Culmina la Revisión de los 20 años de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (WSIS+20) de Naciones Unidas

Gobernanza de Internet, institucionalidad y multistakeholderismo

Gobernanza de Internet, institucionalidad y multistakeholderismo
I.- Introducción

Veinte años después de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI o más conocida como WSIS, por sus siglas en inglés[1]), el proceso WSIS+20 culminó con la adopción, por la Asamblea General de Naciones Unidas el 16 de diciembre de 2025, de un documento de resultado que reafirma el marco fundacional de 2003–2005 (la Declaración y el Plan de Acción de Ginebra y la Agenda de Túnez) y actualiza sus prioridades frente a un contexto político internacional y un ecosistema digital mucho más complejos, marcados por tensiones geopolíticas, nuevos riesgos tecnológicos y una creciente centralidad de los derechos humanos en el debate global.

En ese marco, una de las decisiones más relevantes en términos de institucionalidad internacional es el paso de consolidar al Foro de Gobernanza de Internet (IGF[2]) como un mecanismo permanente del Sistema de Naciones Unidas dependiente del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (UNDESA[3]). El texto no solo reafirma el rol del IGF, sino que lo proyecta hacia el futuro con un mandato estable y con énfasis en su mejora continua, en un contexto donde los múltiples actores (Estados, academia, comunidad técnica, sector privado y sociedad civil) habían advertido el riesgo de duplicaciones o de fórmulas alternativas que debilitan la coordinación a nivel internacional. Este avance, no obstante, ya ha presenciado ciertas voces críticas.

El texto adoptado también reafirma el estándar de derechos humanos (DDHH), al incorporar remisiones expresas a la libertad de expresión (DUDH, art. 19) y privacidad (PIDCP, art. 17), por ejemplo; y, notoriamente, reconoce que tecnologías de vigilancia pueden menoscabar “el derecho a la privacidad y otros derechos”, por lo que exhorta a que sean utilizadas solo si son compatibles con el derecho internacional de los DDHH, bajo principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad, y con mecanismos de reparación e impugnación[4]. En paralelo, llama a las empresas a respetar los derechos humanos conforme a los Principios Rectores sobre Empresas y DDHH[5], y explicita el deber de incorporar estándares de derechos “durante todo el ciclo de vida” de tecnologías digitales y emergentes, mediante diligencia debida, supervisión y recurso efectivo[6].

II.- Ejes sustantivos de WSIS+20: Gobernanza de Internet, derechos humanos y tecnologías emergentes

2.1. Internet como infraestructura global: apertura, interoperabilidad y el riesgo de fragmentación

El texto adoptado consolida un principio jurídicamente relevante: Internet es un “servicio mundial imprescindible” para la transformación digital inclusiva, y su valor público depende de atributos técnicos y políticos (apertura, interoperabilidad, estabilidad y seguridad) que requieren coordinación sostenida entre actores. En particular, el texto reafirma la necesidad de cooperación internacional para “prevenir, detectar y abordar oportunamente los riesgos de fragmentación de Internet”[7].

Si bien el texto de WSIS+20, en tanto acuerdo político, no profundiza en los aspectos conceptuales de la fragmentación, cabe destacar que la formulación que plantea es coherente con el enfoque analítico del Policy Network on Internet Fragmentation (PNIF) del IGF, que propone entender dicho fenómeno en tres dimensiones:

  1. capa técnica (nombres, números, protocolos)
  2. experiencia del usuario
  3. gobernanza y coordinación

El PNIF alerta además sobre un patrón que se ha vuelto recurrente, a saber, intentar resolver problemas de la capa social y económica de Internet (contenido, plataformas, etc.) con medidas de la capa lógica de Internet (bloqueos de dominio o IP), lo que incrementa el daño colateral sobre interoperabilidad y acceso[8].

