de las personas, Samuel expresa que lo que más aprecia de su voluntariado es compartir en un espacio que no habría conocido de otra forma y desarrollar un sentido de justicia, sobre el que pudo reflexionar a través del CFG. “Entendí finalmente, sin vivir en esa realidad, por qué es importante atender esas necesidades e involucrarse desde la posición en la que estamos nosotros. Involucrarse en un cambio que quizá no sea gigante, pero que finalmente sí es un cambio que hace valer a las personas que no tienen las mismas oportunidades (...) haces sentir a una persona que sí importa, independiente del problema que estés intentando resolver, el contexto de la persona sí importa (...) El problema de vivienda no es solamente el lugar físico de vivienda, sino toda la relación social, educativa, económica que vaya a vivir esa persona, los niños”.
“Uno en la práctica está actuando, pero en el día a día uno tampoco se sienta a escribir lo que está haciendo. Es el momento en el que te sientas a escribir —como se hace en el CFG—, cuando finalmente reflexionas y haces un análisis de por qué esto significa algo para ti” y le da sentido, puntualiza el futuro médico. “Siento que igual me ayudó a reflexionar lo que podía sacar de mis aprendizajes en el campamento para trabajar en mi vida cotidiana, para buscar un enfoque, y no solamente ser consciente de que las personas no viven en la misma situación, cuando trabaje como médico; sino que también darme ideas para cosas concretas que quiera hacer para cambiar un poquito las situaciones de salud de personas con desigualdad (...) quizá me gustaría dedicarme a algo así, hacer salud en una situación de personas que viven en campamentos o proyectos que incentiven la salud en esos contextos”.
Compartir entre estudiantes con motivaciones similares
Otro aspecto que los tres estudiantes subrayan sobre el CFG es la oportunidad de compartir y conocer los proyectos de otras y otros estudiantes que están trabajando en diferentes voluntariados. En ese sentido, Nicolás comenta que le llamó especialmente la atención un compañero del ramo que participaba de Espacio Pacha Orgánika “porque yo los conocía de nombre, porque son del mismo campus”, pero hacían mucho más de lo que él pensaba. “Eso me sorprendió porque eran muy organizados, eran didácticos porque hacen talleres, siguen haciendo talleres y son puros estudiantes (...) se organizan tan bien que me sorprendió”.
En este curso, Sofía recalca que “los profes son muy simpáticos también y se genera un espacio bacán porque es pura gente que participa en distintas organizaciones, uno conoce distintas instancias de participación en las que se ven involucradas personas de la Universidad y se generan muy buenos debates y aportes desde otras perspectivas. Así que realmente es una instancia muy buena”.
En la misma línea, Samuel cuenta que se presentaban iniciativas “súper buenas” que él desconocía. “Fue bacán ver que existía ese movimiento universitario para hacer voluntariados y visibilizar las actividades que hacían otras personas en otras carreras, y también había chicos que hacían voluntariados en los que sus carreras les servían mucho a la hora de hacerlo, entonces fue interesante ver cómo aplicaban habilidades, materias que les pasaban en sus ramos para llevar a cabo el voluntario que ellos realizaban”.
En resumen ¿Por qué postular?
A quienes están pensando en postular, Nicolás anima a que “que se motiven a tomar el ramo porque es muy entretenido, conoces a gente muy interesante, puedes expandir tu círculo, puedes conocer un voluntariado que te interese, o llamar gente a tu voluntariado, lo cual es muy bueno. Así que hay que motivarse nomás”. Sofía, en tanto, motiva a “que aprovechen la oportunidad” y aconseja “tomarse el CFG cómo es, entender un poco el programa (...) organizarse bien, asistir y cumplir con los requerimientos de los informes que además te ayudan mucho a darte cuenta de tu labor y de lo que te aporta”.
“Yo creo que es súper valioso — el CFG— porque uno muchas veces sabe que lo que está haciendo puede ser algo bueno, y que conecta con valores que uno tiene, o necesidades que existen en el mundo, pero uno tiene ciertas razones y los motivos quedan hasta ahí. Con el trabajo del CFG uno puede profundizar en las razones que uno tiene para hacer algo, por qué es importante, y te das cuenta de que aunque el cambio sea chico, sí es un cambio. También te da un motivo para seguir haciéndolo”, sintetiza Samuel.
Información clave
El Curso de Formación General (CFG) del Departamento de Pregrado "La acción social y comunitaria como parte de la formación integral en la Universidad de Chile", entrega la oportunidad de evidenciar y formalizar curricularmente el trabajo de carácter social y comunitario realizado por estudiantes de pregrado de la Casa de Bello.
Para postular se requiere ser estudiante regular de pregrado de la Universidad de Chile y no haber participado anteriormente en esta iniciativa con el mismo proyecto; estar participando —o haberlo hecho recientemente— en alguna actividad u organización comunitaria o social; y contar con el respaldo de alguna persona u organización responsable que pueda avalar la participación en la actividad que se postula al reconocimiento.
El CFG tiene cupo para 50 estudiantes de toda la Universidad y tendrá abiertas sus postulaciones hasta el viernes 18 de junio, en la página: https://uchile.cl/u177232, donde se pueden encontrar más detalles sobre la convocatoria.
Por otra parte, en el caso de quienes postulen con proyectos vinculados a la innovación, el emprendimiento y/o la creación, el CFG podrá ser reconocido como parte de la Certificación Complementaria en Innovación (CCInnova), un programa formativo complementario de la Universidad de Chile que permite a estudiantes de pregrado construir y certificar una trayectoria en innovación desde distintas disciplinas y experiencias formativas.