Académicos explican cómo enfrentar esta enfermedad

¿Puede el bótox ayudar a combatir el bruxismo?

El bruxismo es un comportamiento que se caracteriza por la actividad repetitiva de los músculos masticadores. En palabras simples, morder o apretar los dientes de manera constante y sin control, tanto de día como de noche. Esto provoca daños en las piezas dentales, deterioro en las encías, dolores musculares y de cabeza, entre otras afecciones.

Varias terapias para el manejo del bruxismo se centran en la relajación de los músculos involucrados, incluyendo la inyección intramuscular de Toxina Botulínica tipo A (BoNTA). Esta alternativa analiza el artículo científico “Toxina Botulínica tipo A para el bruxismo del sueño en adultos”, publicado en abril de este año en la revista International Journal of Interdisciplinary Dentistry.

Uno de los autores de este estudio es el Dr. Julio Villanueva, académico de la Facultad de Odontología de la U. de Chile, quien afirma que “luego de esta revisión sistemática, podemos concluir que el bótox se puso de moda, pero eso no quiere decir que funcione. La inyección intramuscular de esta toxina podría disminuir el dolor en reposo, pero faltan estudios de calidad para analizar todas las aristas”, dice. Por otra parte, plantea que es fundamental evaluar la seguridad de esta intervención frente a eventos adversos como afecciones estéticas, debilidad masticatoria y pérdida ósea mandibular, entre otros.

Coincide con este punto el Dr. Juan Carlos Salinas, director de la Clínica Integrativa en Alivio del Dolor y Sueño (CIADS) de la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile, “el uso de terapias más invasivas prácticamente no se hace necesario si se sigue el manejo adecuado. Además, se reconoce que pueden generar efectos adversos, como la toxina botulínica, los cuales pueden ser permanentes, como la degeneración axonal y los cambios en la densidad y forma del hueso mandibular, especialmente si lo que se busca es alivio del dolor, pues este puede deberse a otras causas y no al bruxismo”.

¿Qué es el bruxismo?

El profesor Salinas aclara primero que existen dos manifestaciones circadianas de bruxismo: el bruxismo de vigilia (BV) y el bruxismo de sueño (BS), ambas con prevalencia diferente (BV 22%-30%) (BS 1%-15% en adultos y 3%-49% en niños y adolescentes). “Odontológicamente, el bruxismo puede generar complicaciones biomecánicas como desgaste dentario, trauma periodontal, desalojo y fractura de restauraciones, prótesis fija e implantes, lo cual se puede prevenir con el uso de dispositivos interoclusales”, indica el Dr. Salinas.

El Dr. Guillermo Flores, miembro del staff académico del recién aprobado Programa de Especialización en Trastornos Temporomandibulares y Dolor Orofacial de la U. de Chile, que es donde se estudia y trata el bruxismo, entre otros problemas, agrega que el dolor es otra de sus consecuencias. “Provoca dolor de la musculatura, dolor articular. Se pueden producir improntas en la lengua y la aparición de lo que se denomina línea alba en una zona de la cara interna de la mejilla, un levantamiento que se produce allí. Además, puede causar fractura de piezas dentaria, fracturas restauraciones, desgaste dentaria, dolor periodontal, dolor muscular, dolor articular y luxación del disco articular”, detalla.

¿Cuáles son sus causas?

No está claramente determinado qué gatilla este mal. El Dr. Flores dice que se han planteado dos posibilidades, una que se llama bruxismo primario, que está originado por fenómenos genéticos, donde no existe ninguna causa en particular y el paciente va a bruxar. La otra se asociaría a una especie de bruxismo secundario, que es secundario al estrés, al reflujo gastroesofágico, a trastornos respiratorios como apnea; o puede ser originado por el uso de drogas duras, de alcohol, enfermedad neurológica, enfermedades psiquiátricas y por trastornos del sueño.

El profesor Salinas complementa que existe una variedad de factores asociados al bruxismo, como el consumo de cafeína, tabaco y algunos medicamentos antidepresivos como la duloxetina. Su diagnóstico se hace clínicamente con la historia de vida y el examen funcional estomatológico, y en el caso del bruxismo de sueño (BS) se confirma con un examen de Polisomnografía en una clínica de sueño.

Este comportamiento involuntario es difícil de “curar”, pues no existe una sola causal ni un tratamiento específico. El abordaje, en este sentido, debe ser con un Manejo Integrativo, explica el Dr. Salinas, a través de:

  • Educación: asesoramiento dietético, técnicas de relajación, respiración, meditación e higiene del sueño.
  • Psicoterapia: estrategias cognitivo-conductuales, especialmente para el bruxismo de vigilia (BV). 
  • Ejercicios de los músculos masticatorios que permitan relajar y tonificarse para aliviar el dolor.
  • Dispositivos Interoclusales para proteger los dientes y controlar el estrés biomecánico.
  • En última instancia, el uso de fármacos. Por ejemplo, la amitriptilina, que ayuda a controlar el bruxismo desencadenado por el uso de la duloxetina en pacientes con fibromialgia. Pero también se usan medicamentos fitoterapéuticos y bioreguladores para mejorar la calidad del sueño y controlar el estrés de manera natural.

“Es importante recalcar que el bruxismo es una condición de origen central, no periférico. Es decir, tiene una razón a nivel del sistema nervioso central, no periférico, o sea, no cambiando la mordida, la posición de los dientes, ni poniendo corona, ni cosas por el estilo, rehabilitadores o lo que sea, o quirúrgica del punto de vista de la oclusión de la mordida, el bruxismo va a desaparecer. Es importante también un buen manejo del estrés”, advierte el Dr. Flores.

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