Es destacable que el texto de WSIS+20 vincule el riesgo de la fragmentación de Internet no solo con infraestructura técnica y lógica, sino con la capacidad de Internet para habilitar servicios, derechos y la experiencia de usuario, un giro coherente con diagnósticos recientes, referidos a que la fragmentación suele emerger de decisiones técnicas, regulatorias y comerciales dispersas –con un peso particular de acciones estatales impulsadas por objetivos de seguridad o política pública–, cuyos efectos acumulados pueden erosionar la interoperabilidad[9]. En ese sentido, WSIS+20 entrega una base política para tratar la fragmentación como riesgo integral de gobernanza, más que como uno meramente técnico.

2.2. Derechos Humanos (DDHH) vis a vis plataformas digitales y tecnologías emergentes como IA

Se reafirma la universalidad e interdependencia de los DDHH y se compromete la defensa del derecho internacional “durante todo el ciclo de vida” de tecnologías digitales y emergentes, con salvaguardias, supervisión y mecanismos de impugnación[10]. Se pueden desprender, además, al menos dos mandatos relevantes de este acuerdo:

  • Al sector público: El texto reafirma el principio de que los mismos derechos que se tienen “fuera de línea” deben protegerse en línea[11]. Se destaca en su párrafo 76 la promoción de “un uso y un acceso universales, gratuitos, abiertos, interoperables, seguros y fiables a Internet, respetando y protegiendo los derechos humanos”, junto con un llamado explícito a abstenerse de medidas como cierres (que podemos entender como bloqueos, throttling o apagones) de Internet.
  • Al sector privado: Se interpela expresamente “a todas las empresas, incluidas las de tecnología de vigilancia y las responsables de plataformas de medios sociales, a que respeten los derechos humanos conforme a los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos”.

Si bien el texto no lo menciona, se puede interpretar que se trata de un espaldarazo a las Directrices para la gobernanza de las plataformas digitales de la UNESCO, las cuales, por cierto, llaman a una gobernanza basada en derechos, transparencia, y checks and balances institucionalizados, con un enfoque multiactor que asigna roles diferenciados a Estados, plataformas, sociedad civil, academia y comunidad técnica[12]. Cabe destacar que en la Universidad de Chile se está trabajando transdisciplinariamente respecto a este punto[13].

Aunque WSIS (2005) nació muy asociado a conectividad y brecha digital, el proceso WSIS+20 se ha desarrollado en un entorno donde la IA y tecnologías emergentes tensionan simultáneamente derechos, seguridad, innovación y competencia. En esa línea, el documento orienta el mandato político hacia una coordinación que no se agota en infraestructura, sino que vincula expresamente debates de gobernanza a “tecnologías emergentes” en el marco del propio IGF[14].

III. Institucionalidad internacional en Naciones Unidas: roces entre lo multilateral y lo multistakeholder

3.1. Sobre el mandato e institucionalización del IGF

WSIS (2005) abordó la Gobernanza de Internet como un proceso de coordinación sostenida entre actores, con reconocimientos tímidos a un enfoque multisectorial. Puede tener sentido, considerando que se trató del primer instrumento del derecho internacional público en positivar el concepto a nivel multilateral.

En ese contexto, la Agenda de Túnez estableció el mandato del IGF como un espacio/foro de diálogo de políticas con enfoque multiactor[15] (aunque también lo caracteriza como “multilateral”[16]), entregando al Secretario General de las Naciones Unidas la facultad para examinar su renovación. Luego, en el marco de WSIS+10, la Asamblea General extendió por diez años ese mandato, subrayando que el IGF debía seguir mostrando progresos en modalidades de trabajo y participación de las distintas partes interesadas (enfoque multisectorial), especialmente provenientes de los países en desarrollo[17].

