
“Es un honor ser la primera persona en ganar este premio”, menciona el compositor chileno Maximiliano Soto sobre su participación en el certamen alemán. Esta es la primera convocatoria abierta impulsada por la Bienal en dos décadas, lo que le dio la oportunidad de presentar su proyecto en el reconocido festival de ópera y teatro musical contemporáneo.
La Bienal de Múnich 2026 se llevó a cabo del 8 al 20 de mayo. Este año, la 20° edición rindió homenaje a los 100 años de su fundador, Hans Werner Henze, llevando nuevas perspectivas, voces emergentes y teatro musical contemporáneo a distintos puntos de la ciudad.
La convocatoria abierta de la Bienal estuvo enfocada en proyectos de teatro musical bajo el concepto de artes marciales. En ese contexto, la obra de Maximiliano Soto, en conjunto con los artistas visuales mexicanos Amauta García y David Camargo, fue seleccionada entre 85 propuestas por un jurado internacional.
"Xochiyaoyotl" se traduce como “Guerras Floridas” y alude a las prácticas de combate azteca, que desaparecieron tras la conquista española.
Sobre el eje curatorial de la Bienal, Maximiliano Soto explica que el open call les abrió la posibilidad de experimentar desde una mirada poco convencional. “Esa decisión curatorial de la Bienal nos dio un cierto humor y una libertad de poder experimentar con el concurso, enviando una propuesta que nosotros considerábamos excéntrica”. Al abordar el tema de las artes marciales, el equipo lo hizo desde la idea de las Guerras Floridas, “de la que sabemos mucho, pero a la vez casi nada", detalló.
La historia de “Xochiyaoyotl” gira en torno a un niño (o una niña), cuyo destino ya está decidido antes de nacer: participar en una guerra florida. En la construcción del universo escénico y sonoro de la obra convergen el videoarte y el uso de instrumentos cerámicos.
“Nuestra pieza, como yo la entiendo ahora, es una especie de exposición en una galería de arte que por casualidad existe en el espacio del teatro musical por 50 minutos”, explica Maximiliano Soto. En ella convergen música, danza, teatro y la cerámica como un instrumento electroacústico, desdibujando los límites del teatro musical. En palabras del compositor, “no hay límites claros de dónde ocurre la acción dramática: si en el teatro físico, en el video-documental, en las piezas cerámicas o en las acciones de las performers".
En esta edición de la Bienal de Múnich, el único equipo latinoamericano presente estuvo conformado por Maximiliano Soto junto a Amauta García y David Camargo. En conjunto, crearon una pieza que invita al público a leer más allá de lo evidente. “Pienso que nuestra audiencia tiene que ser una audiencia que se pregunte qué es lo que no estamos diciendo. Qué cosas son las que tal vez no pudimos decir, no por falta de tiempo o de recursos, sino por cierta imposibilidad intrínseca del lenguaje, incluso sin mencionar la autocensura tan presente en Europa”, detalla.
El músico también destaca el trabajo colaborativo que tuvo junto al dúo mexicano, a quienes conoció en el Pueblito de los Artistas de Schöppingen, en Alemania (Künstlerdorf Schöppingen Stiftung). Sobre la exploración con cerámica, que luego se transformó en parte fundamental de “Xochiyaoyotl”, recuerda que al ver las piezas las imaginó como instrumentos musicales.

La conexión con Chile
Para Maximiliano Soto, ganar el open call de la Bienal de Múnich tuvo un significado profundamente concreto. “Significó que tenía trabajo”, menciona.
Actualmente está realizando un Doctorado en Composición en la Universidad de Harvard, Estados Unidos, tras adjudicarse una beca luego de desarrollar su carrera como compositor independiente. Antes de seguir esta nueva etapa académica, dependía principalmente de postulaciones a concursos internacionales. Una realidad que describe como una de las precariedades habituales del oficio. “Nunca podemos saber si es que después de esta obra va a haber otra”, reflexiona.
A diez años de egresar de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, Maximiliano Soto reconoce que gran parte de su formación artística y política nació de las experiencias vividas al interior de la institución, donde realizó sus primeras exploraciones en torno al teatro musical. Al mirar hacia atrás, identifica un trayecto creativo que lo conecta con las piezas que hoy está presentando en escenarios internacionales.

En el presente, su trabajo se mueve entre Europa y Estados Unidos, y en octubre de 2026, el compositor estrenará una ópera junto al Ensemble Modern en Frankfurt. Posteriormente, en 2028, estrenará una nueva pieza para la Orquesta Sinfónica SWR de Stuttgart, en el marco del Festival ECLAT. “Tal vez es lo que más me tiene motivado a mantenerme firme en los próximos dos años”, señala. Junto con esto, la obra "Xochiyaoyotl" será estrenada en el destacado Festival Styriarte de Austria, el próximo 2 y 3 de julio.
Pese a desarrollar su carrera fuera de Chile, el egresado de la Universidad de Chile asegura que su país continúa ocupando un lugar central en su trabajo. “Siempre pienso que estas obras que hago, tal vez algún día sean de valor para Chile, para mi público”. Y agrega que le gustaría que su trabajo “sirva de inspiración a nuevas generaciones de artistas, que pudiese realmente dejar una impronta de lo que ha sido nuestra historia y nuestra práctica”.
En octubre de 2025, el músico estuvo a cargo de la orquestación de la nueva versión del himno de la U. de Chile, grabado en la recientemente inaugurada Gran Sala Sinfónica Nacional.
En las reflexiones de Maximiliano Soto durante la entrevista, aparece también la figura de Gabriela Mistral. “Lo que el alma hace por su cuerpo es lo que el artista hace por su pueblo” es la frase de la poeta que resuena en el compositor al pensar en sus propias obras y en su relación con Chile. “Pienso mucho en ella, ahora que yo también estoy en un país de ausencia”, finaliza.