La innovación de 2025 radica en que el texto WSIS+20 constituye al IGF como un foro permanente de las Naciones Unidas, con una secretaría alojada en UNDESA, y con exigencias explícitas de “base estable y sostenible” y de dotación suficiente de personal y recursos conforme a los procedimientos presupuestarios de la ONU[18]. Este cambio es de suma relevancia, pues respalda el trabajo del IGF, de sus grupos de trabajo, de su Comité Asesor Multisectorial, entre otros, y refuerza su legitimidad mediante un mandato renovado, con recursos y con señas interinstitucionales. En particular, el párr. 100 del texto exhorta al Grupo de las Naciones Unidas sobre la Sociedad de la Información (UNGIS[19]), “y a todas las entidades pertinentes de las Naciones Unidas, los facilitadores de las líneas de acción, la Comisión de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo [CSTD[20]] y el Foro de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información a que tengan en cuenta los resultados del Foro para la Gobernanza de Internet en su labor y sus actuaciones”.

Se podría señalar que hay una mirada positiva y alentadora frene a este mecanismo institucionalizado, habida cuenta de que la realización del IGF anualmente dependía, en suma, de aportes relevantes de ICANN (principal aportante) o de la Unión Europea, entre otros. Sin embargo, hay percepciones que miran con recelo lo logrado. Se ha señalado que este resultado no fragmentaría Internet propiamente tal, sino que el equilibrio geopolítico que sostenía su apertura, toda vez que la cooperación multiactor se declara, pero se torna más condicional en un contexto de rivalidad estratégica, concentración de mercado y pretensiones de soberanía digital en jurisdicciones relevantes del mundo[21]. En materia de gobernanza de datos, IA, ciberseguridad y plataformas, que son hoy asuntos de seguridad nacional y capacidad industrial, los Estados privilegiarían foros donde tienen asiento, voto y control de la interpretación; mientras el multistakeholderismo queda más como un espacio consultivo.

3.2. Participación, trabajo intersesional y foros nacionales/regionales como componentes del mandato

La institucionalización del IGF viene acompañada de estándares sobre participación significativa. El texto insiste en mejorar modalidades de trabajo para ampliar la participación de “gobiernos y otros interesados” de países en desarrollo y comunidades subrepresentadas[22] y, además, refuerza el trabajo intersesional, el apoyo a las Iniciativas Nacionales y Regionales de Gobernanza de Internet (NRIs[23]), y métodos de colaboración abiertos, inclusivos, transparentes y ágiles[24].

En términos de gobernanza global, esto consolida una lectura del IGF como un núcleo de apoyo a un ecosistema de cooperación (no referido solamente a un evento anual), lo que aumenta su potencial para mitigar dinámicas de fragmentación. Un ejemplo concreto local es el apoyo que la Secretaría del IGF continuaría aportando a iniciativas nacionales (IGF Chile, por ejemplo) o regionales (Youth LAC IGF y LACIGF).

IV. WSIS+20 y el Pacto Digital Mundial: complementariedad o riesgo de fragmentación

El Pacto Digital Mundial (o Global Digital Compact, GDC) fue adoptado en 2024 por la Asamblea General de las Naciones Unidas como anexo del Pacto para el Futuro. El GDC se presenta como un marco integral para orientar objetivos, principios y compromisos hacia “un futuro digital inclusivo, abierto, sostenible, justo, seguro y protegido”[25]. Este acuerdo reciente establece un estándar multilateral reciente para la cooperación digital, cuya implementación, si no se coordina, podría ampliar el riesgo de diversificación de mandatos, dispersión de recursos y mensajes contradictorios entre foros. La propia lógica del texto WSIS+20 reconoce este riesgo y lo aborda explícitamente.

El texto WSIS+20 no pretende sustituir el GDC ni replicarlo. Al contrario, reafirma el marco de Líneas de Acción de WSIS (Plan de Acción de Ginebra y Agenda de Túnez) como estructura de implementación útil para estrategias nacionales y para el seguimiento del desarrollo digital, y pide que los facilitadores de las líneas de acción vinculen su trabajo con la Agenda 2030 y con los compromisos del GDC[26], con el objeto de evitar duplicaciones y garantizar la coherencia en la aplicación de ambos instrumentos[27].

Asimismo, se destaca la creación de la Oficina de Tecnologías Digitales y Emergentes “para facilitar la coordinación de la cooperación digital en todo el sistema de las Naciones Unidas”. Y, se establece un ciclo de seguimiento: informe bienal del Secretario General, canalizado por la CSTD y revisado también por ECOSOC[28].

La coherencia entre WSIS y GDC será un resultado a evaluar en el corto y mediano plazo. Su éxito es relevante no solo para probar que regímenes complejos pueden dialogar y avanzar coherentemente, sino mantener un Internet abierto, global, interoperable, estable y seguro.

V. Multistakeholderismo y legitimidad

El texto reafirma el carácter global y multisectorial de la gobernanza de Internet, con participación plena de gobiernos, sector privado, sociedad civil, academia y comunidad técnica. Este reconocimiento es consistente con la praxis del ecosistema de Internet, que se ha consolidado en mecanismos de trabajo multipartito, con roles diferenciados y arreglos institucionales híbridos donde actores no estatales ejercen funciones de coordinación y estandarización con efectos públicos[29].

Con todo, se han hecho presentes ciertas tensiones referidas a que el multistakeholderismo sería una institución global aún en formación, con tensiones entre legitimidad, eficacia, inclusión y rendición de cuentas[30]. También, que sería necesario concertar definiciones como participación significativa y no meramente simbólica de los actores distintos a los gobiernos[31]. 

En el plano político, la lectura desde la comunidad técnica en organizaciones como ICANN o TCCM (Technical Community for Multistakeholderism) ha tendido a valorar positivamente que WSIS+20 mantenga el reconocimiento del enfoque multisectorial y de la necesidad de colaboración para sostener un Internet abierto e interoperable[32]. Por otro lado, Internet Society destaca que WSIS+20 representa una oportunidad para que los Estados prioricen el interés público de una Internet accesible, abierta y segura, por sobre enfoques estrechamente nacionales[33].

Se ha señalado, por otro lado, que WSIS+20 no fortalece al IGF por sí mismo, sino que lo internaliza dentro del aparato multilateral, y lo somete a la función burocrática de la ONU, con todo lo que ello implica, además de reabrir la tensión fundacional entre autogobernanza (instituciones nativas como ICANN, RIRs, etc.) y gobernanza estado-céntrica [34].

Desde la sociedad civil, el énfasis de organismos como Derechos Digitales se centra en las condiciones materiales para un multistakeholderismo efectivo, como la transparencia, acceso a la negociación, y garantías de que la participación no sea meramente consultiva[35]. En este sentido, Global Partners Digital subraya que el texto adoptado reafirma principios, aclara roles y fija algunas expectativas, mas no cierra los debates[36]. En particular, se estima que el texto WSIS+20 no avanza sustantivamente sobre la precisión de DDHH en el entorno digital ni establece los mecanismos claros sobre cómo será (o cómo se garantizará) la participación multisectorial.

Otras instancias relevantes del ecosistema, como Geneva Internet Platform/Digital Watch, interpreta el texto adoptado como una “recalibración” de la cooperación digital, toda vez que se fortalece el IGF y –pese a ciertas propuestas– no se crea un espacio gubernamental separado, sino que promueve diálogo entre gobiernos con participación de todos los actores[37].

VI. Reflexiones para Chile

6.1. Cancillería y vinculación multisectorial

El resultado de WSIS+20 refuerza un elemento fundamental para el Estado, relacionado a que la gobernanza de Internet no es una política o una acción sectorial (telecomunicaciones, ciberseguridad o economía digital), sino un arreglo institucional complejo, transversal, que conecta derechos, desarrollo, seguridad, competencia, comercio y estándares técnicos.

En esta línea, se eleva el estándar para los Estados, por cuanto el texto pide ampliar la participación, y entablar y facilitar diálogos entre los Gobiernos y demás partes interesadas. El IGF, como se explicó antes, pasa a ser un foro permanente del Sistema de Naciones Unidas, y, a la vez, se exhorta a ampliar la participación de comunidades subrepresentadas. Además, se pide apoyar Iniciativas Nacionales y Regionales y reforzar el trabajo intersesional. La delegación chilena, a través de la Representante Permanente, Emb. Paula Narváez, secundó estos principios en su discurso y posterior aprobación del texto.

En el caso chileno, esto debería traducirse en que la participación del Estado en procesos multilaterales de gobernanza digital (WSIS+20, GDC, debates sobre IA, gobernanza de plataformas, entre otros) debiese complementarse con procesos internos estables de consulta, participación y rendición de cuentas en instancias multisectoriales, que articule el Ministerio de Relaciones Exteriores con reguladores sectoriales, comunidad técnica, academia, sector privado y sociedad civil.

Si bien representantes de Cancillería participaron en instancias convocadas por organismos de la sociedad civil, no se efectuó un proceso interno multisectorial para la negociación del GDC y de WSIS+20.

Concretar en el ordenamiento interno los estándares y mandatos de WSIS+20 permitirá que las posiciones nacionales cuenten con mayor legitimidad, a la vez de fortalecer sus motivaciones técnicas y jurídicas.

Algunas medidas concretas que pueden ayudar en este ejercicio:

  • Mesa nacional multisectorial (permanente o por ciclos) sobre Gobernanza de Internet/Digital, con actas públicas y agendas temáticas (IA, plataformas, datos, infraestructura, DDHH).
  • Proceso de consulta para posiciones en foros ONU/WSIS/UIT/ICANN/IGF.
  • Vinculación formal con el IGF Chile como nodo nacional, ampliando la base gubernamental del IGF Chile, toda vez que la Subsecretaría de Telecomunicaciones ya es parte). Este espacio es especialmente relevante, considerando la participación estatal en otros espacios que no son necesariamente multilaterales, como el caso de ICANN, espacio donde Chile está representado tanto por MINREL como por SUBTEL.

6.2. El Foro de Gobernanza de Internet (IGF) Chile

WSIS+20 reconoce explícitamente el ecosistema del IGF (trabajo intersesional, coaliciones, redes) y el crecimiento de más de 170 Iniciativas Nacionales, Regionales y Juveniles (NRIs).

El IGF Chile –coordinado a la fecha por NIC Chile e integrado por Fundación País Digital, Corporación Nacional de Consumidores de Chile, Cámara de Comercio de Santiago, Asociación Chilena de Telecomunicaciones, Internet Society Chile, Universidad Diego Portales, Subsecretaría de Telecomunicaciones y el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile– puede ser fortalecido en membresía y diversidad territorial, como también ampliar su trabajo durante el año y llegar a posiciones concretas, dado que es el espacio natural para dar lugar a estos importantes avances logrados en el ámbito multilateral, y avanzar en sus discusiones de manera multisectorial.

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[1] World Summit on Information Society.

[2] Internet Governance Forum.

[3] United Nations Department of Economic and Social Affairs.

[4] Naciones Unidas, Asamblea General. (2025, 16 de diciembre). Documento final de la reunión de alto nivel de la Asamblea General sobre el examen general de la aplicación de los resultados de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (A/80/L.41). En adelante, “Texto WSIS+20”. Párr. 74. Con todo, específicamente respecto a mecanismos de impugnación, el texto WSIS+20 habla de “recurso efectivo”.

[5] Texto WSIS+20, párr. 71.

[6] Texto WSIS+20, párrs. 13 y 70.

[7] Texto WSIS+20, párr. 90.

[8] Cfr. Internet Governance Forum. (2025). Policy Network on Internet Fragmentation (PNIF) Output report (November 2025). Policy Network on Internet Fragmentation.

[9] Internet Governance Forum. (2025). Policy Network on Internet Fragmentation (PNIF) Output report (November 2025). Policy Network on Internet Fragmentation; Department of Infrastructure, Transport, Regional Development, Communications and the Arts. (2023, October). Internet Governance System Map: Mapping influence and interactions in the world of Internet governance (Final report). Australian Government.

[10] Texto WSIS+20, párr. 69-71.

[11] En concordancia con la Resolución 78/213 de 2023 sobre Promoción y protección de los derechos humanos en el contexto de las tecnologías digitales.

[12] UNESCO. (2023).Directrices para la gobernanza de las plataformas digitales. Disponible en: https://www.unesco.org/es/articles/directrices-para-la-gobernanza-de-las-plataformas-digitales.

[13] Véase el Núcleo Transdisciplinario de Regulación de la Convergencia Digital de la Universidad de Chile. Disponible en: https://regulacionconvergente.com/espanol/2024/12/02/nuevo-nucleo-transdisciplinario-de-regulacion-de-la-convergencia-digital/.

[14] Texto WSIS+20, párr. 102.

[15] Agenda de Túnez para la Sociedad de la Información, Naciones Unidas, 2005, párrs. 72–82. Disponible en: https://www.itu.int/net/wsis/docs2/tunis/off/6rev1-es.html.

[16] Agenda de Túnez, párr. 73.

[17] Naciones Unidas, Asamblea General. (2015, 16 de diciembre). Documento final de la reunión de alto nivel de la Asamblea General sobre el examen general de la aplicación de los resultados de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (A/RES/70/125), párr. 63. En adelante, Texto WSIS+20. Disponible en: https://docs.un.org/es/a/res/70/125.

[18] Texto WSIS+20, párr. 99.

[19] United Nations Group on the Information Society.

[20] Commission on Science and Technology for Development.

[21] Komaitis, Konstantinos. (2025). 2025 in reflection: The Unravelling of the Digital Settlement. Konstantinos Komaitis.

[22] Texto WSIS+20, párr. 101.

[23] IGF National and Regional Initiatives.

[24] Texto WSIS+20, párr. 102.

[25] Naciones Unidas, Pacto para el Futuro y sus anexos, 2024. Anexo I, Pacto Digital Mundial, párr. 3. Disponible en: https://docs.un.org/es/a/res/79/1

[26] Texto WSIS+20, párrs. 109-111.

[27] Texto WSIS+20, párr. 120.

[28] Texto WSIS+20, párr. 124.

[29] Radu, R. (2019). The WSIS decade and the public–private partnership thirst. In Radu, R. (2019). Negotiating Internet governance (pp. 113–156). Oxford University Press.

[30] Raymond, M., & DeNardis, L. (2015). Multistakeholderism: Anatomy of an inchoate global institution. International Theory, 7(3), 572–616.; Aguerre, C., & Canabarro, D. (2021, October). Boundary work in Internet governance: The historic role of layers and the end-to-end argument [Conference paper]. GigaNet Annual Symposium.

[31] Malcolm, Jeremy, 2015. Criteria of meaningful stakeholder inclusion in internet governance. Internet Policy Review: Journal on Internet Regulation. Alexander von Humboldt Institute for Internet and Society (HIIG), Berlin, vol. 4(4), pages 1-14.

[32] Technical Community Coalition for Multistakeholderism. (2025). TCCM welcomes WSIS+20 Internet Governance outcomes. TCCM; Internet Corporation for Assigned Names and Numbers. (2025). U.N. General Assembly adopts WSIS+20, ICANN highlights the role of collaboration. ICANN Blogs.

[33] Internet Society. (2025). Why the UN’s Next Decision on Internet Governance Matters for Everyone [Columna]. Internet Society.

[34] Mueller, M. (2025). WSIS+20: The UN Swallows the IGF. Internet Governance Project: Georgia Tech. 

[35] Derechos Digitales. (2025). A veinte años de WSIS: defender lo mínimo, disputar lo posible [Columna]. Derechos Digitales.

[36] Global Partners Digital. (2025). WSIS+20: What the final outcome delivers – and what it leaves unresolved [Columna]. Global Partners Digital.

[37] Digital Watch Observatory. (2025). What the WSIS+20 outcome means for global digital governance? [Columna].